16 ago 2012

Asueto estival, vol. 3: Pla dels Albats

Para cerrar la trilogía de visitas durante las vacaciones, nos acercamos a la necrópolis de Pla dels Albats (Olèrdola, Barcelona). Probablemente no fuese en origen más que un barrio periférico de la villa medieval de Olèrdola, pero la historiografía le ha acabado por dar la posición relevante que merece. Está fuera de la muralla y del recinto del enclave de Olèrdola, pero es imprescindible la visita. Es quizá una de las necrópolis de tumbas excavadas en la roca más famosas de la península Ibérica, siempre aparece citada como ejemplo de cementerio "especializado", por la alta concentración de tumbas infantiles que aparecen.

Conjunto principal de tumbas, la mayor parte antropomorfas
Detalle en el que se aprecian los acusados rebajes para encajar las cubiertas
Es el cementerio medieval de la iglesia de Santa María, hoy en ruinas, aunque ese topónimo fue desplazado desde antiguo por otro que describe el lugar de una forma mucho más gráfica: Pla dels Infants, o "Llano de los Niños". Con el tiempo, la denominación tomó un matiz más culto y pasó a ser Pla dels Albats o "Llano de los niños muertos antes de tener uso de razón". Porque ese es el significado más ajustado de la palabra catalana albat, un término que no tiene traducción directa al castellano y que deriva del término latino albatus (vestido de blanco). Es la denominación que recibían los menores de 8 años en la Edad Media, a quienes se consideraba incapaces de haber incurrido en pecado mortal por no estar en pleno uso de razón. Algunos estudiosos consideran que los albats recibían un tratamiento funerario específico y se les enterraba en zonas determinadas del cementerio, preferentemente en zonas próximas al altar. La abundancia de tumbas infantiles en esta necrópolis se ha interpretado en ese sentido, considerando que era el lugar de descanso preferente para los albats y de ahí la denominación culta con la que actualmente se conoce al paraje. Es cierto que entre las más de 100 tumbas visibles también hay buenos ejemplos de tumbas de adulto, pero son  mayoría las infantiles, algunas correspondientes por su tamaño a individuos de muy corta edad, o al menos son las que más llaman la atención.

Otra perspectiva del sector central, con tumbas de adulto e infantiles
Tumba antropomorfa infantil





14 ago 2012

Resaca mediática

Después de un fin de semana un tanto ajetreado por la publicación en prensa de los resultados de las excavaciones realizadas en la cueva de Riocueva en la campaña de 2011, volvemos a la normalidad. Ahora ya son muchos más (no sólo vosotros, fieles lectores de este blog) los que conocen el Proyecto Mauranus, aunque sólo sea por su cara más vistosa.

Como no todos habrán tenido la oportunidad de ver la versión "en papel" de la noticia, colgamos aquí lo que han publicado El Diario Montañés y Alerta, los dos principales diarios de Cantabria. Especial atención merece la versión de El Diario Montañés, ya que es el único medio que se ha preocupado de ampliar la información de la nota de prensa, poniéndose en contacto con nosotros.


La verdad es que estamos encantados con la repercusión que ha tenido la noticia, y aunque han sido muy pocos los medios de difusión nacional que se han hecho eco, vivir en la "era de la información" permite una difusión que hace algunos años era impensable. Cualquiera que se asome a un buscador de Internet y "pregunte" por Riocueva o por el Proyecto Mauranus va a conseguir información con suma facilidad.

La presencia en los medios nos facilita las cosas a la hora de solicitar financiación y siempre es una buena carta de presentación. Aunque la aportación económica del Gobierno de Cantabria ha permitido desarrollar hasta el momento la investigación sin muchos aprietos, necesitamos resursos económicos para cubrir algunas necesidades del trabajo de campo. En otros aspectos, la falta de dinero se suple con ilusión, muchas horas de trabajo en los ratos libres que nos dejan nuestras otras ocupaciones y la colaboración desinteresada de un buen número de investigadores (gracias a todos). Además, se ha generado un flujo importante de visitantes al blog, muchos de los cuales probablemente no conocía nuestro trabajo hasta ahora. Desde que se publicó la noticia el sábado, las visitas se han triplicado.

Hemos retirado el dossier para medios de comunicación (si alguien lo quiere, que lo pida) porque suponemos que ya ha cumplido su función. El que quiera saber más sobre los resultados de nuestros trabajos en Riocueva, que se pase por el blog. A partir de ahora, podemos contar muchas más  cosas sobre la campaña de 2011 de las que hemos avanzado aquí o aquí. Y en cuanto empecemos la nueva campaña, os iremos informando puntualmente del desarrollo de los trabajos.

Gracias a los que han hecho y hacen posible cada día este proyecto. Gracias también a todos los que nos han felicitado y a los que se interesan por nuestro trabajo. Y a los que sólo nos siguen por la prensa, intentaremos ofrecerles más titulares... Saber que no estamos solos nos empuja a seguir adelante en esto de la Arqueología.

11 ago 2012

El anillo de Riocueva

¡Por fin! Nos hemos estado guardando la gran noticia 10 meses, pero ya lo podemos gritar a los cuatro vientos....

¡¡Un anillo de oro!!

Hemos contado aquí algunos detalles sobre la excavación que realizamos en 2011 en la cueva de Riocueva, pero a la espera de que el yacimiento estuviese convenientemente protegido y de que el Gobierno de Cantabria, que financia las actuaciones arquelógicas, nos autorizase a comunicarlo, no habíamos dicho nada del anillo.

Os lo mostramos aquí en exclusiva, con un par de imágenes que no han publicado los medios todavía.



Aquí algunos enlaces de la presencia en medios:

> http://www.eldiariomontanes.es/20120811/local/cantabria-general/hallado-anillo-epoca-visigoda-201208111218.html

> http://www.20minutos.es/noticia/1561885/0/

> http://www.europapress.es/cantabria/cantabria-infinita-00662/noticia-hallado-anillo-oro-epoca-visigoda-cueva-riocueva-entrambasaguas-20120811115400.html

> http://www.teinteresa.es/cantabria/santander/Hallado-anillo-visigoda-Riocueva-Entrambasaguas_0_753524986.html

La nota de prensa fue redactada por nosotros y la han respetado bastante, de modo que remitimos a su lectura para ampliar información. En los próximos días contaremos más sobre este sorprendente hallazgo.

10 ago 2012

Asueto estival, vol. 2: Sant Miquel d'Olèrdola

Hacía tiempo que me apetecía conocer el lugar que da nombre a las tumbas "olerdolanas", Sant Miquel d'Olèrdola, y al final, de un día para otro y sin apenas planificarlo, allí nos plantamos una mañana de julio. Por si alguien a estas alturas no lo sabe, las tumbas antropomorfas excavadas en la roca fueron bautizadas a mediados del sigo XIX como tumbas "olerdolanas", ya que fue en este lugar donde se documentaron por primera vez, aunque fue A. del Castillo a partir de 1968 quien popularizó esta denominación.

Las tumbas de Olèrdola según A. de Laborde (1806)
Enclavado en un paraje espectacular que domina los paisajes del Penedès, en el extenso yacimiento de Sant Miquel d'Olèrdola se superponen ocupaciones y estructuras de la Edad del Hierro, la época romana y la Edad Media. Aunque nuestro interés principal era visitar los vestigios de época medieval, también recorrimos con calma el resto de las estructuras conservadas en el yacimiento, entre las que destacan las viviendas y silos tallados en la roca, la cisterna y la muralla de época romana, la propia iglesia de Sant Miquel, con algunos elementos prerrománicos, la torre romana y lo poco que queda del castillo medieval.

El "barrio ibérico" y la muralla romana
Muros, silos y cantera de época romana
Muralla medieval con la iglesia de Sant Miquel al fondo
Las tumbas excavadas en la roca se concentran en la zona de la cabecera de la iglesia y en la zona sur. La mayor parte tienen el característico contorno antropomorfo, con la cabecera y los hombros de formas rectas. Otra característica destacada es el rebaje para permitir el encaje de la tapadera.

Cabecera de la iglesia prerrománica y tumbas excavadas en la roca
Sector sur de la necrópolis de tumbas excavadas en la roca
Tumbas ubicadas más allá del muro que circunda la iglesia
Hay un par de casos en los que se ha colocado una tumba infantil a los pies de una tumba de adulto. La tumba infantil se dispone prácticamente perpendicular a la de adulto, con una orientación bastante desviada de la que es habitual en este tipo de cementerios.

Tumba antropomorfa de adulto con tumba infantil a los pies
Las excavaciones recientes, ligadas a la restauración de la iglesia de Sant Miquel, han permitido documentar algunas tumbas excavadas en la roca que conservaban los restos humanos en su interior. Una pequeña exposición temporal (De Sancti Michaelis a Sant Miquel) instalada en el centro de interpretación que hay al pie del yacimiento permite conocer algunos detalles sobre esas intervenciones, finalizadas en 2008. Uno de los datos más relevantes es la cronología de uso de algunas tumbas que se ha podido establecer en el siglo X gracias a las dataciones de Carbono 14.

7 ago 2012

Paradoja equina subterránea (episodio 3)

En la anterior entrada dedicada a los esqueletos de animales en conexión anatómica de la cueva del Portillo del Arenal (nótese, aunque sea un spoiler de lo que se va a contar aquí, que no decimos ya "caballos") insistíamos en la necesidad de que un especialista en fauna examinase con detalle los restos óseos. Nos ha costado más tiempo del deseable cuadrar las agendas, pero al fin este sábado hemos conseguido visitar la cueva en compañía de J. Yravedra Sainz de los Terreros, arquezoólogo y tafónomo para que le echase un vistazo a los esqueletos.

Ha sido una visita breve, pero intensa. El acceso hasta la boca ha sido tan complejo como acostumbra, o quizá más en una época del año en la que la vegetación espinosa está en su pleno esplendor. A mí, particularmente, las zarzas, hiedras y escajos me han dejado una huella importante. Una vez allí, el acostumbrado ritual de descenso con escala hasta la Galería de los Derrubios y "a pulso" hasta la Galería de los Caballos para contemplar el particular fenómeno, poco frecuente en contextos hipogeos: esqueletos completos de herbívoros en conexión anatómica. Es más frecuente encontrar osos u otros carnívoros que utilizan las cuevas como refugio, pero los herbívoros, salvo en el caso de trampas naturales, no suelen aparecer así.

La sorpresa ha sido mayúscula para nosotros tras la inspección del primer esqueleto, al que llamamos con anterioridad Caballo nº 1. Este animal, que descansa plácidamente sobre su costado derecho e incluso ha sido portada de un libro, no es un caballo. La identificación del arqueozoólogo ha sido rápida y ha estado exenta de dudas, sólo con ver el primer hueso se ha mostrado convencido: Cervus elaphus. Por el tamaño y la ausencia de cornamenta debemos suponer que es una cierva. Ya en su momento, cuando recogimos algunos huesos de las extremidades delanteras durante la toma de muestras realizada en 2010 dentro del Proyecto Mauranus (financiada por el Gobierno de Cantabria), los identificamos con ayuda de un atlas anatómico como correspondientes a un ciervo, pero ni se nos había pasado por la cabeza que el resto del esqueleto fuese de un cérvido.

El arqueozoólogo examinando el cérvido anteriormente conocido como Caballo nº 1
La identificación del Caballo nº 2 no ha variado, sigue siendo una équido. Este ejemplar es el que ha sido datado por Carbono 14 en 9950±50 BP. Sí ha podido precisar el arqueozoólogo que se trata de un potro de no más de seis meses de edad y que podría haber pesado vivo no más de 150 kg. Muestra evidencias de la acción del agua en algunos puntos, pero no suficientes para plantear que el caballo haya llegado hasta ahí arrastrado por una fuerte corriente. Le preguntamos si era posible determinar si era doméstico o salvaje, pero con los datos que pudo recoger no parece viable. Sí nos indicó que, con esta datación, se refuerza el argumento de quienes creen que el caballo no desapareció de la península Ibérica al final de Pleistoceno para aparecer milenios después ya como la versión doméstica que llega hasta nuestros días.  Junto a su cabeza reposaba otro pequeño herbívoro que ha sido identificado como una cría de cabra. 

Una lección magistral sobre la anatomía del Caballo nº 2
La visita de J. Yravedra nos ha aclarado algunas dudas sobre los restos óseos conservados en la Galería de los Caballos (debería cambiar el nombre, justicia, por el de Galería del Caballo, la Cierva y la Cabritilla), aunque la pregunta clave sigue sin poder ser respondida satisfactoriamente. No sabemos cómo han llegado hasta este lugar los animales de los que se han conservado los esqueletos. Por más vueltas que damos por este piso del sistema kárstico, no vemos ningún lugar en el que situar una antigua boca que hubiese permitido el acceso de las bestias por su propio pie. Tampoco hay ningún punto en el techo en el que se aprecie un agujero que sirviese como trampa natural. 

Seguimos pensando que la mano del hombre ha tenido algo que ver en la entrada de los animales en esta zona profunda de la cueva. En el paso por el que se desciende se ha roto una gruesa estalactita de forma intencional para facilitar el tránsito ¿quizá para permitir el descenso de los animales depositados en el piso inferior? El arqueólogo E. Muñoz insiste en que tiene que haber una relación entre esa estalactita rota y los esqueletos. Aunque es una operación no exenta de complejidad, por ahora parece más verosímil la opción de que alguien llevó hasta allí los animales y los colocó de forma intencional sobre el suelo de la cueva. 

2 ago 2012

Asueto estival, vol. 1: Villa Fortunatus

Aunque todos los años intento reservar una semana al descanso veraniego de antigua escuela (playa, piscina, siesta, etc.), siempre acabo seducido por alguna visita cultural en esos días. En este caso han sido un par de pequeñas incursiones a lugares que había dejado escapar o no había tenido tiempo de visitar durante mis anteriores incursiones vacacionales en el bajo valle del Ebro.

El primero de los lugares que he tenido oportunidad de visitar es el yacimiento arqueológico bautizado como Villa Fortunatus en Fraga (Huesca), una espectacular villa romana sobre la que se construyó en el siglo V una basílica paleocristiana con baptisterio y necrópolis. Después de dar un par de vueltas por el pueblo a la búsqueda de una señal que nos indicase el camino, tuvimos que recurrir al GPS de toda la vida (preguntar en la gasolinera) para localizar el yacimiento, escasamente señalizado. Allí nos recibió Paco, el guarda y guía, quien nos atendió exquisitamente, extendiéndose en las explicaciones y respondiendo a todas las preguntas que le planteamos.

Una visita agradable, a pesar del asfixiante calor que hacía dentro de la nueva cubierta de la que ha sido recientemente dotado el enclave, cercano a los 40º.  Conviene señalar que, a pesar del calor y de que no haya podido integrarse bajo la cubierta la zona de las termas, la obra confiere buena protección a los restos arqueológicos y la pasarela facilita el tránsito y la contemplación de las estructuras.

Vista del patio central y de la estructura de cubierta de la villa
El elemento más destacados de la villa romana, construida en el siglo II d.C. y reformada en época bajoimperial, son sus mosaicos, muchos de ellos conservados in situ  en muy buenas condiciones. Por desgracia para el visitante, las decoraciones musivarias más relevantes han sido trasladadas al Museo de Zaragoza, por lo que no se pueden contemplar en su contexto ni el calendario agrícola, ni el mosaico decorado con un crismón en el que figura la inscripción FORTV NATVS que da nombre actualmente a la villa. Además, llama la atención la amplitud del patio central en torno al que se organizan las estancias, de unos 300 m2.

Mosaico con la inscripción FORTV NATVS, Museo de Zaragoza (Foto: Wikipedia)
Mosaico conservado en el yacimiento
Sin embargo, lo que siempre ha reclamado mi atención sobre este lugar es el edificio que se instala sobre las estancias occidentales de la villa en torno al siglo V: una basílica para el culto cristiano. Orientada hacia el NE, para adaptarse a la disposición de los muros romanos sobre los que se asienta, tiene tres amplias naves, cabecera cuadrangular al exterior y semicircular al interior, iconostasis y baptisterio a los pies del templo. Algunos aspectos concretos, como la superposición de estructuras, la disposición elevada de la zona del ábside o la ubicación de sepulturas en zonas interiores del edificio a cotas relativamente bajas hace compleja la interpretación del edificio, que podría tener al menos dos fases de construcción, llegando con modificaciones hasta el final de la época visigoda.

Vista parcial de la basílica
Las dos zonas más singulares de la basilica son su capilla mayor elevada, que conserva en el centro el pie del altar monolítico con el habitual hueco para las reliquias, y el baptisterio a los pies de la basílica. La elevación del ábside en relación en el resto del edificio y la existencia de unas escaleras que aparentemente descendían hacia el interior de esa cabecera sobrelevada hicieron suponer en su momento que existía una cripta, pero lo cierto es que la plataforma del ábside es maciza y que las escaleras pertenecían a la fase romana y no tenían nada que ver con el edificio de culto. En cuanto al baptisterio, es una pequeña piscina que está en el exterior de la basílica, rodeada por cuatro columnas. Tendría en origen un aspecto muy similar al de la cercana basílica de Bovalar (Serós, Lérida), conservado en el Museu d'Història de Catalunya, con columnas y arcos sosteniendo la cubierta. En la zona del baptisterio se ha reutilizado una ara romana, colocada del revés.

Detalle de la plataforma del ábside, con el tenante de altar
Baptisterio
Dentro de los muros de la basílica y a su alrededor se disponen sarcófagos y tumbas de lajas que forman parte de la importante necrópolis asociada al templo. Por desgracia, muchas de las sepulturas fueron desmanteladas durante las excavaciones antiguas, pero los restos conservados permiten hacerse una idea e la extensión e importancia del espacio cementerial vinculado con este centro de culto que, si en inicio pudo dar servicio a los habitantes de la villa, seguramente con el tiempo atendió las necesidades espirituales de una población más extensa ya en época visigoda.

Tumba de lajas colocada en una de las habitaciones de la villa romana
Las excavaciones más recientes, que han contribuido decisivamente a profundizar en el conocimiento de este singular yacimiento, fueron llevadas a cabo por F. Tuset y confiamos en que pronto se publiquen los resultados.

1 ago 2012

Una lanza curiosa

Hace unos años, me hicieron llegar la fotografía de una curiosa punta de lanza de hierro y me pidieron una opinión sobre ella. La pieza en cuestión, que apareció en el fondo de una sima (en un lugar del alto Asón o del alto Miera cuyo nombre no recuerdo) junto a un cráneo de oso y se conserva en el MUPAC, es ésta:


Como puede observarse, se trata de una punta de lanza de hierro de gran tamaño (algo más de 70 cm. de longitud), con una hoja muy desarrollada y de tendencia alargada y unas aletas o alerones muy característicos en su extremo proximal.

Su morfología, especialmente esas aletas, me hizo pensar en un principio que podríamos estar ante una punta de lanza de cronología altomedieval. Concretamente, ante una lanza de caballería de tipo carolingio, de entre finales del siglo VIII y el X. Ese tipo de armas, que parecen derivar de las lanzas de caza tardorromanas y sus evoluciones tardoantiguas, forman parte de la panoplia de los caballeros francos al menos desde el reinado de Carlomagno.

Lanza de caballería con alerones representada en el Salterio de Stuttgart (siglo IX)

Lanzas de tipo franco procedentes de los Balcanes (según Bekic, 2003)

Sin embargo, el tamaño de la pieza (demasiado grande en comparación con la mayor parte de los ejemplares altomedievales, aunque haya algunos de longitud similar) y, sobre todo, el contexto (una sima en un entorno de montaña caracterizado por el relieve calizo, muy poco adecuado para el uso de caballería pesada y alejado de posibles frentes de batalla al menos desde el siglo VIII) hicieron que descartase casi totalmente esa posibilidad.

Intrigado por el asunto, pregunté al recreacionista medieval (y novelista) Yeyo Balbás por armas de asta medievales con alerones y me puso tras la pista de una publicación cuyo nombre tampoco recuerdo y de la que saqué esta tabla:


En ella podemos ver cómo la mayor parte de las lanzas de ese tipo son altomedievales y que las más tardías (que era mi segunda opción) no eran muy parecidas, aunque en algunos casos contaban con hojas largas y alerones muy marcados.

Por tanto, si no era una lanza de caballería franca ni una lanza de guerra bajomedieval, ¿qué diantres podía ser aquéllo? Tuve que completar todo el círculo y llegar al origen del asunto para encontrar una explicación satisfactoria. La lanza apareció en una sima junto a restos esqueléticos (al menos un cráneo) de algo parecido a ésto:

Coño, el oso en persona una vez más (Fotografía de J. Lafargue sacada de aquí)

Y, si bien es cierto que quizá las dos cosas hayan caído por separado y en épocas diferentes a la torca, resulta más sencillo pensar que ambas están relacionadas. Máxime cuando las lanzas de caza, ya desde época tardorromana, presentan unos alerones muy característicos destinados a hacer de tope e impedir que el animal, al ser ensartado, se deslice hasta el cazador y le alcance con sus zarpas, colmillos o lo que sea. Existen numerosas representaciones de lanzas de ese tipo usadas para cazar jabalíes y osos en la Baja Edad Media y a inicios de la Edad Moderna. Sirvan como ejemplo estos dos grabados alemanes del siglo XVI:



Pero, para poder sostener esa identificación de la pieza (una lanza de caza medieval o moderna) hacía falta algún paralelo más cercano en el espacio. Y a falta de objetos de museo, encontré unas curiosas representaciones gráficas que hablan por sí solas y que demuestran a las claras el uso de ese tipo de armas venatorias en el norte de la Península Ibérica hasta fechas tan tardías como el siglo XVIII:

Portada del tomo de la obra "Escudos de Cantabria", de M. C. González Echegaray, dedicado a la Merindad de Trasmiera (Fotografía sacada de aquí)

Escudos asturianos del siglo XVIII (Fotografías: G. Fernande Gutierri, 2010)

En conclusión: creo que se trata de una lanza utilizada para cazar osos (de ahí su gran tamaño y sus alerones) con una cronología amplia que iría desde la Alta Edad Media hasta finales de la Edad Moderna (aunque yo me inclino por una fecha tardía). Y que su dueño, el día que la uso por última vez, se quedó sin lanza y sin oso, porque éste se la llevó con él a su tumba subterránea. Descanse en paz (el oso, claro).


24 jul 2012

¿Acuñó moneda Leovigildo en Amaya?

Hace poco me he encontrado con la publicación de una curiosa moneda visigoda. Ésta:

Según Pliego Vázquez, 2009: 62

Viene recogida en el magnífico (y extenso) trabajo de Ruth Pliego Vázquez sobre numismática visigoda, concretamente en su Tomo I, quien la toma de otra publicación a la que no he podido tener acceso aún. Por ese motivo la información que traigo a esta entrada es bastante escasa y tendrá que ser contrastada y ampliada más adelante.

Nos quedaremos de momento con que se trata de una moneda a nombre del rey Leovigildo (el mismo que tomó Amaya en el año 574 y recuperó el territorio cántabro para el Reino de Toledo) y que, presumiblemente, habría sido acuñada en la ciudad de Amaya: las primeras letras de la inscripción del reverso han sido interpretadas como AMIASIO(S), que sería un étnico relacionado con la ciudad cántabro-romana de Amaia. Se me ocurren dos anotaciones muy breves a esta lectura. La primera, que las letras AMIA podrían leerse perfectamente como AM(A)IA, con lo que tendríamos el nombre completo de la población. Y la segunda, que una posible lectura AM(A)IASIO podría ponerse en relación lingüística con la ceca visigoda de Olovasio, de localización incierta pero que ha sido identificada (sin demasiados argumentos de peso, en mi opinión) con el yacimiento norpalentino de Monte Cildá (muy cercano a Amaya, por cierto).

En cualquier caso, si se confirma que estamos ante un ejemplar auténtico y que no es una falsificación reciente, esta moneda sería una prueba más de la importancia de Amaya en época visigoda: posible capital de la provincia de Cantabria y sede del Dux, posible obispado y, ahora, posible ceca emisora de moneda regia.

Continuará (en cuanto consiga la publicación original).

16 jul 2012

Toponimia altomedieval cántabra: el Cartulario de Santa María del Puerto

Hace unos cuantos años, cuando tenía más tiempo libre, me dio por vaciar los topónimos presentes en el Cartulario de Santa María del Puerto (Santoña, Cantabria). En su momento lo colgué en el foro (Santillanu) en el que participaba habitualmente y he decidido traerlo aquí porque creo que contiene alguna información curiosa y/o de interés.

Se trata de nombres de lugares situados, principalmente, en el territorio de Trasmiera y en parte de la zona oriental de Cantabria, básicamente en la zona situada entre los ríos Asón y Agüera; aunque también hay alguna mención a topónimos de las Asturias de Santillana. Las fechas de los documentos van desde el siglo IX para los más antiguos hasta el XIII para los más recientes.

Para la recopilación he utilizado la transcripción de M. Serrano y Sanz, sacada, a su vez, de ABAD BARRASÚS (1985): El Monasterio de Santa María de Puerto (Santoña), Santander

Entre esas cosas curiosas que mencionaba en el primer párrafo está la prueba de que Castillo (Arnuero, Cantabria) ya se llamaba así (Castello) a mediados del siglo IX, lo que indica que tuvo que haber un castillo que diese origen a la aldea (castillo que, viendo la fecha de la cita, tendría que ser bastante antiguo y que nadie ha localizado hasta hoy y habría que buscar). También hay referencias a algunas cuevas, que se usan como elementos destacados del paisaje para fijar límites. E incluso un único topónimo de claro origen vascuence (Indurrieta), que podría estar informando acerca de la presencia de pequeños grupos de vascoparlantes (probablemente llegados en la Alta Edad Media) asentados en el curso medio del Asón.

Aquí, van, ordenados por fechas:


853: locum castello, Molineto

927: Carriaço (tb. Karriaço), Elatroles (tb. Latroles), rium Anpa, Selorcino

927: Garfilios, el Penero, Cropias, Roidorio, Tarancones, Mulnedo, fonte Privati, foios de Mesedo

s. VIII???: Arnorio

973: Rassines, Karasa,

973: Coriezo, Samano, Eslares

1047: Ris

1047: Scalante, Fuente Saluandi, Tokiellos, molino Marini, kanale de Foiokos, Arzillero, lako de Flarines, illa Macca, toko de Languero, la Cruce, defesa Cortegeros, Ciesago, solare de pusillo, Rebeggo, fonte Dauit, kanale de Romeco, Odo, Romacca

1068: Lareto, Mieres, Arganna, illa pereta

1072: Arnorio, Cercocius

1075: Sseuuessa

1075: Carriazo, Enlerana

1082: Cesero, Kolindres

1083: Indurrieta, Rassines

1083: Selorzeno

1087: Asio, Lorzia, Arnorio, Castiello, Liemdo, Miruekos

1084: Anero, Sotto, Termino

1084: Argonios, Somesieto

1084: Cesero, Colindres, Argongos, Sommerieto

1084: Insula

1084: Nogga, Oggastreta, Giriuago

1084: Aras, Perrielle, Badames

1085: Anero, Setenia, Comitato

1085: Arnorio, Meruelo

1085: Barcena, Antongaia, Colindres (tb. Kolindres), Cesero

1085: Desio

1085: Solorceno, Nauanna, Peretiello, haças de felguera, la Petrosa

1085: rio Tuerto, Karris (tb. Karras) kabas, Grundina

1085: Ansuera

1086: Conotio

1086: Argonios, Anero, Uillanoba

1086: Rassines, Nutes, Cestero

1086: Liemdo, rio Maranes

1086: Eskalante, uilla Aquera

1086: Cesero, Arenas, eri Paterni

1086: Insla

1086: Eras, Aliachares, Omeda, Viscabrum, Vierna, Valguebroso, Castanatum, fontem frigidam, Petram foratam, Gracon, fontem del faru, Llorada, Molleir, Ssecontum, fontem cobatum, crucem bustrematum, Rubilla, Marrone

1086: Liemdo, Sobbe

1086: Kolindres, summo villare, Pagino, illa ilce, moro

1090: Casaia

1091: Carzia, Meruelo, pont del Castanero

1092: Chastanieta, Anero, arroio de lacu, Kamargo, Bolnamtina

1096: Cornotio

1103: Garvilios, Nolia, miere de Cortina (tb. Copertina), Ris

1113: Argonios, illa Sama, Mecxedo

1120: Kexo

1120: Nolia, queualuina, Bereceda

1122: koto caurero, brusco, penna Ueranna, alfoz de Penza, alfoz de Aras, Asprilla, Arnorio, Muxsancte, Nolia, Lamas, Argonios, Laruario, Ambrusero, Selorzeno, Karasa, Paternega, alfoz de Rassines, Ciruiago, rada, Flanez, Conforcum, uillar, rio cabo, maza negra, buega, monte negro, uozillos, botu

1123: Carzia, Meruelo, Mulnare

1135: Dexo, Nolia, brusco

1147: Argonios, Pereda, Insula, Toraia, Carasa, Chinta, Arnorio

1198: Badamea, Colindres, inporta

1114: Garvilios, Desio, Sofano, Nolia

1119: Nolia, felgera

1123: Garvilios, Chexo, Arcillero

1123: Garvilios, Nolia, Cavanzo

1136: Arzilero, Berecedo, Bokarrero, Noga, Argonios, Carasa, Aras, Lessias, Cabu rada, Palacios, Ribbas, Selorzeno, Ambrosero

1149: Fresnedo, Castello, Meruelo, Nogga

1195: Nolla, las angaras

1195: Argonios, Baredio

1203: Escalante (tb. Eskalante), Corea

1213: Praves

SF: Arnorio, Pumarelio

SF: Audines, Carriaço

SF: Carriaço, pumar Mautil

SF: Sarnarin, Chotillo, manzanar de Mo

SF: Lareto, rio Kappo, Fonteseka, Surna

SF: Quoba



PESQUISA DE BIENES DE STA. Mª DE PUERTO (1210):


DE ANERO ET DE LA MATA: Gurviazo, la Ilzera

DE FOZ: faza de la portiella, Cordovilla, Susvilla, Castanueda, Strada, Neggo, Toraia, la puerta

DE STA. EULALIA DE ARZILLERO: Tume, Olio, Nullavi, Bolgi, mazuka, Cereso, quadros, Cabrera, Telferrero, Nespral, Pamanes, Caborga, Varzena, Vellosero de Riosequillo, Pinero, Sabastiano, Gozidez, Monueka, Cilafurez

DE CARRIAZO: la salga, Vellida, Riba montan, la monneka, Bustillo, Sancti Marini

DE GUEMES: las fazas, purmar viello, Campo redondo, Queto, Guema, Nozeda, Fuent pudia, Sancti Facundi

DE MERUELO: queva dosso, la Maella, Lotatin, Sancti Mames, Raduero, Redondero

DE ARNUERO: Miranda, Varzeniella, Pumareio, Berezales

DE ISLA: Collano, fon de valle, Ferrin, las lagunas, la Ilzera, Foz, Fano, Tenebregosillo, media foz, Oza, Pradinan, Peul, los Breones, Vallegon, Alcabrandi (tb. Arcabrandi), Moriones, Penna de Sancti Iuliani, Rozas, Faro, Verdes, Erillo, Mier de Novalina, palacio

DE NOLIA: Quoterillo, Ballada, los quadrilos, Fresnedo, Fazin, Fontanilla, Pedroso, las angaras, Murandot, fonte negra, Taranquones, rio Penero, Santa Olaia, Sancti Stephani de las Cropias, penna erada, Santi Ciprian, Misiedo, cercunal, torquo de felgeras, Vale

DE CASTELLO: Baruegas, Fresnedo, Castanar de Fontanno, Salzedielo, Muniedo, Venero, Poledo, Tanagos, Vilonia

DE ARGONIOS: la Garma, Pereda, Mazmediano, Barchero, Aregones, el Adrero, perugo, Fegero, Tegero, Halado, Espinar, Arredondo, Pando, Vales

DE BARCENA: Guntred, Nozal, Trugeda, Bo, font Torquin, Sancti Stephani, Vale, los Nozales, Inzera, Ovuel, Pereda, tras vales, las lastras

DE AMBRUSERO: Pando, mazan orriero, la castaneda, figar negrero, Tarancones, Mier viega, faza del cereso, Medado, las cubas, Corra

DE ARAS: Vocarrero, Lodinas, el portielo

DE CARASA: Pando, Rosnia

DE FAUDAL: cabu de la casa, candano, los Nozales, Acasina, Felgero de Cueto, Alzerit, Escobedo, Fadal, Casigal, Amaca, Picamuelas, Maza, Notagu, Cova, Castaneda, Ganzana, Martinioz

DE COLINDRES: tierra del vale, los quadros, Mori, Uzeli, Mortero, Rioseco, Piedra, Pelgolano, Saldoruelo, soma rio de mont, cova negra

en Senia

en Rassines

en Egebia

en Ramales

en Badames

DE SELORCENO: Armai, las torcas, peredilo, Toca

DE FELGERA: Quintana, el solar grant, los tremogos, Argomedo, Sotielo, faro, rivila, el alsar, casa de las francas    

10 jul 2012

The (Medieval) Walking Dead (4): "Mulier si grana arserit..."

"Mulier si grana arserit ubi mortuus est homo pro sanitate viventium I annum poeniteat" ("Si una mujer quemase granos donde hay un hombre muerto para [garantizar] la salud de los vivos, cumplirá un año de penitencia").

Esta cita, extraída del Penitencial de Silos (de finales del siglo X), nos ilustra acerca de una costumbre de origen pagano  relacionada con los muertos y prohibida por la Iglesia ya desde la Alta Edad Media: la quema de granos de cereal en presencia de cadáveres, con el fin de asegurar el bienestar de los vivos, en lo que parece un claro ejemplo de práctica necrofóbica. Su existencia está recogida en algunos penitenciales británicos del siglo VII, aunque las copias que han llegado hasta nosotros sean del XI. Las referencias a ella en el llamado Scriftboc, falsamente atribuido a Egberto, y en el de Theodoro (ambos pueden leerse en esta magnífica página, de la que he sacado las citas y las traducciones al inglés actual) son las siguientes:

"Whoever burns grain in a place where a man died in order to give health to living men and to the house, he is to fast five years" ("Quien queme granos en un sitio donde haya muerto un hombre para conseguir salud para los vivos y la casa tiene que penar cinco años").

"Whoever burns corn for the health of the living where dead men are buried must fast for seven years" ("Quien queme grano para [garantizar] la salud de los vivos donde está enterrado un hombre muerto debe penar por siete años").

Terminaré el repaso (no exhaustivo) a las referencias a esta curiosa práctica con los decretos de Burcardo de Worms (he sacado la cita de este interesantísimo artículo de César Raña Dafonte), autor alemán a caballo entre los siglos X y XI que utiliza la mayor parte de los penitenciales anteriores a su época y que también recoge la costumbre:

"(...) vel incendisti grana ubi mortuus homo erat (...)?" ("¿(...) o quemaste granos donde había un hombre muerto (...)?"

Como podemos ver, quemar granos donde había cadáveres para garantizar el bienestar de los vivos (¿impidiendo ritualmente a aquéllos volver para hacer daño a estos?) parece haber sido una costumbre bastante extendida en Europa occidental durante la Alta Edad Media. De los territorios anglosajones en el siglo VII a la Castilla o la Renania a finales del X, esta práctica de origen precristiano era perseguida por la Iglesia, que la incluía entre las costumbres relacionadas con el paganismo, la magia y la adivinación (que venían a ser manifestaciones de un mismo fondo "diabólico", por supuesto).

Una vez sabido esto, no resulta demasiado complicado poner en relación estos testimonios escritos con algunos hallazgos arqueológicos realizados en cuevas cántabras utilizadas como lugar de enterramiento múltiple en época visigoda, concretamente en algunos momentos de los siglos VII y VIII. Se trata de los restos de trigo carbonizado de la cueva de Las Penas (Mortera, Piélagos) y de los granos de cereal quemado que descubrimos en Riocueva (Hoznayo, Entrambasaguas) durante la intervención arqueológica que llevamos a cabo en esa cavidad el año pasado.


Granos de trigo carbonizados en la cueva de Las Penas (Mortera, Piélagos) (Fotografía: Serna y Valle)

En ambos casos, los restos de grano quemados parecen haber estado asociados a los cadáveres, aunque las condiciones de conservación de los huesos humanos en ambos casos (desarticulados y desplazados en gran parte de su posición original por efecto del agua y/o de la acción de diversos animales) impiden realizar mayores precisiones. Uno de los granos de trigo de Las Penas fue fechado por Carbono 14 AMS, arrojando una fecha de 1250 ± 30, que, calibrada a 2 sigmas, se sitúa entre mediados del siglo VII y mediados del IX; aunque centrada en el VIII. Esta fecha parece ligeramente más tardía que las otras tres obtenidas en la cavidad (todas ellas pueden verse en la publicación de la intervención arqueológica, dirigida por Ángeles Valle, aquí), por lo que quizá pudiera ser algo posterior al depósito de los muertos en su interior; aunque los márgenes de error de todas ellas se solapan, no permitiendo ir más allá en ese sentido. De ser así y haber sido quemado cierto tiempo después de haber dejado allí los muertos, habría que relacionar este trigo carbonizado con otra curiosa costumbre detectada en ese yacimiento y de la que trataré con más detalle en una futura entrega de T(M)WD. De momento, sólo diré que pensar en ello me levanta cierto dolor de cabeza...

En cuanto al cereal carbonizado de Riocueva, como aún está en estudio no comentaré ahora aquí gran cosa. Únicamente, creo necesario insistir en que su propia existencia en ese contexto lo relaciona de forma clara con el ejemplo anterior y permite explicar ambos como manifestaciones del ritual atestiguado por esas fuentes escritas medievales de las que hemos hablado más arriba.


Restos de cereal carbonizado procedentes de la cueva de Riocueva (Hoznayo, Entrambasaguas)

El siguiente paso obligado consiste en tratar de encontrar restos equivalentes en otros yacimientos similares. Aunque la cosa será complicada, dado su estado de conservación o la antigüedad de las intervenciones realizadas y la parquedad de los datos publicados, ya puedo adelantar un dato que dejé caer en la entrada sobre los fragmentos de molino de la cueva de Los Hornucos (Suano, Campoo de Suso). Cuenta Carballo en su publicación que "En uno de los primeros anchurones de la gruta, llamado por los obreros el cenizal, a mano derecha y sobre la estalagmita, existe una gran cantidad de trigo carbonizado, que gracias a esto se conserva todavía bien: todo induce a suponer que allí cocinaron, pues abundan los vestigios de fuego" (Carballo, 1935: 245). Con la obligada prudencia, pues no sabemos nada más acerca de ese curioso hallazgo (ni siquiera si se conserva o no, ni, por supuesto, cuál es su cronología; pues ese tipo de hallazgos tampoco son infrecuentes en contextos en cueva de la Prehistoria Reciente), resulta imposible no pensar en lo que acabamos de ver, en los restos muy similares de Las Penas o Riocueva. El ilustre prehistoriador y arqueólogo pensó, al tener noticia de esos materiales, que eran vestigios de algún tipo de actividad culinaria. Sin embargo, ahora sabemos que existe la posibilidad de que haya que interpretarlos en el marco de actividades rituales altomedievales relacionadas con los muertos (y la asociación de ese trigo quemado con restos de hogueras en una zona interior de la cueva, tal y como expone Carballo, podría ser un indicador fiable en ese sentido). En cualquier caso, sólo una datación absoluta de alguno de esos granos, si es que todavía existen, permitirá aclarar esas dudas.

Llegados a este punto, queridos y astutos lectores del blog, toca recapitular. Ya sabéis: si no queréis enfadar a los muertos, llevad siempre un puñado de grano, alguna sustancia inflamable y un chisquero en la faltriquera. Y estad dispuestos a hacer algo de humo donde repose un cadáver. No cuesta tanto y se asegura uno bienestar y salud para él y los suyos...


El tema da para mucho más, pero tendréis que esperar a mi tesis doctoral (si es que la escribo algún día, que esa es otra...) para profundizar en él. O eso o investigarlo por vuestra cuenta, por supuesto.











5 jul 2012

El "jarrito litúrgico" de San Román de Moroso



San Román de Moroso es quizás uno de los rincones más bellos de Cantabria. Un paraje en plena naturaleza en el que las formas armónicas de la iglesia prerrománica se funden en perfecta armonía con el el bosque caducifolio que la rodea. Es uno de los pocos ejemplos de arquitectura del siglo X que se conserva en la región y ya a mediados del siglo XIX despertó el interés de eruditos como Ángel de los Ríos, quien visitó el monumento y nos legó algunos bocetos de su estado antes de los primeros trabajos de restauración.


San Román de Moroso en 1858, según A. de los Ríos (Archivo de la Torre de Proaño)
La misma perspectiva, casi 150 años después
En torno a este singular edificio se excavó en 1985 parte de una extensa necrópolis medieval de tumbas de lajas y sarcófagos, en una actuación que acompañó a los trabajos de restauración acometidos en la iglesia. Hasta hace no mucho las estructuras exhumadas durante la intervención estaban a la vista, pero han sido finalmente cubiertas con tierra para evitar su deterioro, y sólo se pueden ver ya en la campa que rodea la iglesia un par de sarcófagos. En 2002 todavía estaban a la vista un buen número de tumbas de lajas y un espectacular sarcófago de cabecera antropomorfa. 

Tumbas de lajas
Sarcófago con cabecera antropomorfa
En el MUPAC se conserva un fragmento de "jarrito litúrgico" de bronce sin más referencia que su procedencia. Fue recuperado durante la excavación arqueológica llevada a cabo en 1985, dirigida por E. Van den Eynde. Hemos intentado averiguar algún detalle más sobre el contexto y las circunstancias del hallazgo, pero nos ha resultado completamente imposible. Además del fragmento de jarrito que nos ocupa, apareció algo de cerámica medieval y poco más. Sí sabemos, por lo que nos ha contado el director de la excavación, que en las tumbas no se conservaban los restos óseos. Se trata de un fragmento del cuello del jarrito, probablemente del arranque, y está decorado con unas sencillas líneas incisas horizontales, dispuestas de tres en tres. Nos hemos aventurado con una reconstrucción hipotética de su forma con un perfil sencillo y sin asa, aunque no podemos descartar que tuviese tal elemento de suspensión, muy habitual en este tipo de recipientes.


Reconstrucción del jarrito a partir del fragmento conservado

La cronología propuesta inicialmente para la necrópolis se sitúa entre los siglos X y XV, pero el hallazgo de este fragmento de jarrito obliga a plantearse si sus orígenes se deben remontar al final de la época visigoda, a los siglos VII-VIII. Sobre el momento en el que deja de usarse el cementerio, nos parece más razonable pensar que no llegó más allá del siglo XII.

Ya nos hemos detenido en otra entrada de este blog en reflexionar sobre el uso de estos objetos en época visigoda, por lo que no insistiremos sobre el tema. El visigotismo o epivisigotismo de los jarritos del norte de la península Ibérica también ha hecho correr ríos de tinta. Intentar navegarlos o vadearlos excedería las intenciones de esta breve presentación. Sí conviene señalar que, en la actualidad, este fragmento de jarrito de San Román de Moroso es el único ejemplar de estas características que se conserva en Cantabria. Los otros dos ejemplares conocidos, uno de Limpias y otro de la cueva de Cudón, están en paradero desconocido desde hace décadas.