1 ago. 2012

Una lanza curiosa

Hace unos años, me hicieron llegar la fotografía de una curiosa punta de lanza de hierro y me pidieron una opinión sobre ella. La pieza en cuestión, que apareció en el fondo de una sima (en un lugar del alto Asón o del alto Miera cuyo nombre no recuerdo) junto a un cráneo de oso y se conserva en el MUPAC, es ésta:


Como puede observarse, se trata de una punta de lanza de hierro de gran tamaño (algo más de 70 cm. de longitud), con una hoja muy desarrollada y de tendencia alargada y unas aletas o alerones muy característicos en su extremo proximal.

Su morfología, especialmente esas aletas, me hizo pensar en un principio que podríamos estar ante una punta de lanza de cronología altomedieval. Concretamente, ante una lanza de caballería de tipo carolingio, de entre finales del siglo VIII y el X. Ese tipo de armas, que parecen derivar de las lanzas de caza tardorromanas y sus evoluciones tardoantiguas, forman parte de la panoplia de los caballeros francos al menos desde el reinado de Carlomagno.

Lanza de caballería con alerones representada en el Salterio de Stuttgart (siglo IX)

Lanzas de tipo franco procedentes de los Balcanes (según Bekic, 2003)

Sin embargo, el tamaño de la pieza (demasiado grande en comparación con la mayor parte de los ejemplares altomedievales, aunque haya algunos de longitud similar) y, sobre todo, el contexto (una sima en un entorno de montaña caracterizado por el relieve calizo, muy poco adecuado para el uso de caballería pesada y alejado de posibles frentes de batalla al menos desde el siglo VIII) hicieron que descartase casi totalmente esa posibilidad.

Intrigado por el asunto, pregunté al recreacionista medieval (y novelista) Yeyo Balbás por armas de asta medievales con alerones y me puso tras la pista de una publicación cuyo nombre tampoco recuerdo y de la que saqué esta tabla:


En ella podemos ver cómo la mayor parte de las lanzas de ese tipo son altomedievales y que las más tardías (que era mi segunda opción) no eran muy parecidas, aunque en algunos casos contaban con hojas largas y alerones muy marcados.

Por tanto, si no era una lanza de caballería franca ni una lanza de guerra bajomedieval, ¿qué diantres podía ser aquéllo? Tuve que completar todo el círculo y llegar al origen del asunto para encontrar una explicación satisfactoria. La lanza apareció en una sima junto a restos esqueléticos (al menos un cráneo) de algo parecido a ésto:

Coño, el oso en persona una vez más (Fotografía de J. Lafargue sacada de aquí)

Y, si bien es cierto que quizá las dos cosas hayan caído por separado y en épocas diferentes a la torca, resulta más sencillo pensar que ambas están relacionadas. Máxime cuando las lanzas de caza, ya desde época tardorromana, presentan unos alerones muy característicos destinados a hacer de tope e impedir que el animal, al ser ensartado, se deslice hasta el cazador y le alcance con sus zarpas, colmillos o lo que sea. Existen numerosas representaciones de lanzas de ese tipo usadas para cazar jabalíes y osos en la Baja Edad Media y a inicios de la Edad Moderna. Sirvan como ejemplo estos dos grabados alemanes del siglo XVI:



Pero, para poder sostener esa identificación de la pieza (una lanza de caza medieval o moderna) hacía falta algún paralelo más cercano en el espacio. Y a falta de objetos de museo, encontré unas curiosas representaciones gráficas que hablan por sí solas y que demuestran a las claras el uso de ese tipo de armas venatorias en el norte de la Península Ibérica hasta fechas tan tardías como el siglo XVIII:

Portada del tomo de la obra "Escudos de Cantabria", de M. C. González Echegaray, dedicado a la Merindad de Trasmiera (Fotografía sacada de aquí)

Escudos asturianos del siglo XVIII (Fotografías: G. Fernande Gutierri, 2010)

En conclusión: creo que se trata de una lanza utilizada para cazar osos (de ahí su gran tamaño y sus alerones) con una cronología amplia que iría desde la Alta Edad Media hasta finales de la Edad Moderna (aunque yo me inclino por una fecha tardía). Y que su dueño, el día que la uso por última vez, se quedó sin lanza y sin oso, porque éste se la llevó con él a su tumba subterránea. Descanse en paz (el oso, claro).


2 comentarios:

  1. Interesante; si, parece un arma de caza mayor.

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  2. El libro en el que aparece esa tabla es “Le armi in asta delle fanterie europee (1000-1500)” de Mario Troso. Sobre tipologías de puntas de lanza altomedievales, la mejor clasificación sigue siendo la de Jan Petersen:
    http://www.gav.org.uk/Research/Viking%20Age%20Spears.pdf

    El problema es que el uso de las puntas con “alas” tiene una cronología muy amplia, que al menos va desde el siglo V hasta el XV.

    Yeyo

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