25 sept 2019

No estábamos muertos (ni de parranda, por desgracia para nosotros)

Que cada vez resulta más complicado mantener vivo el blog es más que una obviedad: cualquier lector, si es que queda alguno, se habrá dado cuenta de ello. Pero, aunque apenas contemos nada por este canal, no quiere decir que nos hayamos abandonado a la molicie y a la vida regalada (que, bien pensado, tampoco estaría mal, la verdad). Trabajos, hijos y la inexorable vejera (por qué no reconocerlo) tienen la culpa. O al menos una parte: las redes sociales completan el combo mortal anti-blog (aunque yo lleve ya unos cuantos meses con voto de silencio estricto ahí). Pese a todo, nosotros seguimos a lo nuestro, peleando en varios frentes y publicando cosas de vez en cuando. Y precisamente de eso va esta entrada: de contar qué es lo último que ha salido a la luz y avanzar lo que estamos tramando o está en camino de asomar el hocico, negro sobre blanco, en unos meses. 

Asoma la claviculita por debajo de la puerta (un adelanto de lo que está en camino)

Este verano se ha producido lo que podríamos considerar una pequeña lluvia de artículos (no es como la lluvia de albóndigas pero también tiene su cosa). Por orden de antigüedad (aunque no de aparición), hay que empezar por nuestros trabajos en el número XX de la revista de arqueología Sautuola, un especial dedicado, según reza su subtítulo, a "Proyectos de investigación en la arqueología de Cantabria" que lleva fecha de 2015 pero que, por diversos avatares editoriales, ha visto la luz hace un par de meses o así. En ese volumen, más que recomendable por razones tan obvias como la mala salud del blog antes citada, hay un trabajo que condensa las aportaciones del Proyecto Mauranus (ni media vuelta le dimos al título) a la arqueología de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media en Cantabria. Vamos, lo que viene siendo un auto panegírico de manual, de esos que te refuerzan el ego hasta volvértelo de adamantium y te engordan el yo (en este caso, el nosotros) hasta la hipertrofia y más allá. Aunque, cuando lo lees y te paras a pensarlo, tampoco se dice nada en él que no sea cierto, así que tal vez sí que nuestra aportación en ese campo entre 2008 y 2015 (+/- algún año que otro) ha sido la hostia. E si non e vero... En cualquier caso, es mejor que cada cual lo juzgue por sí mismo, así que aquí va el enlace: 


La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas sentadas
Luciendo la elástica del proyecto en un congreso en Pau, en abril

En el mismo volumen volvemos con uno de nuestros "vicios confesables", las fortificaciones de la Guerra Civil Española en Cantabria (o en una parte de Cantabria), con una puesta al día del estado de la investigación en la costa y la zona oriental (con fecha de 2015, claro, porque la cosa se ha movido bastante desde entonces y ahora sabemos y conocemos el percal bastante más y mejor). En este caso, nuestras augustas personas van de la mano de Manu Castro, David Blanco y Borja Gómez-Bedia, compañeros de (ligeras) fatigas y a pesar de ello amigos, algo que no solo no desmerece el producto final sino que lo mejora de forma significativa (o no, a saber; pero ya es tarde para arrepentirse). Se puede descargar aquí:


Uno de los nidos de ametralladoras inéditos (o casi) de la Línea del Asón

Y aprovechando que la Guerra Civil pasa por Cantabria, cuelo en este punto una tribuna de opinión (en formato "foto hecha con el móvil al periódico", porque soy así de cutre) que me publicó el Diario Montañés el 25 del mes pasado (día de San Ginés, Colindres über alles, ¡mecagüen...!), acerca del tan cautivador como desconocido "Cinturón de Santander", un tema que seguro dará que hablar en un futuro no muy lejano. Como lo hará (bueno, ya lo ha hecho desde su fantasmagórica primera aparición, allá por junio) ese etéreo ente aún no bien definido ni en forma ni en fondo llamado FreSa (Frente de Santander).


De vuelta al Sautuola XX, nuestras aportaciones se cierran con un artículo de Enrique, en solitario esta vez, sobre el tema del que sin duda sabe más que nadie: la génesis y evolución del cementerio medieval en Cantabria. Un nuevo "must read" sobre el asunto al alcance de un click: 


Frigotumbas altomedievales en San Miguel de Aguayo, hace mucho tiempo

Aunque no recuerdo haberlo contado por este medio, el verano pasado (el de 2018) participamos en el congreso internacional 1300 Aniversario del Origen del Reino de Asturias. Del Fin de la Antigüedad Tardía a la Alta Edad Media en la Península Ibérica (celebrado en Oviedo y organizado por APIAA) con una comunicación sobre la que siempre será nuestra "niña bonita", Riocueva. Un resumen de lo que hemos hecho hasta ahora y alguna otra cosilla que hemos deslizado al final, ampliando el foco y metiéndonos, quizá, en un pequeño gran jardín (como ya tuve ocasión de comprobar en la propia presentación, por cierto). El artículo forma parte del último número de Anejos de Nailos (el 5, para ser exactos) y éste es su enlace:


La imagen puede contener: una o varias personas, exterior e interior
Trabajos en Riocueva, en la noche de los tiempos, o casi, también

Y last but not least, tirando de muletilla tan manida como pedante, en un requiebro no demasiado arriesgado volvemos a Sautuola, solo que esta vez al número XXI, para presentar el que sí que es, hasta la fecha, nuestro último trabajo editado (con el paraguas de AGGER esta vez, para no dejar a ninguna de nuestras criaturas huérfana de publicaciones, y firmado por Enrique y por mí). Se trata de un pequeño artículo acerca de la historia de la investigación sobre Monte Bernorio y del desconocido e importante papel jugado en ella por Ángel de los Ríos, el tan amado por Enrique "Sordo de Proaño", pionero en tantas cosas y una de las figuras más insignes de la historiografía y la arqueología montañesas (además de un personaje de novela, como dejó más que claro Pereda en "Peñas arriba"). Realmente llama la atención la clarividencia del tipo y cómo, de su mano mayor, adelantó muchas de las cosas que hoy en día estamos proponiendo algunos investigadores con el apoyo de la arqueología. Nada mejor que leernos para comprobarlo:


Amurallamiento del castellum romano de Monte Bernorio

Esto en cuanto a lo publicado y colgado en la red. Cocinados y a la espera de ver la luz (sine die aún y, presumiblemente, de forma escalonada) tenemos, que recuerde ahora, un espectacular revuelto de broches damasquinados con infusión de misterio misterioso, una nueva reducción de Riocueva al Mauranus y un aire de asedio romano con pétalos de tesoro y chispas de poliorcética astur del que ya se ha dado un avance y que, por esas míticas causas ajenas a nuestra (y, suponemos que, su) voluntad, ya se está retrasando demasiado; aunque acaban de comunicarnos que falta tirando a poco (según se mire lo del poco, claro).  

En lo inmediato, estamos ultimando la presentación sobre La Cabaña (¡legionarios, legionarios everywhere!) que llevamos, vestidos de AGGER, de nuevo, y junto a Rafa Bolado, en un par de semanas al congreso internacional La Violencia en la Historia, que organiza Zamora Protohistórica en Salamanca y en la que pasamos de Augusto a Mussolini y de los romanos legítimos y acreditados del primero a los neo-romanos fascistas del segundo en un abrir y cerrar de ojos. 

Tarjeta de propaganda italiana de la Guerra Civil, con legionarios romano y mussoliniano

El mismo Rafa Bolado, por cierto, que nos ha fichado a Enrique y a mí como co-directores (esa figura tan absolutamente molona) para su proyecto El Uso de las Cuevas Durante la Edad del Hierro en Cantabria, una traslación del "Método Mauranus" al final de la Protohistoria en ambientes subterráneos y que promete mucho y bueno (por activa o por descarte, eso ya se verá) en los próximos meses. De momento ya ha conseguido hacernos un going underground (dos, en mi caso, el primero al límite de la vida y la cordura, su puta madre) que reíos del de los Jam... Y hablando de fichajes, si quisiera fardar aquí y ahora os hablaría en este punto de otra oferta (más que aceptada, por supuesto) de colaboración en un proyecto que pinta mucho más mejor que bien y que parece llamado a marcar un antes y un después en un tema que nos apasiona. Pero, tirando de nuestra proverbial modestia, no diré nada al respecto. Todo llegará. Igual que llegará (o eso parece) en cuestión de días una salida de campo y campamento por esos montes dejados de la mano de Júpiter donde, junto a Eduardo Peralta, seguimos sacando a la luz uno de los conjuntos militares de campaña romanos más espectaculares de la Península (y del mundo, diría yo, ya puestos a tirarnos el rollo, aunque sea rigurosamente cierto).

Con Rafa Bolado en El Covarón, a 1.000 o 2.000 grados centígrados, jugándonos el tipo 

Por lo demás, bien. Seguimos vivos y dando guerra, que no es poco a estas alturas. Yo voy con lo mío, piano piano, aunque me temo que me va a caer encima todo el peso de los plazos de la administración y tendré que reinventarme para poder ser doctor algún día. Aunque confío en un repentino golpe de suerte y no voy a adelantar acontecimientos. Los dioses proveerán. O no. A saber. 

En cuanto al blog, vuelvo a hacer propósito de enmienda e intentaré mantenerlo vivo, aunque no prometo nada. Un poco de suspense nunca viene mal.

4 feb 2019

Septem!

El viernes pasado, 1 de febrero de 2019, tuvo lugar en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) un acto de homenaje a nuestro querido amigo (y colaborador ocasional del blog, donde redactó la que es, sin ningún género de duda, la mejor entrada de su historia) Alberto Gómez Castanedo, fallecido en julio de 2015. Durante el transcurso del mismo se presentó el libro Septem! Homenaje a Alberto Gómez Castanedo, un volumen de 304 páginas, con 21 artículos firmados por más de una treintena de investigadores en distintos campos (prehistoria, arqueología, historia, paleontología, antropología...) coordinado por los dos responsables de este blog y Rafael Bolado del Castillo (vamos, por los miembros de AGGER, aunque eso sea sólo una casualidad en este caso) y editado por la Federación de Asociaciones para la Defensa del Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria (ACANTO). Un libro que, por cierto, se abre con un trabajo póstumo del propio Alberto, escrito en colaboración con José Yravedra, Jesús Emilio González Urquijo y Manuel Domínguez Rodrigo, titulado "Creatividad, innovación y la primera tecnología humana", y que se puede descargar completo en PDF tanto en la web de Acanto (enlazada más arriba) como en nuestros perfiles de Academia.edu y ResearchGate (aquí o aquí, tanto da).


Fue un homenaje sencillo, conducido por Enrique y en el que, ante el buen puñado de amigos y colegas que se dio cita en el museo, intervinimos algunos de los presentes para recordar la figura (en todos los sentidos) de nuestro compañero y comentar algunas cosas acerca del libro y del propio acto. Resultaron especialmente emotivas las palabras de José Yravedra (contando, entre otras muchas cosas, cómo el equipo que dirige Manuel Domínguez Rodrigo en Tanzania ha bautizado con el nombre de Alberto, AGS o "Alberto Gómez Site", un nuevo yacimiento en la garganta de Olduvai que sin duda va a dar mucho que hablar sobre el origen de la especie humana) y de Raul García Vigil "Ruli", su amigo inseparable y sin duda la persona que más y mejor le conoció en la última etapa de su vida. Virgilio Fernández Acebo habló en nombre de ACANTO, sustituyendo a su presidente, Mariano Luis "Alís" Serna (viejo amigo de Alberto, por cierto), que no pudo asistir por enfermedad, y leyendo unas palabras escritas por éste para la ocasión. Y a mí, básicamente, me tocó dar las gracias (a los presentes, a los autores, a los editores, al MUPAC y, en suma, a todos aquellos que de alguna u otra manera han tenido algo que ver con el homenaje) en nombre de la tríada organizadora de todo el asunto (Rafa se escaqueó cucamente de hablar, por cierto).


Han pasado más de dos años y medio desde que decidimos que Berto se merecía algo así y que no íbamos a esperar a que nadie diera el paso, sino que lo íbamos a hacer nosotros mismos. No voy a decir que ha sido un camino de rosas, porque mentiría, pero creo sinceramente que el resultado final ha merecido mucho la pena (y que compensa algún que otro mal rato pasado). Yo ya dije el otro día que aposté desde el primer momento por el formato electrónico pero no pude convencer a mis dos compañeros de viaje y sus dos votos pesaron más que el mío (¡maldita democracia!). Y también (y lo repito ahora) que me la tengo que envainar porque el libro es una pasada. Es un libro precioso, tanto por dentro (eso lo hubiera sido en cualquier caso) como también por fuera, con un diseño espectacular y que sorprende y llama la atención (para bien) de todo el que lo ve (mérito de Enrique, por cierto, que es quien ha llevado el peso de prácticamente toda esa fase del trabajo y de alguna otra también). Y que encima encierra un guiño muy personal en el título y un mensaje simbólico realmente bonito en la imagen de portada, como tuvimos ocasión de contar en el MUPAC. En ese resultado final tangible también ha sido fundamental el empeño personal de Alís y, por extensión, de la directiva de ACANTO, algo en lo que hay que insistir siempre que haya ocasión. 

Alberto fue una persona muy especial. Todos los que le conocimos lo sabemos y precisamente por eso, por haber sido tan especial, no creo que ninguno le olvidemos nunca. Ahora, gracias a este libro y, sobre todo, a ese yacimiento tanzano que lleva su nombre, nadie, ni siquiera quienes no tuvieron la suerte de tratar con él, lo hará. Berto ya es, a su manera, inmortal. Como persona y como investigador, que no es poca cosa. Podría contar mil anécdotas y otras tantas historias con él de protagonista, como cuando casi se pega delante de mi puerta con mi vecino Victoriano (espero que hayan hecho las paces en el más allá) o como cuando engañó durante semanas prácticamente a todos sus contactos del Facebook haciéndoles creer que estaba de ruta por los USA (ah, su queridísima e infinita "Frontera"...) y no había salido de Pedreña en realidad; por mencionar sólo dos de las que recuerdo con más cariño (la primera también, sí, que tuvo mucha gracia). Pero no lo haré. Tiempo habrá de ello, que tenemos en nuestro poder un material audiovisual muy bueno y es justo y necesario (en verdad lo es, como en misa) hacer algo ídem con él. Hoy me limitaré a terminar con una única palabra que él mejor que nadie entenderá y con una imagen mítica de cuando fuimos reyes, con todo el Grupo Arqueológico ATTICA de inicios del milenio al completo:

Septem!


Hasta siempre, amigo.

22 nov 2018

Arqueometría de los materiales cerámicos de época medieval en España

Nos comentan que ha salido el último número de Documentos de Arqueología Medieval, un especial dedicado a la arqueometría de los materiales cerámicos de época medieval en España. Coordinado por Francesca Grassi y Juan Antonio Quirós, cuenta con la participación de 35 autores (Miriam Cubas entre ellos) y se estructura en 14 artículos en los que hay un poco de todo, como en botica.

Nosotros no participamos, pero es un tema muy interesante y que merece atención, así que lo contamos aquí por si alguno de nuestros ya escasos lectores (culpa nuestra, cierto) está en estos asuntos o simplemente quiere echarle un ojo.



Y podrá echárselo fácilmente porque el libro puede descargarse gratis en PDF en este enlace (pinchando en "descárgalo"). Sería muy interesante que esta edición no fuese un caso aislado y en un futuro no muy lejano pudiéramos tener todos los DAC, antiguos y nuevos, con acceso abierto. Esperemos que sea así.

30 ago 2018

Campamentos y banderas

Esta semana, Enrique y yo hemos participado como conferenciantes en la Semana Cultural de la edición de 2018 de la fiesta de Las Guerras Cántabras, en Los Corrales de Buelna. Él lo hizo el lunes, con una charla sobre la intervención arqueológica que llevamos a cabo en 2016 en el campamento romano -y escenario de combates durante la Batalla de Santander, en agosto del 37- de La Cabaña (Castañeda-Puente Viesgo) y su posible relación con el desembarco de tropas romanas en la costa cántabra en el año 25 a. de C. Y yo al día siguiente, hablando sobre la historia del lábaro cántabro, desde su origen hasta nuestros días, aunque centrándome en el periodo comprendido entre 1639 y 1979 (que ya son años, por cierto, para ser una cosa "de antes de ayer").

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie

La verdad es que la respuesta del público ha sido muy buena en ambos casos, con un salón lleno de un público "transversal" -formado por gente de todo tipo, pelaje y edades, incluyendo, para gran alegría de todos, algunos niños curiosos y atentos- y muchas preguntas al final (aunque se hayan quedado fuera de los vídeos). Y, en general, creo que ambas conferencias han gustado -e incluso sorprendido- bastante.

La imagen puede contener: una persona, interior

La experiencia ha sido muy buena, así que no está de más dar aquí las gracias a la organización de las fiestas y, especialmente, a Lino Mantecón y Javier Marcos, los asesores históricos del evento, por habernos invitado. En mi caso y aunque no era lo que tenía en mente en un principio, preparar la charla me ha servido para avanzar un poco más -o un mucho, ya veremos- en la cada vez más fascinante historia de este símbolo (y de otros que están, mal que les pese a algunos, asociados a él). Y para embarcarme en un estudio a medio-largo plazo de algunas banderas históricas de Cantabria, que haberlas haylas y muy buenas. Y puede que también haya servido como impulso para un (ya viejo) proyecto que tenemos empantanado desde hace tiempo y que nos va a hacer ricos y famosos. En realidad no, pero suena bien.

Hasta aquí lo subjetivo. Ahora, los enlaces a los vídeos de las charlas para que quien tenga un par de ratos que gastar viéndolos pueda juzgar por sí mismo. Primero la de Enrique (en la que hubo un problemilla con el micro, como apreciaréis enseguida por el desfase entre imagen y sonido, aunque se escucha perfectamente subiendo un poco el volumen):

Tras las huellas del desembarco. El campamento romano de La Cabaña, un  nuevo escenario del Bellum Cantabricum

Y luego la mía:

La fascinante historia del Lábaro Cántabro

Esperamos que os gusten.


11 jul 2018

Riocueva se va de congreso

Pues eso. Que el próximo viernes 13 (en principio sin máscara de hockey ni machete), Riocueva estará en el Congreso Internacional "Del fin de la Antigüedad Tardía a la Alta Edad Media en la Península Ibérica (650-900)", dentro de los fastos por el 1300 aniversario de la rebelión de Pelayo y, por eso mismo, del origen del Reino de Asturias. Nuestra comunicación, que lleva por título "Riocueva, una cueva sepulcral de época visigoda (s. VII-VIII) en la zona costera de Cantabria", está prevista a las 11:10 de la mañana, si el horario se cumple sin retrasos.

El encuentro, que comienza mañana y está organizado por APIAA, tendrá lugar en el Museo Arqueológico de Asturias y contará con la participación de un buen número de investigadores de estos momentos tan apasionantes de la historia peninsular. Y entre ellos, como no podía ser de otra forma (o sí, pero ya da igual), estaremos nosotros contando cosas sobre nuestra niña bonita subterránea, lo que hemos hecho allí (y con sus cosas) desde 2010 y lo que vamos aprendiendo con su estudio, que no es poco.




Lo que llevamos, básicamente, es lo que pone en el resumen que mandamos para el programa oficial. Es decir, esto:

"Los trabajos arqueológicos llevados a cabo en Riocueva (Hoznayo, Cantabria) entre los años 2010 y 2016 están permitiendo conocer un interesante contexto sepulcral en cueva de época visigoda. Aunque sólo se ha excavado un tercio del yacimiento, gracias a la información obtenida en las distintas campañas arqueológicas podemos reconstruir con bastante fiabilidad las principales características de su uso funerario en uno o varios momentos entre la segunda mitad del siglo VII y mediados del VIII. Fechas en las que en una zona interior –y de acceso complicado- de la cavidad se depositaron los cadáveres de varios individuos jóvenes acompañados de un importante conjunto de objetos, tanto relacionados con el atuendo y el adorno personal como de uso cotidiano: anillos, al menos una guarnición de cinturón, pendientes, cuentas de collar, husos, cuchillos, recipientes cerámicos, metálicos y de vidrio… El estudio de estos y otros materiales presentes en el yacimiento, así como el de los restos humanos, está ofreciendo una valiosa información acerca de este tipo peculiar de enterramientos, que cuenta con buenos paralelos tanto en su entorno geográfico más cercano -casos de las cuevas de La Garma y Las Penas, por ejemplo- como en otras zonas de la Península alejadas de la región cantábrica. Resulta especialmente interesante a este respecto la identificación de algunos comportamientos post-sepulcrales muy llamativos, como la destrucción y quema de parte de los restos humanos y la quema de grano junto a los cuerpos; prácticas ambas completamente ausentes en las necrópolis cántabras contemporáneas, con las que existen además otras marcadas diferencias. Paradójicamente, el trabajo en este yacimiento sepulcral -y en otros similares- está suponiendo un avance significativo en el conocimiento de algunos aspectos de la vida diaria -cultivos, paleodietas, cabaña ganadera, trabajo textil, explotación del bosque, etc.- de las comunidades a las que pertenecían los enterrados en esas cuevas cántabras; compensando de esta forma la ausencia en la región de contextos de hábitat conocidos en los que obtener ese tipo de datos."

Obviamente, mola más verlo, con sus santos a todo color, como éste de abajo, pero no podemos poner la presentación aquí. Y no tengo ni idea de si se va a grabar o no (y de si, en caso de que se haga, luego no se va a colgar en la red, como ha pasado no hace mucho en algún otro sarao de este tipo muy cerca de donde escribo).




Presentar Riocueva en un congreso siempre es un motivo de orgullo y satisfacción, que diría aquel rey tan campechano que tuvimos. Hacerlo en un marco como éste, en el que se hablará sobre ese momento (siglos VII-VIII) hasta hace cuatro días tan poco (o nada) conocido arqueológicamente por estas latitudes, mejorará sin duda la experiencia. Y si tenemos en cuenta que vamos a hablar de nuestra interpretación de las cuevas sepulcrales de época visigoda en un sitio, Asturias, donde manejan otra con la que no estamos en absoluto de acuerdo (los enterramientos aristocráticos o de las elites norteñas peninsulares), el tema tiene un plus de morbo que lo hace mucho más atractivo. A ver qué pasa...

11 may 2018

Nueve (anillos) para los hombres mortales condenados a morir

En realidad no son 9, son cerca de 30, pero ese verso de Tolkien me viene como anillo al dedo (y nunca mejor dicho) para titular esta entrada. Y lo hace porque de eso va precisamente: de anillos. No de los de la Tierra Media sino de los de nuestra querida necrópolis de Santa María de Hito (SMH para los amigos), que son mucho mejores. ¡Dónde va a parar!

El pasado martes día 8 de los corrientes, Enrique dio una magnífica conferencia (en el MUPAC y dentro del ciclo "La pieza del mes") sobre ese tema titulada "Los anillos de Santa María de Hito. Superstición, poder y fe en los albores de la Edad Media". Lamentablemente y por motivos ajenos a organización y, por supuesto, conferenciante, la charla no fue grabada y colgada en la red, como es habitual desde hace algunos años. Y, por ese mismo motivo, se convirtió en algo parecido a una obra de arte efímero que sólo pudimos disfrutar los asistentes (como pasaba antiguamente, vamos).




Ante una sala llena, la otra mitad del Proyecto Mauranus que no soy yo fue desgranando la historia del yacimiento (la villa romana sobre cuyas ruinas se instaló una necrópolis en la que se estuvo enterrando gente entre época visigoda y la Baja Edad Media) antes de centrarse en el estudio de la magnífica colección de anillos. Anillos todos (o casi) de la fase de uso más temprana del cementerio (siglos VII-VIII d. de C.) y procedentes, cuando hay contexto conocido, de tumbas.




Obviamente, se centró en aquellos dos con inscripción que adornan una de las vitrinas del MUPAC y a los que en tiempos dedicamos un artículo monográfico en Pyrenae y una entrada en el blog. La interpretación que hicimos entonces de ambos no ha cambiado sustancialmente, aunque Enrique ha profundizado en ella y de qué forma: atando cabos sueltos, localizando paralelos sorprendentes y contextualizando las dos piezas de forma magistral. Y, ya de paso, poniéndoselo realmente difícil a quienes ven en ellos (sobre todo en el de oro con monograma) otro tipo de representaciones.

También encontró un hueco para hablar de los ejemplares más modestos, generalmente olvidados pero que pueden ofrecer información muy interesante, ya que cuentan con buenos paralelos en otras zonas de la Península. E incluso en otros yacimientos cántabros, como Riocueva (nuestro tessoroooo....). Y no, no es el que pensáis: es otro.



Como mis fotos cutres hechas con el móvil no le hacen justicia a la conferencia, aquí tenéis a nuestro "Señor de los Anillos" particular hablando de esto mismo en RNE en Cantabria, con Cristina Dosal y Roberto Ontañón:



El lector avispado se habrá percatado de que van dos entradas en muy poco tiempo sobre cosas relacionadas con Santa María de Hito. Y de que eso no puede ser casual. Y no lo es. Parece que al fin, después de muchos años, ha llegado la hora de hacerle justicia al que sin duda es uno de los  yacimientos arqueológicos más importantes de Cantabria. A él y a Rosa Gimeno García-Lomas y su equipo, responsables de haberlo sacado a la luz, aunque luego La Sombra se pusiese sobre él durante décadas (por no dejar la onda tolkiense). Stay tuned.

20 abr 2018

Santa María de Hito, 40 años después

Hace mucho que no escribimos nada, pero la ocasión los merece. El pasado miércoles 18 de abril participé en el ciclo Miércoles Culturales que organiza la Delegación de Alumnos de Filosofía y Letras de la Universidad de Cantabria, dictando una conferencia —suena muy, muy ceremonioso, lo sé— que llevaba por título Santa María de Hito, 40 años después: villa romana, necrópolis visigoda, cementerio medieval. Como me dejaron elegir tema, consideré que era un momento muy apropiado para presentar un estado de la cuestión sobre este interesante yacimiento excavado entre 1979 y 1986 bajo la dirección de Rosa Gimeno García-Lomas y sobre el que los autores de este blog llevamos trabajando desde hace más de 15 años —que se dice pronto— con mayor o menor intensidad.


Aunque la asistencia de público fue comedida —francamente, esperaba más interés en la comunidad universitaria por un referente en la Arqueología de Cantabria que hasta la prensa da por muerto pero está muy vivo y tiene mucho que contar— me encontré con la agradable sorpresa de que la conferencia se grababa en video para difundirla después a través del canal de Youtube de la Delegación de Alumnos de Filosofía y Letras, cosa que se agradece porque aumenta considerablemente la difusión del evento. Enlazo aquí la conferencia, entre partes, incluido el turno de preguntas, para que la vea quien esté interesado.









Algunas de las cosas que se cuentan ya han aparecido publicadas en el blog, como los anillos con inscripción —que, por cierto, tendrán su sesión monográfica en el ciclo La Pieza del Mes del MUPAC el próximo 7 de mayo— o el broche de hueso, pero también hay alguna novedad. Sobre todo, para la fase romana, que es a la que menos atención habíamos prestado hasta ahora. Como primicia, hubo oportunidad de presentar la «hipótesis termal», una nueva interpretación de las estancias principales de la villa como una zona de balnea —baños, en cristiano— y no como estancias residenciales, tal y como se consideraba hasta la fecha. Si estamos en lo cierto, quedaría por descubrir el emplazamiento de la zona residencial de una villa que fue, probablemente, mucho más imponente de lo que se creía.


Siempre es un placer volver a dedicarle tiempo y atención a Santa María de Hito, sobre todo para devolverle el lugar que merece como referente en el estudio de la historia de Cantabria entre la Antigüedad y la Edad Media. Pocos lugares explican tan bien como este los procesos que tuvieron lugar entre el siglo III y el siglo XV a partir de un registro arqueológico de una calidad excepcional que merece mucha más atención de la que recibe.

24 dic 2017

Felices Fiestas



Pues eso, 
sed todo lo felices que os dejen

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José Ángel y Enrique
Proyecto Mauranus

13 nov 2017

Nos vamos de congreso: In Rure 2017

Los próximos días 16 y 17 de noviembre tendrá lugar el segundo congreso internacional In Rure, organizado por el Ayuntamiento de Arroyomolinos (Madrid) y la Universidad Complutense. Si el año pasado el tema del encuentro fue la rentabilidad social de la puesta en valor de los yacimientos en el medio rural, éste le toca el turno al mundo de la muerte y de las prácticas funerarias en la Antigüedad y la Edad Media (el programa puede consultarse en este enlace).


El comité organizador del evento, formado por J. Salas Álvarez, J. Sánchez Velasco y P. Jiménez del Castillo, ha tenido a bien invitarnos a participar en él y, como no podía ser de otra manera, hemos aceptado gustosos (y agradecidos, por supuesto). Y así, los dos miembros del Proyecto Mauranus estaremos en el Seminario nº 12 de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense el día 16 por la tarde, con nuestros muertos cántabros tardoantiguos y altomedievales. A las 18:00 Enrique hablará de los "Espacios funerarios en Cantabria en el tránsito hacia la Edad Media" y, cerca de una hora después, le seguiré yo con la comunicación titulada "Enterramientos en cueva de época visigoda ¿Sepulturas atípicas?". Necrópolis y cuevas, juntas pero no revueltas. No será la primera vez que hagamos algo parecido (recuerdo aquella inolvidable barferencia, por ejemplo), aunque esta vez será algo más formal y por separado.


Creo que será una magnífica oportunidad para conocer, debatir y aprender (esas cosas que se hacen o al menos deberían hacerse en los congresos) sobre unos temas que nos apasionan. Y también, por qué no decirlo, para mostrar lo que hemos hecho hasta ahora (y seguimos haciendo) por aquí, en el marco de este proyecto de investigación sui generis, radicalmente independiente y completamente marginal en el sentido más estricto del término (porque realmente está situado en los márgenes de casi todo).

El congreso va a grabarse y los vídeos se colgarán en la red, así que los enlazaremos cuando estén disponibles. Por lo demás, sólo queda agradecer una vez más a los organizadores (especialmente a Jerónimo) su invitación a participar en este encuentro y tratar de estar a la altura. Pero eso ya será otra historia.

1 oct 2017

Modelización conceptual y elaboración de bases de datos espaciales en Arqueología e Historia

Los días 30 de Noviembre y 1 de Diciembre de este año tendrá lugar en la Université de Pau et des pays de l´Adour (Pau, Francia) el Seminario-Taller "Modelización conceptual y elaboración de bases de datos espaciales en Arqueología e Historia". A lo largo de día y medio se sucederán una jornada de presentaciones y un taller práctico. En palabras de sus coordinadoras, se tratará de "una manifestación centrada en la modelización conceptual y la elaboración de bases de datos espaciales" cuyo objetivo será "presentar y debatir los diferentes modelos de datos, pero también promover intercambios entre investigadores y estudiantes". 


Ejemplo de modelo de datos (vacío, obviamente)

Una de ellas (la otra es Mélanie Le Couédic) es Leticia Tobalina Pulido, amiga y colaboradora nuestra en la intervención arqueológica en Riocueva. De hecho, Leticia es una de las personas que más ha excavado allí (participó en dos campañas) y a la que siempre agradeceremos su interés, su ayuda y su compromiso con el Proyecto. Y a la que deseamos todo el éxito del mundo en esta aventura académica.

Leticia excavando en Riocueva en 2011

Los interesados en participar en el seminario tienen que saber que la inscripción, que está abierta hasta el 15 de Octubre, es gratuita e incluye las comidas del mediodía. Todos los detalles, los contactos con la organización y la propia hoja de inscripción pueden verse en este enlace.

31 ago 2017

Frente Norte 1937

Durante este mes de Agosto que termina ha tenido lugar en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MVPAC), en Santander, un ciclo de charlas sobre distintos aspectos del Frente del Norte durante la Guerra Civil Española, organizado por la propia institución (y, por elevación, por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria de la que depende) y coordinado por su director, Roberto Ontañón, y quien esto escribe. 

El cartel del ciclo, diseñado por Enrique a partir de un original de época. Una joyita de manos de la otra mitad del Proyecto Mauranus

Todos los viernes hemos pasado por la sala de conferencias del museo distintos investigadores (Fernando Obregón, Manuel Castro, Ramón Duarte, José Ángel Brena y yo mismo) para hablar, sobre todo aunque no sólo, de algunos de los restos materiales de ese frente que aún perduran en Vizcaya, Álava, Cantabria, Burgos, Asturias y León. Durante tres de ellos también se han realizado visitas gratuitas (para los asistentes) al refugio antiaéreo de la entonces Plaza de Mariana Pineda y hoy Plaza del Príncipe, merced a la colaboración del Ayuntamiento de Santander. Y, como guinda, el sábado 26 unas 25 personas nos acercamos a ver los restos de las baterías de costa de Cabo Mayor y La Telegrafía, en el litoral norte de la ciudad.

Aspecto del exterior de la sala en la jornada inaugural

Imagen de la visita a las baterías costeras. En este caso, a la casamata de artillería de Cabo Mayor

La idea que estuvo detrás del ciclo fue evitar que el 80 aniversario de los combates en la zona norte de España y, especialmente, de la Batalla de Santander, pasase por Cantabria sin pena ni gloria; como lamentablemente hubiese ocurrido de no habernos puesto manos a la obra (suena pretencioso, lo sé, pero es así). En ese sentido puede decirse que ha sido todo un éxito, pues la afluencia de un público muy interesado por el tema, tanto a las conferencias como a las actividades complementarias, ha sido más que notable.

El objetivo de esta entrada, aprovechando que casi todas las charlas fueron grabadas en vídeo (por desgracia, la de Ramón Duarte no) y subidas al canal de Youtube de Museos de Cantabria, es ofrecer la posibilidad de verlas todas juntas a aquellos que no pudieron o no quisieron (y ahora se arrepienten) asistir. En ellas se cuenta todo mucho mejor de como podría hacerlo yo ahora, así que aquí van, en riguroso orden cronológico.

En primer lugar, en "De Irún a Gijón. Origen y evolución del Frente Norte (Julio 1936-Octubre 1937)" Fernando Obregón Goyarrola hizo un magnífico repaso a la historia del Frente en Euskadi, Cantabria y Asturias desde el mismo momento de la sublevación militar y hasta su final. El vídeo está en tres partes.




Ese mismo día, en sesión doble, Manuel Castro Luengos habló de algunas de las joyas desconocidas de la Guerra Civil en Cantabria: las fortificaciones del frente oriental, tanto las de la línea de contacto como de las de contención del Agüera y el Asón. El vídeo de su conferencia, titulada, "Fortificaciones de la Guerra Civil en el oriente de Cantabria. Patrimonio oculto de un frente olvidado", también va en tres partes.





El tercer día (ya he comentado la lamentable ausencia del vídeo de la sobresaliente charla de Ramón Duarte Álvarez, "El Frente de los Puertos 1937-2017. Las fortificaciones de campaña asturleonesas y su integración en el paisaje de montaña") le tocó el turno a José Ángel Brena Alonso (y aprovecho para comentar que la Asociación Sancho de Beurko, a la que pertenece y representó en las jornadas, también colaboró en la organización de éstas) con "El Cinturón de Hierro de Bilbao. Características y tipología de sus construcciones", un título que lo dice todo acerca de su contenido.


Y, para terminar, José Ángel Hierro Gárate (es decir, yo) habló de "El último combate. Huellas del avance del CTV hacia Santander y de la resistencia republicana", donde, entre otras muchas cosas, se mostraron algunos de los materiales de la Guerra Civil recuperados en la intervención arqueológica en el campamento romano de La Cabaña el año pasado.


Por lo que a mí respecta y por lo que ya he comentado, estoy muy satisfecho con el resultado de esta aventura. Además, de ella han nacido (o están en ello) al menos un par de cosas que considero importantes. La primera, la voluntad manifiesta de todos los participantes de no tener que esperar unos cuantos años, hasta el siguiente aniversario redondo, para volver a reunirnos a contar estas cosas u otras parecidas en otra ciudad del Frente Norte (por lo que es probable que en unos meses estemos anunciando algo). Y la segunda, el primer paso (que di este mismo lunes) para que el conjunto de fortificaciones identificado en Santander (véase el último vídeo) sea estudiado y puesto en valor por parte de las autoridades competentes. Imagino que de ambas cosas iremos informando según se produzcan novedades.

23 jun 2017

AGGER. Cosecha 2016

Como imagino que los visitantes asiduos del blog (si hubiere) ya sabrán, hace un par de años que Enrique, Rafa Bolado y yo formalizamos, de aquella manera, un divertimento llamado AGGER para llevar a cabo algunos "estudios intermitentes sobre las Guerras Cántabras y la Cantabria Romana". Y que el primer fruto de esa colaboración, que venía de atrás, fue la localización, presentación a la comunidad científica y primera publicación de varias posibles estructuras de tipo campamental romano desconocidas hasta la fecha (y la reinterpretación de otra cuya existencia ya era sabida, aunque fue destruida hace décadas sin que se estudiase de qué se trataba en realidad). Pues bien: el año pasado hemos tenido la oportunidad de llevar a cabo trabajos de campo en dos de ellas, Castro Negro y La Cabaña, y de confirmar tanto su naturaleza militar romana como su cronología de época augustea y su más que probable relación con la conquista del territorio de los Cántabros.

Captura de pantalla tomada en 2007 de una versión antigua del SIGPAC en la que se ve Castro Negro

En el primer caso (un sitio que localizamos en 2007 pero del que no obtuvimos imágenes medianamente buenas hasta 2014) lo hemos hecho como colaboradores de Eduardo Peralta y su "Proyecto Guerras Cántabras" en una intervención arqueológica dirigida por él, llevada a cabo en verano y otoño de 2016, que ha ofrecido unos magníficos resultados que fueron presentados a la prensa en el MVPAC en el mes de Febrero  (con la asistencia del mismo Consejero del ramo) y que tuvieron un gran eco en los medios de comunicación (algunos ejemplos aquí, aquí y aquí). Resumiendo mucho, en esa primera campaña se ha comprobado que la estructura de Castro Negro corresponde a un gran campamento romano de campaña, de unas 10 ha de superficie, defendido por agger y foso y con al menos dos puertas en clavícula. Entre los abundantes materiales recuperados en su interior destacan algunas piezas de armamento y una moneda partida, un as acuñado en Calagurris en la segunda mitad del s. I a. de C.

El campamento de Castro Negro visto desde el pico de La Zamburria (Foto: E. Peralta)

Imagen LIDAR de Castro Negro (orientada hacia el Oeste)


Algunos de los materiales recuperados en Castro Negro (Fotos y composición: E. Peralta)

Y también se ha revisado el cercano yacimiento de Robadorio, descubierto por Manuel Valle y "sospechoso" desde hace unos cuantos años de ser algo parecido a una atalaya legionaria sobre el impresionante entorno de montaña circundante, merced al hallazgo entonces de una tachuela de sandalia a la que ahora han venido a sumarse muchas más. Esa revisión sobre el terreno, ayudada por nuevas imágenes LIDAR, ha permitido comprobar cómo en esa cima hubo un establecimiento militar romano de mayor tamaño y enjundia de lo pensado hasta ahora, relacionado sin duda con el de Castro Negro, muy cercano y en perfecta comunicación visual con él.

Derrumbe de muralla del recinto superior del Robadorio. Al fondo, Peña Prieta (Foto: E. Peralta)

Ambos campamentos, situados a unos 1.900 m uno y a más de 2.200 m el otro, forman el conjunto militar romano localizado a mayor altitud de la península Ibérica y uno de los más altos de Europa. Y es por eso que hemos planteado la hipótesis de que ambos (junto con el del collado de Vistrió, varios km al este y a unos 1.400 m de altitud) estén relacionados con el episodio del Monte Vindio, a donde huyeron los Cántabros derrotados por Antistio bajo las murallas de Bergida en 25 a. de C. y donde pensaban que antes llegarían las olas del mar que los ejércitos de Roma. En esta reconstrucción, ese monte mítico sería (o se localizaría en) el macizo de Peña Prieta o de Fuentes Carrionas, la parte más elevada de la cordillera Cantábrica si exceptuamos los Picos de Europa, con cimas tan emblemáticas como la propia Peña Prieta, el Curavacas, el Tres Provincias o el Espigüete. Y la presencia en esos parajes subalpinos de estos campamentos la prueba palpable de que las aguas del Cantábrico no subieron hasta allí pero las legiones de Augusto sí.

Para conocer más sobre todo lo dicho hasta ahora y hacerse una idea de lo hecho en Castro Negro y Robadorio el año pasado, nada mejor que ver al propio Eduardo Peralta contándolo en la conferencia que dio en el MVPAC hace unos meses:




La segunda intervención, la de La Cabaña, ha sido dirigida por Enrique y ha tenido lugar casi al mismo tiempo que la de la zona de Peña Prieta. El yacimiento fue localizado por nosotros en 2014 gracias a la ortofoto del PNOA de 2010, en la que, merced a una tala reciente de los eucaliptos que ocultaban la superficie, se observaba la existencia de una línea triple de terraplenes y fosos de gran tamaño en un collado que constituye el paso en altura entre los valles de Toranzo y Castañeda, en la zona que figura en la cartografía de la zona como La Cabaña o Peña de la Cabaña. Y al igual que Castro Negro, fue dado a conocer en Gijón en 2014 y recogido en la publicación antes señalada (y su existencia, como las de todas las demás estructuras, comunicada a la autoridad competente en temas de Patrimonio). Los resultados de la intervención fueron mostrados a la prensa este mismo mes (ejemplos de cómo fueron recogidos, aquí y aquí).

Las estructuras de La Cabaña en la orotfotografía aérea de 2010 (Fuente: Mapas Cantabria)

Aunque las estructuras de La Cabaña no estaban muy bien definidas y albergábamos algunas dudas acerca de su verdadera naturaleza, la presencia a poco más de 1 km hacia el sur, en Pando, de lo que tiene toda la pinta de ser un gran campamento de campaña (unas 8 ha) con capacidad para una legión completa hacía que la hipótesis militar romana fuese la principal de las que manejábamos. Y el tiempo ha venido a confirmar que estábamos en lo cierto.

Imagen 3D del campamento de Pando a partir de una fotografía aérea del año 1989 (Fuente: Mapas Cantabria)

Fue en la primavera de 2015 cuando, tras un incendio que asoló las plantaciones de eucaliptos que cubrían la zona (explotada forestalmente de forma ininterrumpida al menos desde los años 50), fuimos avisados por Miguel López Cadavieco de que el monte había sido talado. Una visita en el mes de Mayo nos permitió comprobar que el terreno había sido completamente removido con maquinaria pesada con vistas a una nueva plantación de ese árbol "industrial" cuya masiva presencia en Cantabria inspiró esa genialidad del simpar Ansola titulada "Operación Koala". De las estructuras que definían el yacimiento, como no podía ser de otra manera después de tamaños movimientos de tierras, ni rastro.


Aspecto de La Cabaña en Junio de 2016, tras la tala y las remociones de tierra con maquinaria pesada

Se puso entonces en marcha una operación de salvamento consistente en una prospección con recogida de materiales que sirviese tanto para evaluar la situación real del yacimiento como para tratar de recuperar el mayor número posible de objetos arqueológicos (y de paso establecer, en la medida de lo posible, una atribución cronológica y cultural fiable). Y una revisión en profundidad de todo el material fotográfico a nuestro alcance, especialmente de las series históricas del IGN y del portal Mapas Cantabria. El resultado, como he adelantado poco más arriba, confirmó todas nuestras sospechas (las estructuras habían sido completamente arrasadas y sí: se trataba de un establecimiento militar romano de campaña de la época de las Guerras Cántabras) y nos permitió conocer (o al menos acercarnos a ella) la planta original del campamento, de entre 1,5 y 2 ha de superficie.

El campamento de La Cabaña en una fotografía aérea de los años 40 (Fuente: Fototeca del IGN)

Entre los materiales más significativos se encuentran una dolabra, un as acuñado en Celsa entre los años 44 y 36 a. de C., una fíbula "en omega", un fragmento de molino de mano rotatorio y un enganche de vaina de puñal. Junto a ellos, otros tantos más difíciles de interpretar por su estado fragmentario y/o su conservación deficiente y que se encuentran en estudio (y restauración en las instalaciones del MVPAC, que ha colaborado con el proyecto en este aspecto desde el principio).

Fragmento de molino

Para saber más sobre todos ellos, sobre el yacimiento y la interpretación histórica del conjunto (que nosotros relacionamos con la campaña romana del año 25 a. de C. y el desembarco de una legión en la costa cántabra), lo mejor es echar un ojo al vídeo de la presentación que hizo Enrique en el MVPAC hace apenas unas semanas.



Y no podía terminar con La Cabaña sin mencionar que esos legionarios romanos no fueron los únicos que dejaron allí su huella. Muchos años después, el 24 de Agosto de 1937, tropas del CTV italiano (de la División Littorio, concretamente) tomaron el lugar al asalto en el que fue uno de los últimos combates de la Batalla de Santander (la ruptura de la defensa republicana en el Pico del Castillo y las Peñas de Penilla y sus respectivos aledaños, en la línea de cumbres prelitorales). Numerosos restos de munición de fusil y proyectiles de artillería nos cuentan cómo fue una parte importante de aquella batalla, casi completamente olvidada hasta ahora (eclipsada por la caída de Barreda en manos de las Brigadas de Navarra ese mismo día) y que pensamos sacar de las nieblas de la historia en breve.

Bala de fusil Carcano M91 recogida en La Cabaña

En conclusión, puede decirse que la cosecha de AGGER del año 2016 ha sido excelente. Dos de los posibles establecimientos militares romanos relacionados con las Guerras Cántabras descubiertos en nuestras prospecciones "desde el sofá" (curiosamente, dos de los que en principio nos parecían más dudosos) han sido confirmados como tales gracias al trabajo de campo y han proporcionado sendos conjuntos de materiales arqueológicos más que interesantes, además de permitirnos avanzar (creemos que de forma importante en ambos casos) en la interpretación de las campañas romanas de conquista y la resistencia cántabra. Este año los trabajos en el escenario lebaniego continuarán, de la mano de Eduardo Peralta y con nuestra colaboración, profundizando en el conocimiento de los campamentos en los que se intervino el año pasado y ampliando la geografía del proyecto para abarcar otros sitios aún vírgenes. Y en cuanto a La Cabaña, cumplidos los objetivos planteados y teniendo en cuenta el estado del lugar, no está prevista ninguna actuación. Sin embargo y para compensar, abrimos un nuevo frente hacia occidente y trabajaremos en otro posible establecimiento del mismo tipo parcialmente destruido hace décadas. Esperamos poder repetir añada. En cualquier caso, informaremos de los resultados, sean los que sean. Una vez más, stay tuned.

25 abr 2017

De nuevo sobre ganchos de huso

Uno de los objetos más singulares del registro material de Cantabria en época visigoda son los ganchos de huso de hierro de enmangue tubular. Ya hemos hablado de estos peculiares instrumentos relacionados con la actividad textil tiempo atrás e incluso propusimos la interpretación como gancho de huso de una pieza vizcaína expuesta como punta de proyectil en el Arkeologi Museoa de Bilbao. Ahora ha tocado actualizar el inventario disponible, ya que a los once ejemplares conocidos en 2010 se han unido siete nuevos ganchos de huso recuperados durante las excavaciones realizadas en Riocueva entre 2011 y 2014.

Ganchos de huso para hilar, de hierro. Cueva de Riocueva (Cantabria)
Como ya hemos comentado otras veces, este tipo de instrumento es común en la cuenca mediterránea y algunas zonas de Europa central, sobre todo entre época romana y la Alta Edad Media. Pero siempre son de bronce, a diferencia de lo que sucede en Cantabria, donde se fabrican de hierro. En las cuevas frecuentadas en los siglos VII-VIII se conocen dieciocho ganchos de huso de hierro y sólo un ejemplar de bronce. Para llamar la atención sobre esta peculiaridad técnica más allá de nuestras fronteras, hemos publicado un artículo en el boletín Instrumentum, editado por  el grupo de trabajo europeo sobre el artesanado y las producciones manufacturadas de la Antigüedad. Vamos, la «biblia de la cacharrería» en fascículos. Es el foro ideal para contrastar si los ganchos de huso de hierro son o no un unicum circunscrito a Cantabria, como sucede en la actualidad. Si alguien tiene curiosidad por leer el breve artículo, redactado en francés con la inestimable colaboración de Alain Campo, dejamos aquí el enlace de descarga.



«Crochets de fuseau en fer du VIIe-VIIIe s. en Cantabrie (ES)»


Cuando el boletín ya había sido publicado, hemos tenido noticias sobre dos nuevos ejemplares de ganchos de huso, aunque en este caso mucho más «convencionales». Se trata de dos piezas de bronce y presumiblemente de época romana procedentes del yacimiento romano de Retortillo (Campoo de Enmedio, Cantabria), el lugar identificado desde el siglo XVIII con la Iuliobriga de las fuentes clásicas. Los dos ganchos han sido incluidos en la exposición temporal Femina. Ser mujer en Roma, montada en el MUPAC en marzo de 2017 para conmemorar el Día de la Mujer. Es una novedad interesante por dos motivos. Por un lado, aunque tenemos constatada la presencia de un gancho de huso de bronce en la cueva de Cudón, se encuentra en paradero desconocido y estos dos ejemplares de Retortillo son los únicos ganchos de huso de bronce de Cantabria que podemos tocar con nuestras propias manos. Por otro lado, son los primeros ejemplares de época romana que conocemos en la región, los que demuestra que eran empleados en esta zona bastante antes del siglo VII y que la técnica de hilado con este tipo de instrumentos tiene larga tradición, quizá con continuidad desde los primeros siglos de la era hasta época visigoda, como poco. Si tenemos oportunidad, estudiaremos con más detalle estos ganchos de huso próximamente.

Ganchos de huso de bronce de Retortillo. Foto: MUPAC
Y para terminar con las novedades sobre este tema, un curioso ejemplo de gancho de huso improvisado observado en Jordania este pasado otoño. Al principio parecía una anécdota más. Una anciana hilando a la entrada de Siq al-Barid, el lugar conocido como «Pequeña Petra», para reclamar la atención y algunos dinares de los turistas.

Hilandera jordana en Siq al-Barid
Sin embargo, no era cualquier huso, era un huso con gancho. Habíamos visto algunos ejemplos etnográficos de ganchos de huso recientes, incluso sin salir de Cantabria, pero nunca en uso. Y nunca tan improvisado, ya que el gancho era... un simple clavo retorcido.

Un gancho de huso improvisado
Si con un simple clavo retorcido es suficiente ¿por qué se molestaban en época romana y visigoda en hacer ganchos de enmangue tubular para los husos? De hecho, conocemos modelos de ganchos de huso romano muy similares al «clavo retorcido», como los de Magdalensberg, pero incluso estos conviven con el modelo de enmangue tubular, más complicado de fabricar tanto en bronce como en hierro. ¿La realización de determinadas tareas especializadas como el torcido de varios hilos o el hilado de lanas concretas requería modelos diferentes? Puede ser una explicación. ¿El peso del gancho tubular permitía prescindir de una fusayola pesada? También podría ser, como indicaría la sugerente asociación entre ganchos de huso y fusayolas de hueso de la cueva de Las Penas. Está claro que todavía tenemos muchas cosas que aprender sobre estos peculiares instrumentos.