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25 sept 2019

No estábamos muertos (ni de parranda, por desgracia para nosotros)

Que cada vez resulta más complicado mantener vivo el blog es más que una obviedad: cualquier lector, si es que queda alguno, se habrá dado cuenta de ello. Pero, aunque apenas contemos nada por este canal, no quiere decir que nos hayamos abandonado a la molicie y a la vida regalada (que, bien pensado, tampoco estaría mal, la verdad). Trabajos, hijos y la inexorable vejera (por qué no reconocerlo) tienen la culpa. O al menos una parte: las redes sociales completan el combo mortal anti-blog (aunque yo lleve ya unos cuantos meses con voto de silencio estricto ahí). Pese a todo, nosotros seguimos a lo nuestro, peleando en varios frentes y publicando cosas de vez en cuando. Y precisamente de eso va esta entrada: de contar qué es lo último que ha salido a la luz y avanzar lo que estamos tramando o está en camino de asomar el hocico, negro sobre blanco, en unos meses. 

Asoma la claviculita por debajo de la puerta (un adelanto de lo que está en camino)

Este verano se ha producido lo que podríamos considerar una pequeña lluvia de artículos (no es como la lluvia de albóndigas pero también tiene su cosa). Por orden de antigüedad (aunque no de aparición), hay que empezar por nuestros trabajos en el número XX de la revista de arqueología Sautuola, un especial dedicado, según reza su subtítulo, a "Proyectos de investigación en la arqueología de Cantabria" que lleva fecha de 2015 pero que, por diversos avatares editoriales, ha visto la luz hace un par de meses o así. En ese volumen, más que recomendable por razones tan obvias como la mala salud del blog antes citada, hay un trabajo que condensa las aportaciones del Proyecto Mauranus (ni media vuelta le dimos al título) a la arqueología de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media en Cantabria. Vamos, lo que viene siendo un auto panegírico de manual, de esos que te refuerzan el ego hasta volvértelo de adamantium y te engordan el yo (en este caso, el nosotros) hasta la hipertrofia y más allá. Aunque, cuando lo lees y te paras a pensarlo, tampoco se dice nada en él que no sea cierto, así que tal vez sí que nuestra aportación en ese campo entre 2008 y 2015 (+/- algún año que otro) ha sido la hostia. E si non e vero... En cualquier caso, es mejor que cada cual lo juzgue por sí mismo, así que aquí va el enlace: 


La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas sentadas
Luciendo la elástica del proyecto en un congreso en Pau, en abril

En el mismo volumen volvemos con uno de nuestros "vicios confesables", las fortificaciones de la Guerra Civil Española en Cantabria (o en una parte de Cantabria), con una puesta al día del estado de la investigación en la costa y la zona oriental (con fecha de 2015, claro, porque la cosa se ha movido bastante desde entonces y ahora sabemos y conocemos el percal bastante más y mejor). En este caso, nuestras augustas personas van de la mano de Manu Castro, David Blanco y Borja Gómez-Bedia, compañeros de (ligeras) fatigas y a pesar de ello amigos, algo que no solo no desmerece el producto final sino que lo mejora de forma significativa (o no, a saber; pero ya es tarde para arrepentirse). Se puede descargar aquí:


Uno de los nidos de ametralladoras inéditos (o casi) de la Línea del Asón

Y aprovechando que la Guerra Civil pasa por Cantabria, cuelo en este punto una tribuna de opinión (en formato "foto hecha con el móvil al periódico", porque soy así de cutre) que me publicó el Diario Montañés el 25 del mes pasado (día de San Ginés, Colindres über alles, ¡mecagüen...!), acerca del tan cautivador como desconocido "Cinturón de Santander", un tema que seguro dará que hablar en un futuro no muy lejano. Como lo hará (bueno, ya lo ha hecho desde su fantasmagórica primera aparición, allá por junio) ese etéreo ente aún no bien definido ni en forma ni en fondo llamado FreSa (Frente de Santander).


De vuelta al Sautuola XX, nuestras aportaciones se cierran con un artículo de Enrique, en solitario esta vez, sobre el tema del que sin duda sabe más que nadie: la génesis y evolución del cementerio medieval en Cantabria. Un nuevo "must read" sobre el asunto al alcance de un click: 


Frigotumbas altomedievales en San Miguel de Aguayo, hace mucho tiempo

Aunque no recuerdo haberlo contado por este medio, el verano pasado (el de 2018) participamos en el congreso internacional 1300 Aniversario del Origen del Reino de Asturias. Del Fin de la Antigüedad Tardía a la Alta Edad Media en la Península Ibérica (celebrado en Oviedo y organizado por APIAA) con una comunicación sobre la que siempre será nuestra "niña bonita", Riocueva. Un resumen de lo que hemos hecho hasta ahora y alguna otra cosilla que hemos deslizado al final, ampliando el foco y metiéndonos, quizá, en un pequeño gran jardín (como ya tuve ocasión de comprobar en la propia presentación, por cierto). El artículo forma parte del último número de Anejos de Nailos (el 5, para ser exactos) y éste es su enlace:


La imagen puede contener: una o varias personas, exterior e interior
Trabajos en Riocueva, en la noche de los tiempos, o casi, también

Y last but not least, tirando de muletilla tan manida como pedante, en un requiebro no demasiado arriesgado volvemos a Sautuola, solo que esta vez al número XXI, para presentar el que sí que es, hasta la fecha, nuestro último trabajo editado (con el paraguas de AGGER esta vez, para no dejar a ninguna de nuestras criaturas huérfana de publicaciones, y firmado por Enrique y por mí). Se trata de un pequeño artículo acerca de la historia de la investigación sobre Monte Bernorio y del desconocido e importante papel jugado en ella por Ángel de los Ríos, el tan amado por Enrique "Sordo de Proaño", pionero en tantas cosas y una de las figuras más insignes de la historiografía y la arqueología montañesas (además de un personaje de novela, como dejó más que claro Pereda en "Peñas arriba"). Realmente llama la atención la clarividencia del tipo y cómo, de su mano mayor, adelantó muchas de las cosas que hoy en día estamos proponiendo algunos investigadores con el apoyo de la arqueología. Nada mejor que leernos para comprobarlo:


Amurallamiento del castellum romano de Monte Bernorio

Esto en cuanto a lo publicado y colgado en la red. Cocinados y a la espera de ver la luz (sine die aún y, presumiblemente, de forma escalonada) tenemos, que recuerde ahora, un espectacular revuelto de broches damasquinados con infusión de misterio misterioso, una nueva reducción de Riocueva al Mauranus y un aire de asedio romano con pétalos de tesoro y chispas de poliorcética astur del que ya se ha dado un avance y que, por esas míticas causas ajenas a nuestra (y, suponemos que, su) voluntad, ya se está retrasando demasiado; aunque acaban de comunicarnos que falta tirando a poco (según se mire lo del poco, claro).  

En lo inmediato, estamos ultimando la presentación sobre La Cabaña (¡legionarios, legionarios everywhere!) que llevamos, vestidos de AGGER, de nuevo, y junto a Rafa Bolado, en un par de semanas al congreso internacional La Violencia en la Historia, que organiza Zamora Protohistórica en Salamanca y en la que pasamos de Augusto a Mussolini y de los romanos legítimos y acreditados del primero a los neo-romanos fascistas del segundo en un abrir y cerrar de ojos. 

Tarjeta de propaganda italiana de la Guerra Civil, con legionarios romano y mussoliniano

El mismo Rafa Bolado, por cierto, que nos ha fichado a Enrique y a mí como co-directores (esa figura tan absolutamente molona) para su proyecto El Uso de las Cuevas Durante la Edad del Hierro en Cantabria, una traslación del "Método Mauranus" al final de la Protohistoria en ambientes subterráneos y que promete mucho y bueno (por activa o por descarte, eso ya se verá) en los próximos meses. De momento ya ha conseguido hacernos un going underground (dos, en mi caso, el primero al límite de la vida y la cordura, su puta madre) que reíos del de los Jam... Y hablando de fichajes, si quisiera fardar aquí y ahora os hablaría en este punto de otra oferta (más que aceptada, por supuesto) de colaboración en un proyecto que pinta mucho más mejor que bien y que parece llamado a marcar un antes y un después en un tema que nos apasiona. Pero, tirando de nuestra proverbial modestia, no diré nada al respecto. Todo llegará. Igual que llegará (o eso parece) en cuestión de días una salida de campo y campamento por esos montes dejados de la mano de Júpiter donde, junto a Eduardo Peralta, seguimos sacando a la luz uno de los conjuntos militares de campaña romanos más espectaculares de la Península (y del mundo, diría yo, ya puestos a tirarnos el rollo, aunque sea rigurosamente cierto).

Con Rafa Bolado en El Covarón, a 1.000 o 2.000 grados centígrados, jugándonos el tipo 

Por lo demás, bien. Seguimos vivos y dando guerra, que no es poco a estas alturas. Yo voy con lo mío, piano piano, aunque me temo que me va a caer encima todo el peso de los plazos de la administración y tendré que reinventarme para poder ser doctor algún día. Aunque confío en un repentino golpe de suerte y no voy a adelantar acontecimientos. Los dioses proveerán. O no. A saber. 

En cuanto al blog, vuelvo a hacer propósito de enmienda e intentaré mantenerlo vivo, aunque no prometo nada. Un poco de suspense nunca viene mal.

3 nov 2014

La tésera de hospitalidad de Las Rabas, pieza del mes del MUPAC

En noviembre le toca a nuestro amigo y colaborador Rafael Bolado presentar la Pieza del Mes del MUPAC, actividad organizada por el museo en colaboración con la Sección de Arqueología del CDL de Cantabria en la que nosotros participamos el pasado mes de septiembre. Y no es cualquier pieza... es uno de los hallazgos más importantes relacionados con los Cantabros de la Edad del Hierro que se han realizado en los últimos años: la tésera de hospitalidad de Las Rabas.

Hace algún tiempo el propio Rafa escribió sobre este singular objeto en nuestro blog y si alguno quiere ir con la lección bien aprendida, puede leer más sobre la tésera en Archivo Español de Arqueología. Personalmente, optaría por leer y ampliar conocimientos después de escuchar a Rafa este martes a las 20:00 h en el MUPAC (Mercado del Este, Santander). Aquí os dejamos la invitación.


6 feb 2014

Barferencia (conferencia en un bar) sobre arqueología cántabro-romana

El próximo viernes 7 de febrero tendrá lugar la Barferencia "La arqueología cántabro-romana en Cantabria", a cargo de Lino Mantecón Callejo y Rafael Bolado del Castillo, amigos, colegas de vocación y uno de ellos incluso colaborador ocasional del blog. Es una oportunidad única para conocer de primera mano las investigaciones más recientes que se están desarrollando sobre el tema, debatir, preguntar, charlar y pasar un buen rato rodeado de arqueólogos, aficionados y simpatizantes.

Cartel anunciador de la Barferencia (BARferencias Era Cultura)
El evento está organizado por Era Cultura y Regio Cantabrorum, y se celebrará en el restaurante La Venta de Castañeda (Pomaluengo, Cantabria) a partir de las 18:00 h. Por supuesto, la entrada es libre. Una iniciativa original, seguro que cuenta con una gran acogida. ¡Qué tiempos aquellos cuando matábamos las horas discutiendo sobre Arqueología en los bares!



11 nov 2013

La cueva del Aspio: bajo el depósito 3

A 120 m de la boca de la cueva, pegado a la pared izquierda de la misma y entre unos enormes bloques que colmatan buena parte de la galería, fue recogido en la década de los 90 un interesantísimo conjunto de materiales atribuibles a la Edad del Hierro. Entre ellos podemos destacar una pequeña vasija fabricada a torno con decoración pintada (conocidas como “celtibéricas”); en torno a una docena de vasijas fabricadas a mano con ocasionales decoraciones a base de digitaciones e impresiones con el dedo; diversas piezas de madera pertenecientes a un telar entre las que destacan la espada y diez peines; y unas pinzas de herrero. Años después las exploraciones desarrolladas en la zona del río Asón llevan nuevamente a la exploración de la cavidad, descubriéndose en este mismo área de apenas 12x7  una hoja de puñal identificada como del tipo biglobular o bidiscoidal, un arma de guerrero.

A la izquierda foto de Smith et alii 1994
Buena parte de los objetos citados se encuentran hoy expuestos en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria pero dos de ellos, concretamente las pinzas de herrero y el puñal, fueron dejados en la cueva con el fin de salvaguardar sus contextos. Intrigados por el significado de este depósito y buscando respuesta al uso que se le dieron a las cuevas durante el último milenio a.C., decidimos excavar parte de este área siguiendo la pista de las pinzas y del puñal.

Vasijas, peines de telar y puñal (dibujo según Smith y Muñoz 2010)
Podríamos decir que fue llegar y ver los materiales sumidos en una luz celestial esperando nuestra venida, pero nada más lejos de la realidad. Los primeros intentos fueron un absoluto fracaso, apenas pudimos distinguir el área por lo que nos fue imprescindible recurrir a dos de sus descubridores: Peter Smith y Jesús Ruiz Cobo. Gracias a ellos, a su experiencia y a su guía, pudimos llegar a ese amasijo de rocas que componía el depósito 3 y acercarnos a nuestro objetivo. Una vez allí la pregunta fue obvia:

“Oye Peter, y las pinzas de herrero, ¿dónde las encontrasteis?”

“Pues están justo debajo de la piedra que estás pisando”.

Y así era, allí estaban, escondidas como una aguja en una cantera que ahora tocaba desescombrar con sumo cuidado para evitar cualquier daño o alteración.

Lugar de hallazgo de las pinzas de herrero
Un día después un espacio de 4x3 m había sido despejado, dejando a la vista el objeto tan buscado dentro de una curiosa mancha negra de aspecto carbonoso en cuyo interior y límites aparecían fragmentos de vasijas fabricadas a mano adscribibles a la Edad del Hierro.

El puñal resultó ser más esquivo, tuvieron que pasar varios días más hasta que hiciese su aparición. El grado de mimetización de la pieza con el terreno era tal que a pesar de hallarse enfrente nuestro, a escasos centímetros del resto de materiales, hacía imposible su localización. Solo el avance de la excavación y un ligero movimiento del mismo delató su presencia, haciendo más complejo el depósito a la par que interesante.

Mancha carbonosa. Sondeo 2 en depósito 3.
¿Qué era esa mancha negra?

¿Qué materiales se hallaban abrazados por ella?

¿Por qué alguien hace 2500-2000 años dejó allí o se olvidó objetos tan curiosos o relevantes dentro de la sociedad del momento como armamentos, piezas de telar, material metalúrgico o cerámica?

Sin duda la tercera pregunta no será nada fácil de contestar, aunque quizás respondiendo las dos primeras podamos aventurar hipótesis. No obstante, ese será ya otro capítulo de la crónica del Aspio. 


Bibliografía
  • Serna Gancedo, A.; Malpelo García, B.; Muñoz Fernández, E.; Bohigas Roldán, R.; Smith, P. y García Alonso, M. (1994): La cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria): Avance al estudio del yacimiento. Homenaje al Dr. Joaquín González Echegaray. Museo y Centro de Investigación de Altamira. Monografías nº 17: 369-396.
  • Smith, P. y Muñoz, E. (2010): Las cuevas de la Edad del Hierro en Cantabria. En Serna Gancedo, M.L.; Martínez Velasco, A. y Fernández Acebo, V. (coords.): CASTROS Y CASTRA EN CANTABRIA. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del Hierro a las guerras con Roma. Catálogo, revisión y puesta al día. ACANTO: 676-693.

31 oct 2013

La cueva del Aspio: un poco de historiografía


El 11 de septiembre de 2013, con la publicación de la resolución de subvenciones para la realización de actuaciones arqueológicas, junto a la aprobación de la continuidad del Proyecto Mauranus, vio la luz un pequeño proyecto hermano: el proyecto de intervención arqueológica en la Cueva del Aspio. En él, un equipo interdisciplinar compuesto por Miriam Cubas, Jesús Tapia, Diego GárateInés López, Luis Teira, José Ángel HierroEnrique Gutiérrez, Carlos Duarte y el abajo firmante, armados con un pequeña subvención otorgada por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria (a la cual debemos agradecer el permiso concedido para dar a conocer parte de resultados de la intervención), se dispuso a adentrarse en esta cavidad con el fin de comenzar a arrojar una explicación sobre las ocupaciones y usos que de ella se han hecho desde el Paleolítico hasta la Edad Media. 



No obstante, antes de entrar en las novedades, vamos a dedicar esta entrada a presentaros el Aspio con la esperanza de incentivar vuestra curiosidad y, por qué no, vuestra intriga.

La Cueva del Aspio se ubica en el mismo borde de la sierra de Hornijo, por encima de los Pandillos, en las proximidades de los pueblos de Valle y Vegacorredor (Ruesga), justo en la margen derecha del valle medio del río Asón.

Las primeras noticias sobre su existencia proceden del Grupo de Exploraciones Subterráneas del Club Montañés de Barcelona (G.E.S.) quienes, en torno a 1961, exploraron 400 m de la cueva. Dos años más tarde es visitada por el Grupo Juvenil de Espeleología (G.J.E.) de la O.J.E. y por la Asociación Espeleológica Ramaliega (A.E.R.). La exploración completa de la parte hoy conocida es realizada en 1964 por el A.E.R y el G.E.S. (Anónimo 1964: 27-28. Mugnier 1969: 124). En 1970 J.M del Moral de la Campa hace las primeras referencias hacia la existencia de materiales arqueológicos, concretamente cerámica prehistórica (Moral 1980-1981: 31-32).

Según recogen Serna et alii (1994) fue usada repetidas veces por los miembros de la O.J.E. como zona para la realización de torneos de velocidad contrarreloj lo que, muy posiblemente, ha conllevado la fragmentación y dispersión de parte de los materiales arqueológicos.

Boca de la cueva del Aspio
A finales del siglo XX fue visitada por los miembros del C.A.E.A.P. y del A.E.R. hallándose diversos materiales arqueológicos y paneles de arte esquemático abstracto que fueron publicados en 1994 (Serna et alii). Distinguieron cinco zonas de interés:

El Vestíbulo.  Se trata de una zona donde erosión derivada del agua ha dejado a la vista niveles fértiles desde el punto de vista arqueológico. Así, en la zona derecha, se cita “un nivel arcilloso, de color terroso, que a veces llega a alcanzar los 25 cm de potencia, muy rico en evidencias, con abundantísimo sílex, restos paleontológicos y cantos de arenisca”. (Serna et alii 1994: 371).


En esta área se han documentado 63 piezas en sílex (raspadores, buriles, lascas…), dos percutores de arenisca, un disco calizo, 2 esquirlas óseas, restos de cabra, 4 galbos de cerámica a mano, 3 galbos de cerámica a torno y los restos de una jarra oxidante con asa de cinta (Serna et alii 1994: 371-374).

Aquí parece localizarse la ocupación más antigua, la cual puede remontarse hasta el Paleolítico, siguiendo en uso en época medieval como prueba la citada jarra.
  
Vestíbulo (Foto: E. Gutiérrez Cuenca)
Primer depósito. Se ubica al fondo del vestíbulo, a 60 m de la boca y en su parte centro-izquierda. Su suelo grisáceo presenta un abundante número de carbones, esquirlas de hueso así como cerámica a mano entre la que destacan los restos de una orza con decoración plástica y digitaciones características de la Edad del Bronce en Cantabria (Serna et alii 1994: 374).

Segundo depósito. Se sitúa a 20 m del primer depósito y a 80 m de la boca, en una acumulación de bloques pétreos en cuya superficie aparecen restos cerámicos y óseos de cronología aún por definir (Serna et alii 1994: 374-375).

Tercer depósito. Lo podemos localizar a 120 m de la boca, en una zona de enormes bloques que colmatan parte de la galería. Todos los materiales se encontraron dispersos en un área de 40 m2  junto a una rampa sita en la pared izquierda. En total han documentaron 44 objetos destacando la presencia de varias vasijas de cerámica a mano casi competas, un vasija de cerámica “celtibérica” pintada o el conjunto de 8 peines de telar de madera expuesto actualmente en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (Serna et alii: 375-385). 

Las piezas de este depósito apuntan hacia una cronología centrada en la Edad del Hierro, en la cual incide nuevamente las noticias sobre la existencia de una hoja de puñal documentada en las proximidades (Smith y Muñoz 2010).



Croquis de la cueva del Aspio según Serna et alii 1994
Las pinturas.  Se han dado a conocer un total de cinco paneles localizados a unos 175 m de la boca. Todos se caracterizan por estar realizados con pintura negra carbonosa y por dar forma a motivos de tendencia esquemático-abstracta (Serna et alii 1994: 385). Este tipo de motivos han sido fechados hasta ahora en momentos inciertos que van desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media.

Con el Proyecto arqueológico Cueva del Aspio queremos dar comienzo a un estudio integral de la cavidad, centrándonos en esta campaña de 2013 en las labores topográficas, el estudio del arte, la prospección intensiva y la excavación del vestíbulo y del depósito 3.

El trabajo, por la situación de la cueva, está siendo duro. El equipo por el momento aguanta y los resultados están siendo reveladores, aunque ésta es ya otra historia que iremos contando a partir de la semana que viene.


Bibliografía

  • Anónimo (1964): Espeleólogos barceloneses en los montes cantábricos. Karst, 0: 27-28.
  • Moral Campa, J.M. del (1980-1981): Cuevas de Ramales y Ruesga que merecen especial atención. Memorias de la A.C.D.P.S. 1980-1981: 31-32.
  • Mugnier. C.L. (1969): El Karst de la Región del Asón y su evolución morfológica. Cuadernos de Espeleología 4.
  • Serna Gancedo, A.; Malpelo García, B.; Muñoz Fernández, E.; Bohigas Roldán, R.; Smith, P. y García Alonso, M. (1994): La cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria): Avance al estudio del yacimiento. Homenaje al Dr. Joaquín González Echegaray. Museo y Centro de Investigación de Altamira. Monografías nº 17: 369-396.
  • Smith, P. y Muñoz, E. (2010): Las cuevas de la Edad del Hierro en Cantabria. En Serna Gancedo, M.L.; Martínez Velasco, A. y Fernández Acebo, V. (coords.): CASTROS Y CASTRA EN CANTABRIA. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del Hierro a las guerras con Roma. Catálogo, revisión y puesta al día. ACANTO: 676-693.








30 oct 2013

Visita obligada

Como un problema logístico no nos permitió excavar en Riocueva el domingo, Helena y yo aprovechamos para girar visita a la cueva del Aspio (Ruesga), donde se lleva a cabo una actuación arqueológica dirigida por Rafa Bolado, colaborador del Proyecto Mauranus. En realidad, era una visita obligada en el sentido amplio del concepto... teníamos que visitar la cueva porque también nosotros colaboramos con su proyecto y la queríamos visitar porque tiene un yacimiento de la Edad del Hierro bastante espectacular. Aunque casi no llegamos vivos a la cueva por el infernal ritmo impuesto en la subida, y además nos "obligaron" a trabajar para ganarnos la comida, fue una jornada agradable. No sé si tendremos oportunidad de repetir, Riocueva ocupa nuestro tiempo, pero si pudiéramos, repetiríamos.

Como el propio Rafa Bolado se ha comprometido a contar aquí las peripecias de su equipo en el Aspio, no voy a desvelar ningún "secreto", ¡faltaría más! Me limito de momento a compartir una galería fotográfica de la jornada para ir abriendo boca.

El ascenso a la cueva tiene mucha pendiente en algunos tramos
Por suerte, hay zonas más llanas y francamente bonitas
El paisaje en algunos puntos de la subida es fascinante
La boca de la cueva, desde el exterior
La boca de la cueva, desde el interior
El sondeo más próximo a la boca de la cueva
Un paseo subterráneo para familiarizarnos con la cueva
Explicaciones previas antes de excavar un poco en el depósito de la Edad del Hierro
Manos a la obra... queda mucho trabajo por delante
Poco a poco, conseguimos darle un empujoncito a la excavación
Con un yacimiento así, cualquiera se resiste a meter el paletín...
Verdaderamente irresistible (Foto: Rafa Bolado)
Con la cámara de fotos estoy más cómodo que con el paletín, lo reconozco (Foto: Rafa Bolado)

15 mar 2013

Vestigios de la hospitalidad cántabra


"En cuanto a sus costumbres, son crueles con los malhechores y los enemigos y buenos y humanos con los huéspedes. Todos quieren dar albergue a los forasteros que van a su país y se disputan entre ellos para darles la hospitalidad: aquellos a quienes los forasteros siguen considerando dignos de alabanza y agradables a los dioses." 
Diodoro 5, 34
El hospitium fue una institución extendida por todos los pueblos prerromanos de la Península Ibérica, un acuerdo entre iguales –bien entre individuos, comunidades o individuos y comunidades que no sólo fue recogido por los autores clásicos, sino que dejó como prueba material de su existencia las denominadas téseras de hospitalidad o tesserae hospitalis. Éstas no son más que pequeñas piezas normalmente de bronce, con formas geométricas o zoomorfas, que presentaban al menos una cara plana en la que solía inscribirse el pacto realizado o una referencia directa al mismo o a los firmantes. Dichas piezas nunca se fabricaban de forma individual, sino que contaban con una hermana gemela. Su finalidad era sencilla: cada parte contrayente del acuerdo se quedaba con una las mitades de tal forma que, si llegase el momento de comprobar la veracidad del pacto, ambas téseras podrían confrontarse. Algo muy útil, si tenemos en cuenta que habitualmente se trataba de acuerdos de carácter hereditario. Los motivos para crear vínculos de hospitium solían ser bastante diversos: derechos de paso, concesión de ciudadanía temporal o permanente, aprovechamiento de pastos, etc.

En el antiguo solar de los cántabros se conocen hasta el momento dos de estas téseras. La primera documentada procede de Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia) (Peralta 1993). Se trata de un pequeño bronce de 3,5 cm de longitud, 2 cm de alzada y 0,5 cm de grosor en su punto central cuya forma, en su anverso, representa a dos manos estrechándose. El reverso conserva la inscripción TURIASICA / CAR, interpretada como TURIASICA CAR(UO) y traducida como “hospitalidad Turiasica o de Tusiaso” lo que revela la existencia de algún tipo de relación con esta ciudad celtíbera sita en la actual Tarazona (Zaragoza). Por lo que respecta a su cronología es fechada entre la Guerras Civiles de finales de la República y la época de Augusto, si bien hay que señalar que algunos autores considerán a está tésera como “sospechosa” por su alto contenido en zinc (Beltrán et alii 2009).

Tésera de Monte Cildá
La segunda de las téseras fue hallada en 2009 durante las intervenciones arqueológicas desarrolladas en el castro de Las Rabas (Cervatos, Cantabria) (Fernández Vega y Bolado del Castillo 2011). En esta ocasión se trata de una pequeña pieza de bronce de pátina de color verde oliva, realizada seguramente con la técnica de la cera perdida, que presenta unas dimensiones de 4,9 cm x 3,8 cm x 0,5 cm y un peso de 25,2 g.  En su anverso, se aprecia la representación de un oso desde una perspectiva cenital cuya superficie es decorada por líneas incisas paralelas en el cuello, hocico y en los extremos de las patas, delimitando unas zarpas que aparecen remarcadas por un rebaje semicircular con incisiones a modo de garras. El reverso es completamente liso y plano acogiendo un total de seis agujeros (uno en cada extremo de las patas y tres en el cuerpo) que servirían de hembras de unión para confrontar una pieza hermana como la tésera conservada en la Real Academia de la Historia que, por otro lado, constituye nuestro paralelo más cercano y gracias al cual no existe duda alguna de que nos encontremos ante una tésera de hospitalidad. Cronológicamente es fechada ente los siglos II-I a.C., siguiendo la propuesta para su paralelo inmediato, coincidiendo con el período de mayor auge de este castro.

Tésera de Las Rabas
Son pocas las téseras conocidas hasta ahora entre los Cántabros, no obstante son  suficientes para avanzar la existencia de unas fluidas relaciones con los pueblos de su entorno y con ciudades lejanas de los valles cercanos como el Ebro. Desconocemos el carácter de las mismas aunque estamos seguros de que irán más allá de lo militar para adentrarse en lo puramente sociopolítico o económico. Los fieros guerreros abandonarán sus razzias para comerciar o simplemente para guiar el ganado de un territorio a otro en busca de pastos frescos. 

  • BELTRÁN LLORIS, F.; JORDÁN CÓLERA, C. Y SIMÓN CORNAGO, I. (2009): Revisión y balance del corpvs de téseras celtibéricas. Paleohispanica, 9: 625-668.
  • FERNÁNDEZ VEGA, P.A. y BOLADO DEL CASTILLO, R. (2011): Una nueva tésera de hospitalidad en territorio cántabro: el oso del castro de Las Rabas (Cervatos, Cantabria). Archivo Español de Arqueología 84: 43-50.
  • PERALTA LABRADOR, E. (1993): La tésera cántabra de Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia). Complutum 4: 223-226.

18 nov 2012

La Edad del Hierro y Las Guerras Cántabras

Esos son los temas sobre los que tratan los dos artículos que hemos escrito (junto con el también arqueólogo y, a pesar de ello, amigo Rafael Bolado del Castillo) en el libro editado por la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC) Cántabros. Origen de un pueblo. La obra, en la que también colaboran con sendos trabajos los investigadores Ángel Ocejo y Juan Carlos Cabria, ha recorrido un más que tortuoso camino durante los últimos ¡¡3 años!! hasta ver la luz esta semana pasada.


En nuestros dos artículos hemos intentado hacer algo que sabemos que es más que difícil (y no estoy seguro de que lo hayamos conseguido del todo): aunar el rigor y la profundidad en el análisis con la divulgación. Desde que aceptamos el encargo tuvimos claro que el libro estaba destinado al "gran público" y tratamos de obrar en consecuencia, haciendo que el mensaje fuese relativamente sencillo de comprender. E intentando mantener ese punto científico que marca la diferencia entre las cosas que se dicen "porque sí" y las que se argumentan y se sustentan sobre datos objetivos y verificables. Desde luego, quien intente encontrar en nuestra parte (de las otras no puedo opinar, porque aún no las he visto) esencialismos identitarios, epopeyas románticas y patrioterismo de hacha bipenne y puñal bidiscoidal lo tiene crudo. El resultado (bueno o malo, eso lo decidirá el público) son dos revisiones actualizadas (a fecha de 2010-2011) de la arqueología de la Edad del Hierro y de la conquista militar romana de Cantabria a finales del siglo I a. de C. Aunque se trata, principalmente, de trabajos de síntesis, no nos hemos querido quedar ahí y hemos hecho unas cuantas aportaciones propias al debate sobre estos dos temas, algunas de ellas de cierto calado. También salen a la luz por primera vez algunos materiales y lugares inéditos muy interesantes y ponemos negro sobre blanco ideas e interpretaciones que llevábamos rumiando desde hace tiempo. Un par de ejemplos, para abrir boca:



A nosotros nos darán los primeros ejemplares mañana (cuando vayamos a buscarlos), aunque el libro se presentará en público el próximo día 4 de Diciembre en la Librería Estvdio de Santander, a las 19:30 horas. De momento sólo está a la venta en la sede de ADIC, pero tienen intención de distribuirlo por las librerías en unas semanas.

Seguiremos informando.