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25 abr 2017

De nuevo sobre ganchos de huso

Uno de los objetos más singulares del registro material de Cantabria en época visigoda son los ganchos de huso de hierro de enmangue tubular. Ya hemos hablado de estos peculiares instrumentos relacionados con la actividad textil tiempo atrás e incluso propusimos la interpretación como gancho de huso de una pieza vizcaína expuesta como punta de proyectil en el Arkeologi Museoa de Bilbao. Ahora ha tocado actualizar el inventario disponible, ya que a los once ejemplares conocidos en 2010 se han unido siete nuevos ganchos de huso recuperados durante las excavaciones realizadas en Riocueva entre 2011 y 2014.

Ganchos de huso para hilar, de hierro. Cueva de Riocueva (Cantabria)
Como ya hemos comentado otras veces, este tipo de instrumento es común en la cuenca mediterránea y algunas zonas de Europa central, sobre todo entre época romana y la Alta Edad Media. Pero siempre son de bronce, a diferencia de lo que sucede en Cantabria, donde se fabrican de hierro. En las cuevas frecuentadas en los siglos VII-VIII se conocen dieciocho ganchos de huso de hierro y sólo un ejemplar de bronce. Para llamar la atención sobre esta peculiaridad técnica más allá de nuestras fronteras, hemos publicado un artículo en el boletín Instrumentum, editado por  el grupo de trabajo europeo sobre el artesanado y las producciones manufacturadas de la Antigüedad. Vamos, la «biblia de la cacharrería» en fascículos. Es el foro ideal para contrastar si los ganchos de huso de hierro son o no un unicum circunscrito a Cantabria, como sucede en la actualidad. Si alguien tiene curiosidad por leer el breve artículo, redactado en francés con la inestimable colaboración de Alain Campo, dejamos aquí el enlace de descarga.



«Crochets de fuseau en fer du VIIe-VIIIe s. en Cantabrie (ES)»


Cuando el boletín ya había sido publicado, hemos tenido noticias sobre dos nuevos ejemplares de ganchos de huso, aunque en este caso mucho más «convencionales». Se trata de dos piezas de bronce y presumiblemente de época romana procedentes del yacimiento romano de Retortillo (Campoo de Enmedio, Cantabria), el lugar identificado desde el siglo XVIII con la Iuliobriga de las fuentes clásicas. Los dos ganchos han sido incluidos en la exposición temporal Femina. Ser mujer en Roma, montada en el MUPAC en marzo de 2017 para conmemorar el Día de la Mujer. Es una novedad interesante por dos motivos. Por un lado, aunque tenemos constatada la presencia de un gancho de huso de bronce en la cueva de Cudón, se encuentra en paradero desconocido y estos dos ejemplares de Retortillo son los únicos ganchos de huso de bronce de Cantabria que podemos tocar con nuestras propias manos. Por otro lado, son los primeros ejemplares de época romana que conocemos en la región, los que demuestra que eran empleados en esta zona bastante antes del siglo VII y que la técnica de hilado con este tipo de instrumentos tiene larga tradición, quizá con continuidad desde los primeros siglos de la era hasta época visigoda, como poco. Si tenemos oportunidad, estudiaremos con más detalle estos ganchos de huso próximamente.

Ganchos de huso de bronce de Retortillo. Foto: MUPAC
Y para terminar con las novedades sobre este tema, un curioso ejemplo de gancho de huso improvisado observado en Jordania este pasado otoño. Al principio parecía una anécdota más. Una anciana hilando a la entrada de Siq al-Barid, el lugar conocido como «Pequeña Petra», para reclamar la atención y algunos dinares de los turistas.

Hilandera jordana en Siq al-Barid
Sin embargo, no era cualquier huso, era un huso con gancho. Habíamos visto algunos ejemplos etnográficos de ganchos de huso recientes, incluso sin salir de Cantabria, pero nunca en uso. Y nunca tan improvisado, ya que el gancho era... un simple clavo retorcido.

Un gancho de huso improvisado
Si con un simple clavo retorcido es suficiente ¿por qué se molestaban en época romana y visigoda en hacer ganchos de enmangue tubular para los husos? De hecho, conocemos modelos de ganchos de huso romano muy similares al «clavo retorcido», como los de Magdalensberg, pero incluso estos conviven con el modelo de enmangue tubular, más complicado de fabricar tanto en bronce como en hierro. ¿La realización de determinadas tareas especializadas como el torcido de varios hilos o el hilado de lanas concretas requería modelos diferentes? Puede ser una explicación. ¿El peso del gancho tubular permitía prescindir de una fusayola pesada? También podría ser, como indicaría la sugerente asociación entre ganchos de huso y fusayolas de hueso de la cueva de Las Penas. Está claro que todavía tenemos muchas cosas que aprender sobre estos peculiares instrumentos.



30 ene 2017

Punzones tardorromanos: la conexión danubiana

Hace dos años y medio, Enrique hizo una entrada en el blog sobre unos objetos muy característicos del mundo funerario peninsular de los siglos IV-V d. de C.: los punzones de hierro. En ella, además de repasar los hallazgos conocidos (incluyendo el, hasta la fecha inédito, de Santa María de Hito) y hacer una breve historia de la investigación, contaba que nuestra opinión, compartida con otros autores que nos han precedido en este asunto, es que muy probablemente se trate de instrumentos relacionados con el trabajo textil; concretamente, con el hilado (a quien quiera saber más sobre el tema le remito a esa entrada, enlazada más arriba). Serían husos, de un tipo ciertamente peculiar tanto por su forma marcadamente apuntada como por estar hechos de hierro.

Comparativa de punzones hispánicos (que le he tomado prestada a Enrique de su entrada)

No es un tema al que hayamos dedicado una atención especial, más allá de esa entrada y de algunas citas y referencias en algún trabajo sobre el trabajo textil tardoantiguo y altomedieval, especialmente en uno sobre pin-beaters que, inexplicablemente a estas alturas de 2017, sigue "en prensa" (y lo que te rondaré, viendo lo visto). Y es precisamente durante las tareas de documentación para ese último y esperado artículo cuando me topé con los trabajos de J. Pásztókai-Szeóke, una investigadora húngara especializada en textiles antiguos. Cuál fue mi sorpresa cuando, entre los materiales que estudia, encontré punzones de hierro idénticos a los de la Península, procedentes, igual que estos, de contextos funerarios y con cronologías del siglo IV d. de C.

Ajuar de la tumba 111 de la necrópolis del siglo IV d. de C. de Keszthely-Dobogó. Abajo a la derecha, un peine de telar y un punzón (Dibujo de K. Sági tomado de aquí)

Es decir, unos paralelos magníficos para estas piezas, procedentes todos ellos de contextos funerarios y de los que hay bastantes ejemplos en la zona situada al sur del lago Balaton, como puede verse en este mapa:


Distribución de los hallazgos de punzones de hierro en contexto funerario en los alrededores del lago Balaton (Tomado de aquí)

Aunque, como ya he mencionado antes, J. Pásztókai-Szeóke también considera que se trata de instrumentos relacionados con el trabajo textil, no los interpreta como husos, sino como pin-beaters. Y los identifica con los radii (singular radius) de los romanos, instrumentos usados en los telares y que otros investigadores consideran que deben identificarse con lanzaderas, no con punzones (aquí, por ejemplo). Sea o no correcta la equivalencia punzón-radius, lo cierto es que, por una vía completamente distinta a la nuestra, esta arqueóloga también relaciona estos objetos con el trabajo textil. Y lo hace porque, en algunas ocasiones y como ocurre aquí, aparecen formando parte de ajuares funerarios femeninos junto a otros materiales de ese tipo, como peines de telar de hierro o fusayolas en el caso panonio. Y también apoyándose en el testimonio gráfico de la estela galorromana de la tejedora Genetiva, donde se ve a ésta manejando un punzón en un telar vertical.

Estela de Genetiva (Imagen tomada de aquí)

No conozco en profundidad el mundo funerario tardorromano en zonas como la Galia, Italia o Britania, por poner algunos ejemplos cercanos al nuestro, pero sí que he mirado alguna cosa de vez en cuando y no me suenan punzones de este tipo formando parte de ajuares en las tumbas. Sin embargo y como estamos viendo, sí que los hay en cantidades significativas en dos extremos del imperio: en Hispania y en Panonia, en el limes del Danubio. Si el instrumento representado en la estela de Genetiva es uno de estos punzones, sería una prueba incontestable de que su uso estaba extendido por zonas del mundo romano en las que no aparece formando parte del registro material relacionado con los muertos (el de Santa María de Hito, como ya contó Enrique en su momento, procede de los niveles de hábitat de la villa, no de una tumba). ¿Por qué entonces en unos sitios sí y en otros no? ¿Modas funearias? ¿Influencias desconocidas entre uno y otro punto?

Las respuestas a esas y otras preguntas se me escapan (por el momento) pero me parecía interesante dar a conocer esta "conexión danubiana". Quizá sirva para que aparezcan nuevos paralelos y aportaciones al debate. Y seguro que los partidarios de la teoría del limes tardorromano en la Meseta contra los pueblos del norte, si es que aún queda alguno, me lo agradecen. De limes a limes y tiro porque me toca...

18 ago 2015

Ecos de la Ciudad Eterna, 2: los instrumentos textiles de la Crypta Balbi

Había otra cita que esperaba con expectación en mi visita a Roma además de la del Museo Nazionale dell'Alto Medioevo y era la de la Crypta Balbi. No sólo porque me había topado con su nombre varias veces buscando referencias cuando estaba haciendo el estudio de la copa de vidrio que encontramos en Riocueva en 2011, sino porque allí se exponían algunos objetos de interés sobre los que tenía noticias confusas.

Un surtido de vidrio altomedieval de la Crypta Balbi
Me refiero a diversos instrumentos relacionados con la actividad textil con los que están ya familiarizados los lectores del blog, como los punzones de tejedor o los ganchos de huso. Y las «noticias confusas» eran una serie de fotografías que nuestros amigos de El Clan del Cuervo habían compartido en Facebook cuando el Museo Nazionale dell'Alto Medioevo estuvo a punto de cerrar. En una de ellas, etiquetada como parte de la colección de ese museo, aparecían unos punzones de tejedor muy interesantes. Revisé minuciosamente vitrina por vitrina el Nazionale, sin éxito, y me quedé un poco chafado hasta que se me encendió la bombilla ¿y si en realidad estaban en el otro gran espacio expositivo romano dedicado a la Alta Edad Media? Efectivamente, así era.

Punzones de tejedor y aguja fotografiados por El Clan del Cuervo (fuente: Facebook)
La Crypta Balbi es una de las sedes del Museo Nazionale Romano, dedicada de forma monográfica a este singular yacimiento, un complejo monumental construido en el siglo I a. de C. sobre el que se asentó a partir del siglo V d. de C. una iglesia y viviendas. Los hallazgos más numerosos e interesantes corresponden a la etapa bizantina, entre los siglos V y VIII d. de C. y como tiene una museografía mucho más moderna y una ubicación más céntrica que el Museo Nazionale dell'Alto Medioevo, se ha ido convirtiendo en los últimos años en la gran referencia expositiva sobre el periodo altomedieval en Roma. De modo que no le faltaba algo de razón a El Clan del Cuervo cuando lo identificó como museo de la Alta Edad Media...

Vista general de la exposición permanente de la Crypta Balbi
Aunque la cantidad de objetos expuestos en las vitrinas de la Crypta Balbi es apabullante, no tardamos en encontrar los punzones de tejedor de la foto de El Clan del Cuerpo. Compartían ubicación con objetos de lo más variado: desde un juego de pesas y un repertorio de llaves, hasta varias lucernas y otros objetos de hueso. Y no sólo eso. Había otro expositor enorme en el que se amontonaban una gran diversidad de herramientas y utensilios entre los que destacaban un gran número de ganchos de huso de bronce y de agujas del mismo material, además de unas cuantas fusayolas de hueso. Eso por lo que respecta a las actividades textiles, que no son las únicas representadas. Cuchillos, encendedores de eslabón, herramientas de carpintería e incluso piezas de una balanza completan el repertorio.

La vitrina de los punzones de hueso
Vitrina dedicada a las actividades artesanales
Colección de ganchos de huso de la Crypta Balbi
Resulta interesante comprobar que se repite la asociación en el tiempo y en el espacio de punzones de tejedor de hueso y ganchos de huso que ya hace algún tiempo identificamos en Cantabria, aunque de momento no hayamos podido encontrar los dos tipos de objetos en un mismo yacimiento. En la Crypta Balbi sí lo tienen ¡afortunados ellos! Que en este lugar haya ganchos de huso es lo lógico, ya que es un enclave de influencia bizantina y es en el Mediterráneo Oriental donde son más frecuentes estos objetos. Más extraño es encontrar punzones de hueso, mucho más propios de territorios septentrionales del ámbito merovingio o sajón. La similitud en las soluciones técnicas empleadas en el hilado y el tejido en diferentes puntos de Europa y de la cuenca mediterránea durante la Alta Edad Media permite suponer que la tecnología textil de esta época es heredera de la de periodos anteriores. Son herramientas eficaces que seguramente perviven durante siglos. Sin embargo, también es interesante constatar cómo estos objetos están mucho más presentes en el repertorio material de esta época que en momentos anteriores o posteriores.

3 dic 2014

¡(Vaya) tela!

Uno de los hallazgos más interesantes que realizamos durante la campaña de excavación de 2011 en Riocueva fue un trozo de tela parcialmente carbonizada, con varios pliegues, que envolvía un paquete de semillas de panizo y al que bautizamos cariñosamente como el «saquito».

Tejido y semillas de panizo de Riocueva
Nos pareció desde el primer momento un hallazgo interesante y con mucho potencial, pero nuestra experiencia en el estudio de este tipo de materiales era nula. De modo que había que buscar a alguien que se hiciese cargo del asunto y, como tampoco conocíamos a muchos especialistas en la materia, lo más brillante que se nos ocurrió fue ponernos en contacto con Carmen Alfaro Giner, de la Universidad de Valencia. Esta investigadora es la principal autoridad patria en el estudio de tejidos antiguos y «one of the world’s leading experts on antique dyes and ancient textiles» (uni-weimar dixit). Quien esté familiarizado con la materia, conocerá su libro Tejido y cestería en la Península Ibérica: historia de su técnica e industrias desde la prehistoria hasta la romanización, una obra de referencia imprescindible, a pesar de haber pasado ya 30 años desde su publicación, y sabrá que es una de las principales investigadoras del proyecto internacional DressID. Nosotros conocíamos el libro, porque había sido de capital importancia en nuestro primer trabajo sobre «arqueología textil», y poco más... El 11 de julio de 2012 le escribimos un correo electrónico con una breve presentación del hallazgo y solicitando su colaboración para el estudio del tejido. Cinco días más tarde respondió manifestando su interés y, aunque ya nos avisó de que tenía una agenda bastante apretada, consiguió encontrar algo de tiempo para trabajar personalmente en el asunto (¡gracias, Carmen!). Fruto de esa colaboración y del trabajo conjunto sobre el «saquito» de Riocueva, se ha publicado recientemente una contribución en el volumen Purpureae Vestes IV, que recoge los trabajos presentados al congreso PV IV. Production and Trade of Textiles and Dyes in the Roman Empire and Neighbouring Regions (Valencia, 11/2010), y algunas «publicaciones invitadas», como la nuestra.

Riocueva en portada del PV... un detallazo
La política editorial de esta publicación, que forma parte de una serie monográfica dedicada al estudio de tejidos y tintes del Imperio Romano inaugurada en 2004, no autoriza la difusión pública de los artículos en internet hasta dentro de un año. El que esté muy interesado en leer los trabajos contenidos en este volumen, pronto podrá adquirirlo en el servicio de publicaciones de la Universidad de Valencia, en alguna librería especializada o consultarlo en alguna biblioteca que lo tenga. Y si alguien quiere echarle un ojo al artículo de Riocueva, le podemos proporcionar una separata. Basta con pedirla...

Para el que no pueda esperar o le de pereza leerse nueve páginas, presentamos aquí un breve avance del trabajo publicado. El estudio realizado por Carmen Alfaro ha permitido caracterizar los aspectos básicos del trozo de tela: el tipo de fibra empleada, el modo en que se ha hilado la fibra y el modo en el que se ha tejido el hilo el el telar. En la definición de los dos primeros aspectos han sido de mucha utilidad las imágenes obtenidas mediante MEB, mientras que para el estudio del tejido se ha empleado un microscopio de lupa bionocular, todas ellas herramientas habituales en el estudio de los textiles antiguos.

Imágenes de MEB del tejido y el hilo tomadas en el LADICIM de la UC
La fibra empleada es de origen vegetal, y lo más probable es que se trate de lino (Linum usitatissimum), una planta herbácea de cuyo cultivo tenemos constancia en la Cantabria de época visigoda. Han aparecido semillas de lino en la cueva de Las Penas y también en Riocueva, según el avance del estudio arqueobotánico que está realizando Inés López López-Dóriga. Hay que destacar que se trata de materia prima de excelente calidad. El hilado de la fibra se ha realizado mediante torsión en s. Aparecen dos tipos de hilo, uno poco torsionado y otro con ángulo de torsión maor, hasta 49º. En cuanto al grosor, una de las series llega hasta los 0,4 mm de grosor y la otra a los 0,2 mm, aunque en un primer vistazo ambas series parecen del mismo grosor. Estas diferencias a veces se emplean buscando un cierto efecto visual en el tejido resultante. La estructura del tejido es un entramado simple en damero, tipo tafetán (tabby 1/1), y fue confeccionado en un telar vertical. Así lo sugiere la presencia de una corrección den forma de cuña que se aprecia en el tejido, consecuencia del desequilibrio que se suele producir al avanzar en la labor en ese tipo de telares.

Esquema de hilado y tejido
Sobre la cronología no hay demasiadas dudas, ya que además de estar asociado a un contexto sepulcral con varios restos humanos datados por carbono-14 entre mediados del siglo VII y el primer tercio del siglo VIII, se ha obtenido una datación directa del «saquito», a partir de una de las semillas de panizo asociadas, en torno al primer tercio del siglo VIII. Es uno de los pocos tejidos de época visigoda de procedencia arqueológica que se conocen en la península Ibérica. La mayor parte de los indicios textiles de esta época que se han publicado hasta la fecha se conservan mineralizados, porque se han quedado adheridos a objetos metálicos cuya oxidación ha afectado al tejido, o sólo se registra la impronta. La acción del fuego y las condiciones estables de temperatura y humedad del medio subterráneo han permitido que el tejido de Riocueva se conserve en unas condiciones excepcionales, con lo que ello supone para profundizar en el estudio de las manufacturas textiles de la época.






2 jun 2014

Ocupados

Somos conscientes de que está muy feo abandonar a nuestros lectores dos largas semanas sin dar señales de vida. Alguno habrá empezado a elucubrar sobre la posibilidad de que el pobre Maurano haya emprendido su viaje y por el camino se haya hundido el barco o algo parecido. La verdad es que hemos estado ocupados en tareas tan diversas y variopintas que no encontrábamos hueco para contar nada.

El uno con su recién estrenada paternidad (segunda) y el otro sin querer restarle tiempo a la redacción de su tesis doctoral... el resultado es el más absoluto silencio. ¿Quiere decir eso que hemos abandonado a Maurano a su suerte? Ni mucho menos. Ahora mismo tenemos dos frentes abiertos en los que nos empleamos a fondo, al margen de las «excusas oficiales» mencionadas.

Por un lado, estamos dándole las últimas pinceladas a un artículo sobre los  «punzones de tejedor» de hueso de las cuevas de Portillo del Arenal y El Linar, unos instrumentos de los que hablamos ya hace un tiempo en otro trabajo y que ahora estudiamos en detalle gracias a la colaboración de Daniel Garrido Pimentel. Como especialista en el estudio de la industria ósea que es, ha realizado un análisis tecnológico y funcional de los punzones que ofrece resultados muy interesantes para completar nuestro enfoque más arqueológico y tipológico. En cuanto el trabajo esté publicado, lo compartiremos. Eso no sucederá hasta dentro de unos cuantos meses, en el mejor de los casos, pero la espera merece la pena. Es la primera vez que se aborda un análisis semejante en este tipo de piezas, al menos, que nosotros tengamos noticias.

Punzones de hueso de la cueva del Portillo del Arenal
Por si eso no fuera suficiente, y en este caso cada uno por nuestro lado –por una vez y sin que sirva de precedente–, estamos inmersos en la preparación de sendas conferencias que nos han encargado para conmemorar el 10º aniversario del descubrimiento de la cueva de Las Penas (Mortera, Piélagos). Uno de nosotros hablará sobre los avances que se han realizado en la investigación sobre este yacimiento en los últimos años y al otro le ha tocado contar lo que han dado de sí hasta ahora las excavaciones en la cueva de Riocueva y su relación con Las Penas. Como todavía no hay «cartel oficial», no adelantamos más información. Sólo podemos decir que la cita tendrá lugar en un par de semanas.

Broches de Las Penas expuestos en el MUPAC
Y eso sin contar otras tareas relacionadas con el proyecto que de vez en cuando reclaman nuestro tiempo... además de los varios trabajos que tenemos pendientes de entregar antes de que acabe el año, alguno de los cuales está aún sin empezar. ¡Ah, lo olvidaba! También está en el horizonte nuestra participación en la «Pieza del Mes» del MUPAC. Agenda apretada, sin duda.

19 jul 2013

Instrumentos textiles tardoantiguos y altomedievales: fusayolas de hueso

Dentro de la serie dedicada a los instrumentos relacionados con la actividad textil de época tardoantigua y altomedieval, en la que ya hemos revisado otros objetos como los ganchos de huso, la fusayola decorada de la cueva de Las Penas o las "ruecas de dedo", hoy le toca en turno a las fusayolas de hueso

Todos los ejemplares conocidos en Cantabria proceden de la cueva de Las Penas, de un contexto sepulcral. Aunque en un primer momento fueron interpretadas como "grandes botones de hueso", diversos paralelos de la península Ibérica, Francia y las islas Británicas, con cronologías que van desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media, permitieron su correcta interpretación. De hecho, la cantidad y la ubicación de las fusayolas aparecidas en la cueva de Las Penas invita a pensar que pudieron formar parte de los mismos husos en los que se utilizaban los ganchos de hierro.



Fusayolas de hueso y otros instrumentos textiles anglosajones de Exeter (Inglaterra) (Foto: RAM Museum)
Una de las fusayolas apareció en la "Galería de los Cráneos" (Zona 5), donde se hallaron los restos de al menos tres individuos, en su mayor parte fragmentos de cráneo quemado. También se encontraron en esta zona cuatro ganchos de huso, dos pendientes, dos anillos, restos de un acetre o caldero, una hebilla de bronce y la fusayola decorada que hemos presentado en otra entrada de este blog, entre otras cosasLas otras dos son de la Zona 7, donde acompañaban a los restos de al menos seis individuos, y a tres ganchos de huso y un hacha, entre otros hallazgos.


Fusayola de hueso de la Zona 7 de la cueva de Las Penas en contexto (Foto: A. Valle/A. Serna)
Las tres fusayolas son de forma semiesférica y están fabricadas a partir de la cabeza del fémur de una vaca (o buey). La cabeza de fémur se separaba mediante un corte o serrado del resto del hueso, quedando a la vista el tejido esponjoso en la base, y después se realizaba una perforación en el centro que permitía introducir el vástago del huso.


Fusayolas de hueso de la cueva de Las Penas (Dibujo: Alís Serna)
Proceso de fabricación de la fusayola a partir de un fémur de bóvido
Base de una de las fusayolas, con el tejido esponjoso del hueso a la vista (Foto: A. Valle/A. Serna)
La fusayola de hueso, a diferencia de las de piedra o cerámica, aporta poco peso a la base del huso, por lo que es probable que funcionase más como tope para el ovillo de lana (o lino) que como contrapeso. La aparición de ganchos de huso en la misma cueva ha permitido plantear la posibilidad de que ambos tipos de piezas formasen parte de los mismos instrumentos, aunque no se ha podido determinar qué lugar ocuparía cada pieza ni en qué posición se empleaba el huso. En un futuro no muy lejano, tenemos intención de recurrir a la arqueología experimental para tratar de resolver algunas de estas cuestiones.



Propuestas de colocación de las fusayolas de hueso y los ganchos de huso, según Alís Serna
Existe una referencia a una pieza de la cueva de Lamadrid (Riotuerto) que, por su descripción, podría ser una fusayola de hueso: "Cabeza de fémur quemada con perforación circular en la parte transversal". De momento no hemos tenido tiempo de echarle un vistazo en el MUPAC y, en principio, los materiales aparecido en la cueva pertenecen a la Edad del Hierro, pero en cuanto tengamos un hueco comprobaremos si hay que incrementar el inventario de fusayolas de hueso tardoantiguas.

El que esté interesado en el tema, puede encontrar más información sobre estos objetos y las referencias completas de los paralelos en el artículo Instrumentos relacionados con la actividad textil de época tardoantigua y altomedieval en Cantabria, publicado en el número 61 de la revista Munibe.

7 jun 2013

¿Punzón o huso? Apuntes sobre un tipo de objeto controvertido

Al hilo de los comentarios realizados a la última entrada dedicada a los instrumentos utilizados en la actividad textil durante la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media en Cantabria, he "rescatado" de mis archivos información sobre el objeto al que hacía referencia José Ángel. Se trata de un objeto apuntado de hierro, de sección circular, procedente de la villa romana de Santa María de Hito, el único complejo rural de época bajoimperial romana excavado en extensión en Cantabria.


Fue recuperado durante las primeras campañas de excavación. Corresponde a la fase de uso de la villa datada entre los siglos III y V y procede de un contexto de hábitat. Actualmente se encuentra depositado en el MUPAC.
Punzón de hierro, villa de Santa María de Hito (Cantabria)

Este tipo de objetos, fabricados con hierro, macizos, apuntados y de sección circular, son habituales en las necrópolis tardorromanas (o postimperiales rurales) de la Meseta, y se conocen hallazgos desde hace décadas en Simancas (Valladolid), San Miguel de Arroyo (Valladolid) Hornillos del Camino (Burgos), Albalate de las Nogueras (Cuenca) y, sobre todo, en la necrópolis norte de La Olmeda (Palencia), lugar en el que son especialmente abundante, entre otros.


Algunos de los punzones/husos de la necrópolis norte de La Olmeda (arriba), comparados con los ejemplares de otros yacimientos de la península Ibérica (abajo)

Aunque ya P. Palol propuso en 1986, para los ejemplares de La Olmeda, su utilización como instrumentos relacionados con el hilado de la lana, otros investigadores se mostraron más cautos, al no identificar una función específica para este tipo de utensilios. Incluso en algún caso se propuso una identificación un tanto audaz y poco fundamentada, como sucede con el ejemplar de Albalate de las Nogueras, interpretado como una punta de jabalina. Durante un tiempo, estos objetos han quedado relegados a la categoría de "sin función conocida", y por su forma apuntada (obsérvese que también podría considerarse fusiforme) se han descrito simplemente como punzones. Incluso las hipótesis descabelladas se han ido imponiendo a las más lógicas e incluso se ha llegado a decir que eran "agujas para el pelo", por su vinculación con tumbas femeninas...

Hallazgos más recientes como el de la villa de San Blas (Navarra) o el una tumba femenina de Almenara de Adaja (Valladolid) se interpretan como husos de hilar, recuperando aquella idea primigenia propuesta por P. Palol.

Hace unos años, visitando el Museo de Zamora, me sorprendió gratamente ver uno de estos "punzones" con una fusayola colocada en su extremo y descrito como "huso", procedente de los niveles tardoantiguos del castro del Cristo de San Esteban. Ignoro si apareció así en el yacimiento o si se trata de una "interpretación" del hallazgo. De momento no he localizado la publicación ni nada parecido que aclare el asunto, pero es un dato a tener en cuenta.

Huso de hierro con fusayola del castro del Cristo de San Esteban (Muelas del  Pan, Zamora)
Por el momento, el debate sigue abierto. Para los investigadores del Proyecto Mauranus la identificación como huso de estos objetos de hierro parece la más verosímil, pero quedamos a la espera de nuevas evidencias que confirmen esta hipótesis.



5 abr 2013

Instrumentos textiles tardoantiguos y altomedievales: ganchos de huso

El gancho de huso (spindle-hook) es probablemente el objeto más característico relacionado con la actividad textil de época tardoantigua y altomedieval en Cantabria. Característico por singular en el sentido literal del término, por raro, ya que es un objeto prácticamente desconocido en la Europa occidental. Después de darle mucha vueltas a la forma y función de los diversos ejemplos conocidos en la región, José Ángel descartó que se tratase de puntas de ballesta deformadas o cualquier tipo de proyectil y lo relacionó con los "garabatos" empleados en algunos husos tradicionales del sur de Cantabria que aparecían recogidos en Hilanderas y tejedoras. El paralelo etnográfico daba sentido al registro arqueológico, ya que en algunos casos estos ganchos estaban relacionados con fusayolas, como sucede en la cueva de Las Penas, o con otros instrumentos textiles, como sucede en la cueva del Portillo del Arenal.

Gancho de huso de Riocueva (Foto: A. Prada)
Se trata de objetos de hierro, de unos 8 cm de longitud y 1-1,5 cm de diámetro máximo, de forma cónica, huecos en la base para poder ensartar el huso, habitualmente de madera, y doblados en forma de gancho más o menos desarrollado en la punta. Sólo hay un ejemplar de aleación de cobre, recogido en la cueva de Cudón. Algunos ejemplares conservan en su interior restos mineralizados de madera. No sabemos de qué forma se combinaban con la fusayola para conformar el huso, de modo que barajamos todas las posibilidades. Es probable que este tipo de husos se empleasen para torcer fibras de lino o lana, ambos materiales están documentados en el registro arqueológico regional.

Posibles combinaciones de gancho y fusayola en el huso
Como sucede con otros objetos relacionados, todos los ejemplares conocidos hasta la actualidad proceden de depósitos en cuevas, muchos de ellos relacionados con contextos funerarios. Cinco de estos ganchos proceden de la cueva de Las Penas, tres de la cueva del Portillo del Arenal, uno de la cueva de Calero II y otro, el único que no es de hierro, de la cueva de Cudón.

Ganchos de huso. Dibujos: A. Serna, excepto Cudón (Alcalde del Río, 1934)
A estos hallazgos ya conocidos y publicados habría que añadir los dos ejemplares recuperados durante la campaña de excavación de 2011 en la cueva de Riocueva, uno de ellos conservado completo y otro roto por la punta.

Ganchos de huso de la cueva de Riocueva (Campaña 2011)
Al margen de los paralelos etnográficos ya mencionados, existen algunos paralelos arqueológicos de época romana y medieval en Europa central y oriental. De Magdalensberg (Austria) procede un ejemplar con enmangue tubular de bronce (Gostencnik, 2000) formalmente idéntico a los de Cantabria. De los niveles medievales de Corinto (Grecia) procede una importante colección de ganchos de huso de bronce con enmangue tubular (Davidson, 1952). De momento, no conocemos ninguno de hierro.

Ganchos de huso de Magdalensberg (Foto: K. Gostencnik)
Gancho de huso de Corinto, siglo XIII (Foto: ASCSA, Corinth Excavations)
En la península Ibérica la única pista que tenemos para seguir el rastro de los ganchos de huso antiguos la encontramos en la villa de La Olmeda (Palencia). En el famoso mosaico del oecus que representa la escena homérica del encuentro entre Aquiles y Odiseo en Scyros se observa cómo una de las mujeres que se sitúan en segundo plano, detrás del héroe de la Ilíada, sostiene en sus manos una rueca y un huso con un gancho en uno de los extremos.

Detalle del mosaico de la villa de La Olmeda (Foto: Domus Pucelae)
De momento, no hemos encontrado ni nadie nos ha dado referencia de ganchos de huso similares a los que aparecen en las cuevas de Cantabria, ni en España, ni en el sur de Francia, que es donde principalmente hemos preguntado. Esperemos contar con algún ejemplo pronto, se nos hace difícil de asimilar que un objeto tan simple y relacionado con una tarea tan común no aparezca en otros contextos arqueológicos del entorno, ya sean de época romana o medieval.

El que esté interesado en el tema, puede encontrar más detalles sobre estos objetos y las referencias completas de los paralelos en el artículo Instrumentos relacionados con la actividad textil de época tardoantigua y altomedieval en Cantabria, publicado en el número 61 de la revista Munibe.

9 mar 2012

Instrumentos textiles tardoantiguos y altomedievales: fusayola decorada de la cueva de Las Penas

La fusayola, volandera o contrapeso de huso es, posiblemente, el objeto relacionado con la actividad textil que tiene mayor visibilidad en el registro arqueológico. Aparecen desde la Prehistoria Reciente hasta la Edad Media y pueden estar fabricadas en arcilla cocida, piedra, hueso, metal, etc.

Los ejemplares de época tardoantigua y altomedieval que se conocen actualmente en Cantabria proceden en su mayoría de cuevas. Es el caso de la fusayola decorada de la cueva de Las Penas (Piélagos, Cantabria) que protagoniza esta entrada. Es uno de los diversos objetos relacionados con la actividad textil que acompañaban a las sepulturas de comienzos del siglo VIII d. de C. documentadas en esta cueva.
 
Fusayola decorada de la cueva de Las Penas (Dibujo: A. Serna)
La fusayola es de piedra arenisca de grano fino y tiene 37 mm de diámetro y 18 mm de grosor, con una perforación en el centro de 10 mm de diámetro. Presenta decoración tanto en el canto como en una de las caras. En el canto una doble línea incisa recorre todo el perímetro, cortada a intervalos por trazos perpendiculares, formando un motivo de “alambre de espino”. Una de las caras presenta un motivo decorativo similar, compuesto por una línea que rodea la perforación central, cortada por 17 trazos perpendiculares.
Fusayolas de las islas Orcadas (Escocia)
Cuenta con algunos paralelos formales muy próximos, fabricados con el mismo material y decorados de un modo muy similar. La más parecida el broch de Burrian, en las islas Orcadas (Escocia), descrita como “ogham like” por su parecido con otro ejemplar que lleva una inscripción en alfabeto Ogam, empleado en Irlanda y Escocia durante la Alta Edad Media. La fusayola con inscripción ogámica procede también de las islas Orcadas, del yacimiento de Buckquoy, y en este caso sí se ha podido comprobar fehacientemente que porta una inscripción realizada empleando ese alfabeto. 
Fusayola decorada del Museo de León
Por fortuna, la de la cueva de Las Penas no es la única fusayola con este tipo de decoración que conocemos en el norte de la península Ibérica. En el Museo de León se expone otra con un motivo grabado muy similar.

¿Es una inscripción en ogam lo que aparece en la fusayola de la cueva de Las Penas? Probablemente no. Desde nuestro punto de vista, es posible que este tipo de grabado imite a las inscripciones ogam y que quien la ejecutó ni siquiera supiese que estaba imitando un sistema de escritura. Eso supondría, no obstante, algún tipo de contacto entre las Islas Británicas y el norte de la península Ibérica en la Antigüedad Tardía que convendría sustentar en un mayor número de evidencias. Una opinión mucho más conservadora y menos sugerente explicaría la similitud entre la escritura ogam y el motivo de la fusayola de Las Penas como una "convergencia formal", pura casualidad. El debate queda abierto.

Esta singular fusayola decorada ha sido recogida en el artículo Instrumentos relacionados con la actividad textil de época tardoantigua y altomedieval en Cantabria, publicado en el número 61 de la revista Munibe.

22 feb 2012

Instrumentos textiles tardoantiguos y altomedievales: "ruecas de dedo" (1)

Cuando estábamos preparando el artículo que publicamos en Munibe el año pasado (puede bajarse en Academia.edu) tuvimos que enfrentarnos, como tantos investigadores antes que nosotros, al eterno problema de la interpretación funcional de los "osculatorios". Tras unas cuantas lecturas y gracias al artículo de Regueras Grande, que nos marcó el camino, descubrimos que en Europa Central ese asunto había sido resuelto hace tiempo: los objetos que aquí denominamos "osculatorios" son considerados allí "ruecas de dedo", pequeños objetos relacionados con el trabajo femenino del hilado. En el propio artículo de Munibe (nos pierde la boca...) anunciábamos que estábamos preparando un trabajo específico sobre este asunto en el que acercaríamos al público hispánico esas publicaciones alemanas, francesas y austriacas que habíamos ido encontrando, así como un buen número de paralelos y de representaciones en estelas funerarias tardoantiguas minorasiáticas. Como tantas cosas, ese trabajo quedó relegado al final de nuestra siempre nutrida "cola de tareas", donde duerme el sueño de los justos desde entonces. A la espera de que le llegue su turno, si es que le llega alguna vez, hemos optado por ir dando algunas pinceladas sobre el tema en este nuevo medio, por si hay alguien interesado a quien le puedan ser útiles.

En Cantabria conocemos la existencia de dos ejemplares de "osculatorios", ambos en paradero desconocido (al menos para nosotros). El primero es el de la cueva de Cudón, del que tratamos en el ya citado artículo de Munibe, cuyo dibujo  (acompañado de un "gancho de huso", objeto del que hablaremos en otras entradas) podemos ver a continuación.



El otro es un ejemplar procedente de un lugar llamado "Campo" (¿El barrio de Santillana del Mar de ese nombre? ¿Una deformación de la comarca de Campoo?), conocido desde antiguo en la literatura arqueológica pero del que no hemos tenido noticia hasta fechas recientes, gracias a Leticia Tobalina Pulido, quien lo menciona en un trabajo de investigación de máster que será publicado en próximas fechas en la revista Sautuola. 

Sobre la interpretación de este tipo de objetos no insistiremos aquí. Únicamente mencionaremos la otra gran opción (y mayoritaria) aparte de la textil: que se trata, en realidad, de "removedores de perfumes".

Terminaremos esta introducción con varias imágenes y un enlace. Las primeras son dos estelas funerarias frigias (en la actual Turquía) de época romana (siglos III-IV) en las que pueden observarse pequeñas ruecas rematadas por un anillo en su extremo inferior (en la primera acompañando a sendos husos y en la segunda en la mano de la mujer representada, junto a otro huso).




La siguiente es la imagen de uno de estos objetos, depositado en el Museo de Arqueología de la Universidad de Münster (Alemania). 


En el siguiente enlace pueden verse ésta y otras ruecas del mismo tipo, con sus correspondientes fichas (todo está escrito en un perfecto alemán, pero el traductor de Google puede facilitar las cosas):




NOTAS
(1) El artículo de Regueras Grande que se menciona al principio de esta entrada es el siguiente: 
>REGUERAS GRANDE, F. (1990): "¿Osculatorios, removedores de perfumes, "ruecas votivas"?: sobre una nueva pieza hallada en Villafuerte (Valladolid) y algunas reflexiones en torno a este tipo de útiles", Numantia: Arqueología en Castilla y León 3, pp. 175-194.
(2)Las fotografías que acompañan a esta entrada (y que no son nuestras) han sido extraídas, por orden de aparición de:
>JOHNSON, G. T. (1994): "A Christian Business and Christian Self-Identity in Third/Fourth Century Phrygia", Vigiliae Christianae, 48, 4, pp. 341-366
>MENDEL, G. (1909): "Catalogue des monuments grecs, romains et byzantins du Musée Impérial Ottoman de Brousse", Bulletin de correspondance hellénique 33, pp. 245-435
>http://www.museum-digital.de/westfalen/index.php?t=objekt&oges=258