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11 may 2018

Nueve (anillos) para los hombres mortales condenados a morir

En realidad no son 9, son cerca de 30, pero ese verso de Tolkien me viene como anillo al dedo (y nunca mejor dicho) para titular esta entrada. Y lo hace porque de eso va precisamente: de anillos. No de los de la Tierra Media sino de los de nuestra querida necrópolis de Santa María de Hito (SMH para los amigos), que son mucho mejores. ¡Dónde va a parar!

El pasado martes día 8 de los corrientes, Enrique dio una magnífica conferencia (en el MUPAC y dentro del ciclo "La pieza del mes") sobre ese tema titulada "Los anillos de Santa María de Hito. Superstición, poder y fe en los albores de la Edad Media". Lamentablemente y por motivos ajenos a organización y, por supuesto, conferenciante, la charla no fue grabada y colgada en la red, como es habitual desde hace algunos años. Y, por ese mismo motivo, se convirtió en algo parecido a una obra de arte efímero que sólo pudimos disfrutar los asistentes (como pasaba antiguamente, vamos).




Ante una sala llena, la otra mitad del Proyecto Mauranus que no soy yo fue desgranando la historia del yacimiento (la villa romana sobre cuyas ruinas se instaló una necrópolis en la que se estuvo enterrando gente entre época visigoda y la Baja Edad Media) antes de centrarse en el estudio de la magnífica colección de anillos. Anillos todos (o casi) de la fase de uso más temprana del cementerio (siglos VII-VIII d. de C.) y procedentes, cuando hay contexto conocido, de tumbas.




Obviamente, se centró en aquellos dos con inscripción que adornan una de las vitrinas del MUPAC y a los que en tiempos dedicamos un artículo monográfico en Pyrenae y una entrada en el blog. La interpretación que hicimos entonces de ambos no ha cambiado sustancialmente, aunque Enrique ha profundizado en ella y de qué forma: atando cabos sueltos, localizando paralelos sorprendentes y contextualizando las dos piezas de forma magistral. Y, ya de paso, poniéndoselo realmente difícil a quienes ven en ellos (sobre todo en el de oro con monograma) otro tipo de representaciones.

También encontró un hueco para hablar de los ejemplares más modestos, generalmente olvidados pero que pueden ofrecer información muy interesante, ya que cuentan con buenos paralelos en otras zonas de la Península. E incluso en otros yacimientos cántabros, como Riocueva (nuestro tessoroooo....). Y no, no es el que pensáis: es otro.



Como mis fotos cutres hechas con el móvil no le hacen justicia a la conferencia, aquí tenéis a nuestro "Señor de los Anillos" particular hablando de esto mismo en RNE en Cantabria, con Cristina Dosal y Roberto Ontañón:



El lector avispado se habrá percatado de que van dos entradas en muy poco tiempo sobre cosas relacionadas con Santa María de Hito. Y de que eso no puede ser casual. Y no lo es. Parece que al fin, después de muchos años, ha llegado la hora de hacerle justicia al que sin duda es uno de los  yacimientos arqueológicos más importantes de Cantabria. A él y a Rosa Gimeno García-Lomas y su equipo, responsables de haberlo sacado a la luz, aunque luego La Sombra se pusiese sobre él durante décadas (por no dejar la onda tolkiense). Stay tuned.

21 feb 2014

Los anillos de Santa María de Hito revis(it)ados

Uno de nuestros artículos que más "éxito" ha tenido en los círculos académicos es el que dedicamos en 2009 a los anillos con inscripción de Santa María de Hito, publicado por la revista Pyrenae. No en vano, logró colocarse en el Top 30 de 2010 como el cuarto artículo más consultado de la revista y en 2011 conservaba aún un lugar de honor, desplazado ya hasta el puesto 24. Siempre es halagador que te lean, que te citen y que tengan en cuenta tu trabajo.

El Top 30 de 2010, con nuestro artículo en los puestos de cabeza
Como la epigrafía es un campo que no es nuestra especialidad, esperábamos que tarde o temprano alguien propusiese una lectura diferente a la que habíamos ofrecido en la publicación. Lo cierto es que, quizá con cierto ánimo provocador, que alguien revise nuestras lecturas o nuestras interpretaciones es una de las motivaciones que nos empuja a trabajar en determinados temas. Este caso es un ejemplo claro. Los anillos estaban ahí, llevaban más de 20 años en el museo, y los únicos intentos de interpretar sus inscripciones habían sido las de la directora de la excavación en Santa María de Hito en sus memorias inéditas. Sus lecturas no nos acababan de convencer del todo y propusimos las nuestras, conscientes de que podían ser tan discutibles como las que a nosotros no nos parecían las mejores. Por refrescar la memoria, para el anillo signatario de oro propusimos como lectura más probable de la inscripción S/P/I/NV/S reflejadas, formando un monograma cruciforme correspondiente a un antropónimo de origen latino (Sempronius, Spinus). Para el anillo de plata, propusimos como lectura más probable de la inscripción + CED/ABGO/LAN, esta vez dispuestas para ser leídas, interpretándola como una probable invocación protectora (Cristo Señor, aleja toda enfermedad, Cristo Señor, aleja las enfermedades), aunque también se propone la interpretación menos probable + CE(le)D(onius) AB(ba) GOLAN (Anillo del glorioso abad Celedonio).

Los anillos con inscripción de Santa María de Hito
De momento se han publicado dos reseñas críticas de nuestras lecturas, ambas realizadas por especialistas en epigrafía. La primera se la debemos a Isabel Velázquez Soriano (UCM), quien recoge en el volumen Hispania Epigraphica 18 (2012) pp. 68-70, lo siguiente:
110-111. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009.
Primera edición de dos anillos visigodos encontrados en los años ochenta durante las excavaciones de la necrópolis de Santa María de Hito.

110. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009, 154-159, nº 1, fig. 3 y 4. Anillo de oro, posiblemente sello, con un monograma cruciforme, compuesto por una cruz griega, con las letras del nombre de su portador en cada uno de sus brazos. El chatón tiene forma octogonal, con las aristas redondeadas. Medidas: 1,85 cm diámetro. Se encontró en 1981 en el contexto de la tercera campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico de Santa María de Hito, cuadro F-4. Se conserva depositado en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

SPNS

(...)

111. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009, 159-164, nº 2, fig. 7. Anillo de plata con evidencias de aleación con cobre. Está formado por un aro de sección circular de 2 mm de espesor y un chatón circular, soldado a aquél, con un diámetro de 13 mm y un grosor de 1,3 mm. Los extremos del disco, en la parte central que toca con el aro, estaban decorados, en origen, con sendos pares de pequeñas esferas de 4 mm de diámetro del mismo metal que el anillo, de las que una –la superior de la parte izquierda, según se mira de frente– se ha perdido Medidas: 2,5 cm de diámetro. Se encontró en 1982 en el contexto de la cuarta campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico de Santa María de Hito. Se conserva depositado en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

(crux) CEDO / ABG /3LAN

(...)

Difícil cualquiera de las dos hipótesis, pues ambas se distancian bastante de los tipos habituales de monogramas y textos que aparecen en este tipo de soportes, pero no descartables. El otro anillo estudiado por los autores en su trabajo (vid. supra nº 110 ) resulta más sencillo y usual, aunque, como indican los autores, puede interpretarse también de varias formas, pero sí cabe suponer que se trata del nombre del propietario. En cuanto a éste, de las dos hipótesis presentadas, a pesar de que sería más sencilla, en principio, la segunda por tratarse del nombre del propietario, parece forzado entender Celedonii a partir de CEDO y más aún que se trate de un AB(batis)  que se denomine a sí mismo GL(oriosi). Habrá que reflexionar quizá más en profundidad sobre el texto, pero el trabajo de los autores merece atención y ofrece puntos de gran interés.
En esta reseña se respetan las transcripciones realizadas para ambas piezas y se admite el carácter antroponímico propuesto para la inscripción del anillo de oro, mientras que se muestran más dudas sobre la lectura del otro anillo. Sin embargo, la segunda de las reseñas se muestra mucho menos complaciente con nuestro trabajo. Nos referimos a la publicada por Helena Gimeno Pascual (UAH) en Sylloge Epigraphica Barcinonensis X (2012) dentro del artículo "Ad hominum luxuriem facta: inscripciones de Hispania en objetos de lujo. I. Anillos de oro y plata" p. 223-225:
34. Anillo de oro. Diám. 1,85. Letras:  0, 06/ 0, 03 cm. Hallado en la campaña de excavaciones, realizada en  1981 en Santa María del Hito (Valderredible, Cantabria) en un amontonamiento de siete esqueletos, tiene un crismón en el chatón. El trazo vertical de la cruz es una RO; en los extremos del trazo horizontal dos S aparentemente y en el extremo inferior de la RO una A o N. Se conserva en el Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria.

(Christus)


E. GUTIÉRREZ CUENCA. "Dos anillos con inscripción procedentes de Santa María del Hito", en Pyrenae 40, 1,  2009, p. 153, fig. 3.
  Así fue también interpretado por la directora de la excavación R. Gimeno. Sin embargo no es imposible que las dos S sean Alfa y Omega o que una sea S y que la A del extremo inferior fuera la letra alfa.
  Gutiérrez intrepreta que hay que entender un nombre: o está contenido en las S que son de mayor tamaño, y podría ser S(emproniu)s o si todas las letras pertenecenal nombre, entonces sería Spinus. Se fecha en el siglo VI o VII.

 35. Anillo de plata con aleación de cobre con bola en los extremos del aro. Diám.  2, 5 cm. Letras:  0, 6/ 0, 2 cm. Presenta una cruz con una serie de letras a su lado derecho algunas identificables —aparentemente— como EDOBCIN. Se desconoce el lugar exacto en el que fue hallado en la campa.a de excavaciones, realizada en 1981 en Santa Mar.a del Hito (Valderredible, Cantabria). Se conserva en el Museo de Arqueología y Pehistoria de Cantabria.

GUTIÉRREZ, "Dos anillos…", cit., p.  153, fig.  3.
  No nos atrevemos a realizar ninguna propuesta. Es probable que se escondan entre las letras alfa y omega pero para el resto de signos no tenemos respuesta. Las sugerencias de interpretación de Gutiérrez como una fórmula propiciatoria [+ C(hriste D(omine) / ab(i)g(e) o(mnem) / lan(guorem) o + C(hriste D(omine) / ab(i) g(e) / lan(guores)] o como un nombre personal [+ Ce(le)do)nii / ab(batis) / gl(oriosi) an(nulus) o + Ce(le)d(onius) ab(ba) Golan] son puramente conjeturales. 
  Se fecha en los siglos VI o VII.
En este mismo trabajo, al abordar la síntesis, detalla su propuesta de lectura (p. 210) para el anillo de oro, en relación con la que ofrece para otros ejemplares:
En algunos anillos el chrismón ha degenerado hasta transformarse en letras que apenas recuerdan ya su origen y se colocan en posiciones diferentes, unidas o no entre sí por trazos. Es el caso de los ejemplares de Tiermes, en el que aparentemente las letras son BASE  [n. 32 ], de Los Argamasones con las letras RASE  [n. 33 ], y de Santa María de los Hitos en el que la ji (χ) del crismón se abandona al ser sustituida por una cruz con alfa en la base y en los extremos del trazo transversal de la cruz dos S S , una derivada de la omega y la otra sustituyendo la sigma final de XPΙΣΤΟΣ por una S  latina [n. 34 ]. Parece que del antiguo monograma XPΙΣΤΟΣ  a veces se mantuvo en el crismón latinizado la rho (ρ), que derivó en algunos casos en una R  o en una B ; el aspa de la ji (χ) se convirtió en una cruz, a la que se le añadió una A  para el alfa; y una E, B o S  para representar la omega; a veces otra S representa la S final del latino Christus . En definitiva, las letras griegas RO, XI , Alfa y Omega del crismón primitivo no solo fueron rotando de su posición inicial y mezclándose con letras latinas que derivaron del paso del griego XRISTOS  al latín Christus , si no que muchas veces degeneraron en imitaciones o modelos muy lejanos del antiguo crismón, tanto que a veces resulta incluso difícil reconocer en ellas los elementos del crismón. No es imposible que incluso la S entre líneas paralelas que se encuentra en algunos anillos visigodos sea también una forma de representar el crismón o el nombre de Cristo.
En este trabajo, al margen de lo puramente anecdótico, como el hecho de que el artículo en el que se publicaron los anillos se cite como autor únicamente a E. Gutiérrez Cuenca y se omita a J. A. Hierro Gárate, o que el yacimiento aparezca como "Santa María del Hito" o "Santa María de los Hitos", pero nunca con su nombre correcto, nos ha llamado la atención el hecho de que prevalezca la interpretación sobre la transcripción. En ninguno de los dos casos H. Gimeno Pascual ofrece una lectura alternativa basada en una nueva transcripción de la inscripción, sino que se pasa directamente a elaborar una interpretación alternativa a partir de una hipótesis previa: la presencia del crismón en todos los anillos, independientemente de los caracteres que se puedan leer. De hecho, el ensayo de transcripción que realiza del anillo de plata (EDOBCIN) corrige algunos caracteres sin dar más explicaciones, haciendo desaparecer la "A" y convirtiendo la "G" —sobre la que nosotros realizamos un examen detallado y una asignación razonada— en una más obvia "C".

No es este ni el lugar ni el momento de discutir en profundidad las nuevas interpretaciones de las inscripciones que se proponen. Es posible que sean acertadas, tanto como que nuestras lecturas sean erróneas. De hecho, nuestra intención al publicar las inscripciones de los anillos de Santa María de Hito era fomentar el debate y parece que el objetivo ha sido conseguido. Vistas las reseñas, de momento no vemos argumentos de peso para revisar nuestras lecturas, al menos en términos generales. Quizá más adelante nos veamos obligados a "recular", no sería la primera vez que lo hacemos, pero, por ahora, seguimos pensando lo mismo que en 2009.



24 ago 2013

¿Al-Daieta? Novedades interesantes

Desde hace unos meses está disponible, en la página de Agustín Azkarate Garai-Olaun (director de la excavación de la necrópolis de Aldaieta y comisario de la exposición ) en Academia.edu, el catálogo de "Vasconia, tierra intermedia", cuyos autores son el propio Agustín Azkarate e Iñaki García Camino (se puede descargar aquí). La publicación es muy interesante, tanto por las piezas (que son muy buenas) como por lo que se cuenta acerca de los cementerios de Vasconia en los siglos VII-VIII d. de C. y la interpretación que de ellos hacen ambos autores.



¿Y qué tiene todo esto que ver con la antigua entrada de este blog (¿Al-Daieta?) de la que ha tomado el título ésta? Pues lo siguiente: en las páginas 91 a 93 del catálogo se trata el tema del ya famoso (al menos por aquí) anillo aldaietense y se ofrece, por primera vez, una nueva interpretación, en la línea de lo que se adelantó en aquel Coloquio Internacional de 2010 en Vitoria y que ya comenté hace unos meses. Azkarate y García Camino dan la siguiente lectura de la que citan como inscripción cúfica (no "pseudocúfica"): "Allah Rabbi", que se traduciría como "Dios es mi Señor". Y también citan, aunque brevemente, la posibilidad de que haya que relacionar la presencia de ese anillo en la necrópolis con los enterramientos B3 y B4, los de los marcadores genéticos de origen norteafricano.


Imagino que todo esto no sea más que el punto de partida para futuros trabajos en los que se detallen tanto la lectura de la sortija (y ahí podrá debatirse sobre aspectos epigráficos y filológicos que me son casi completamente ajenos) como sus implicaciones. Y su relación con el haplogrupo "bereber". En ese sentido, en la nota nº 9 se anuncia la próxima publicación del estudio pormenorizado de los anillos a los que hacen referencia en el catálogo por parte de M. Paz de Miguel y M. Antonia Martínez, de las universidades de Alicante y Málaga, respectivamente.

En cualquier caso, me alegra comprobar que lo que presenté en el blog (¡en primicia!) como posibilidad parece haberse confirmado y deja abiertas un montón de puertas interpretativas muy interesantes. Habrá que estar atento.






28 jun 2013

Los señores del anillo

Ayer jueves, después de una larga espera, se inauguró la nueva exposición permanente del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. Habíamos sido invitados y no podíamos faltar a tan magno acontecimiento porque, a estas alturas y nos guste o no, ya somos parte de la "arqueología regional". Además, queríamos saber cómo lucía el anillo de Riocueva en la exposición. A pesar de que no hace ni dos años que lo sacamos de la cueva, ha encontrado hueco en el museo y lo podrán ver todos los visitantes, cosa que nos llena de orgullo. Entre los 2.679 objetos que están expuestos, no podemos negar que es nuestro favorito. Y como Raúl Lucio estaba por allí con su cámara, abusé de nuestra amistad para que nos retratase junto a nuestro "trofeo".

Los autores del blog junto a la vitrina del anillo en el nuevo MUPAC (Foto: Raúl Lucio)
No tuvimos tiempo de escudriñar con detalle todas las salas, de manera que dejaremos las valoraciones para otro día. Lo único que podemos anticipar es que ha crecido en cantidad y calidad el espacio dedicado a la Antigüedad Tardía y a la Edad Media y están expuestos algunos objetos de los que hemos hablado aquí, como el broche de La Garma o los anillos de Santa María de Hito. Aprovechamos la ocasión para animaros a visitar el museo, nos ha dicho un pajarito que hasta el día 10 de julio la entrada es gratuita.

29 abr 2013

¿Al-Daieta?

En una entrada anterior amenazaba con meterme con la necrópolis alavesa de Aldaieta, con sus marcadores genéticos norteafricanos y con su último momento de vida (paradójica expresión, tratándose de un cementerio, por cierto). Pues bien, pasados unos meses creo que toca volver sobre esos temas y plantear algunas cuestiones que creo pueden tener cierto valor para quienes estudiamos, de la forma que sea, el que considero que es el siglo más interesante de toda la Edad Media peninsular: el VIII.

Para quienes a estas alturas no conozcan Aldaieta, lo mejor sería que le echasen un ojo a la monografía de la excavación que dirigió A. Azkarate Garai-Olaun, un trabajo modélico de recogida de datos y plasmación gráfica de los mismos (lamentablemente, el segundo volumen, dedicado a la interpretación, nunca llegó a publicarse) completamente accesible en la red, en formato PDF. Pero, por si hay a quien se le haga muy duro meterse todas esas páginas entre pecho y espalda y tampoco quiera mirarse otros trabajos más breves en los que sí que se cuenta la historia del cementerio y se hacen algunas interpretaciones (como éste o este otro), esbozaré, de forma muy sumaria, algunas de sus principales características:

- es una necrópolis de inhumación (con los muertos depositados en ataúdes y enterrados en fosas simples) en la que se han excavado numerosas tumbas con ajuar (de las conservadas, porque una buena parte parece haber sido destruida por las aguas del pantano en cuya orilla se localiza)

- ajuares en los que abundan, de forma contraria a lo que ocurre en otras zonas de la Península y similar a lo que pasa en otros yacimientos de su entorno geográfico más cercano (y en el centro y norte de Francia, no nos olvidemos), las armas, especialmente las lanzas y jabalinas y las hachas de combate; y algunos materiales que remiten a contextos ultrapirenaicos (guarniciones de cinturón, recipientes metálicos y de vidrio, etc.)

- que cuenta con dos zonas bien diferenciadas y, en general, con dos formas muy distintas de disponer las sepulturas: tumbas formando hileraspor una parte y sepulturas agrupadas en torno a determinados enterramientos "principales" por otra. Éstas podrían responder a una evolución cronológica en las costumbres funerarias (más antigua la primera y posterior la segunda).

- y que presenta un período de uso que podría situarse, a partir de argumentos cronotipológicos (por los objetos que acompañan a los muertos), entre mediados del siglo VI y la segunda mitad del VII

Plano de la necrópolis de Aldaieta. El círculo rojo señala las tumbas B3 y B4 mientras que el azul marca el Conjunto B49-43 (Alzualde et alii, 2007)

Entre los varios aspectos de este cementerio que se han estudiado posteriormente destaca por méritos propios el que tiene que ver con el ADN antiguo (ya enlacé algún artículo en otra ocasión, pero vuelvo a hacerlo ahora para que sea más fácil seguir el hilo de la entrada). Entre los resultados más interesantes de los análisis de ADN mitocondrial (mtDNA) realizados sobre una amplia muestra de restos humanos destaca, a mi entender, la presencia de marcadores genéticos de origen norteafricano en dos individuos. Concretamente, del haplotipo ht17, perteneciente al haplogrupo M1 o, más concretamente y dentro de este último, al grupo M1c, presente en poblaciones actuales de bereberes del noroeste de África (y en las islas Canarias, entre otros lugares). Este haplotipo fue detectado en los restos de los dos individuos encontrados en las sepulturas B3 y B4, un sujeto infantil y otro adulto, muy probablemente emparentados. Ambas tumbas se situaban, una junto a la otra y en paralelo, en el sector B de la necrópolis, cerca del conjunto B29-43 (este dato es importante, como veremos más tarde).

Hay que apuntar aquí que los análisis de ADN del cromosoma Y (el que, por razones obvias y al contrario de lo que ocurre con el mitocondrial que sólo es transmitido por vía materna, pasa únicamente de padres a hijos/as) realizados a numerosos individuos enterrados en la necrópolis han ofrecido resultados negativos en lo que a "genes bereberes" se refiere. Conviene recordarlo porque podría ser un detalle muy importante.


Tumbas B3 y B4 (Azkarate, 1999)


Volviendo al ADN mitocondrial, la presencia de esos marcadores genéticos de origen norteafricano en Aldaieta permitió a los investigadores sacar una importante conclusión: que la necrópolis no tenía nada que ver con la invasión del año 711, ya que la su "vida" terminaba unas décadas antes de esa fecha. Por tanto, ese linaje mitocondrial habría arribado a la Península en otro momento histórico anterior, convirtiéndose Aldaieta en el principal apoyo de quienes defienden una llegada de gentes desde el norte de África en la Prehistoria. Y así quedó el tema.

En el año 2010 asistí en Vitoria al Coloquio Internacional "Vasconia en la Alta Edad Media. 450-1000" y allí, en una de las conferencias (creo recordar que en la de J. J. Larrea) se hizo mención a un hallazgo en Aldaieta (mejor, a la reinterpretación de un objeto recuperado en la excavación) que podría suponer un cambio importante en la interpretación de la necrópolis, concretamente de su cronología; y más concretamente aún, del final de su uso como lugar de enterramiento. El conferenciante, al hablar de los anillos con inscripciones en caracteres cúficos y con leyendas islámicas recogidos en las necrópolis pamplonesas de Argaray (excavada hace un montón de años) y de la Casa del Condestable (objeto de una intervención entonces muy reciente), citó la existencia de algo similar en Aldaieta: un anillo con una inscripción de ese tipo o que imitaba las inscripciones de ese tipo. Y todo ello en el contexto de su explicación acerca del cambio en los "objetos de prestigio" que acompañaban a los miembros de las elites vasconas a la tumba en el siglo VIII, donde las armas o los materiales de procedencia norpirenaica habían dado paso a esos anillos que mostraban sus vínculos con el nuevo poder surgido en la Península tras la invasión de 711.

En cuanto tuve oportunidad (en uno de los turnos destinados a ello) le pregunté a A. Azkarate por el asunto del anillo, por cómo podía cambiar sustancialmente la cronología manejada para la necrópolis y por su posible relación, si es que la tenía, con los dos individuos con marcadores genéticos africanos. Lo que me contestó, de forma muy resumida, fue más o menos ésto: que el asunto estaba aún en estudio y no era seguro al cien por cien, que el anillo era muy parecido a uno recuperado en una de las tumbas de la Casa del Condestable, que en esa necrópolis pamplonesa había anillos con inscripciones cúficas y anillos con inscripciones que imitaban las cúficas y que la pieza de Aldaieta procedía del mismo sector que los muertos con ht17. Sabiendo esto, al volver a casa cogí la monografía y di rápidamente con él. Es éste:

Anillo con posible inscripción cúfica o pseudo-cúfica (Azkarate, 1999)

Se trata de un anillo de plata con una inscripción incisa que procede del conjunto de enterramientos B29-43, sin que, por las peculiaridades de este tipo de agrupaciones de muertos, pueda saberse a cuál de los 15 inhumados acompañaba (ése es el número de los que estaban revueltos y sin orden, mientras que el B43, que parece haber sido la "tumba fundacional", se localizó en conexión anatómica y pudo asignársele el ajuar funerario que le pertenecía). En su momento, la inscripción del chatón fue "leída" al revés de como aparece en la imagen e interpretada como la esquematización de un cuadrúpedo. Vista ahora "al derecho" lo cierto es que sí que se da cierto aire a algunas inscripciones árabes presentes en otros anillos.

 
Conjunto B29-43 (en enterramiento B43 falta en el plano, ya que fue dibujado y estudiado aparte en la monografía) (Azkarate, 1999)

Llegados a este punto y después de esta laaaarga introducción, toca especular. Sé que lo que voy a escribir a continuación se asienta sobre bases bastante endebles, pero creo que es interesante plantearlo. Vamos allá.

Si se confirma que el anillo porta, en efecto, una inscripción en caracteres cúficos (o que los imita) tendríamos que admitir que, con toda probabilidad, la última fase de uso de la necrópolis no termina en las últimas décadas del siglo VII sino que se adentraría en el VIII, más allá del año 711 (quizá bastante más allá...). Es muy difícil, por no decir imposible, que una pieza de ese tipo hubiese llegado a la Península antes que las tropas de Tarik y, además, contamos con el paralelo de los "anillos cúficos" navarros y de sus contextos de aparición: necrópolis cristianas del siglo VIII en territorio vascón.

En relación con ello podríamos encontrar una explicación medieval para las peculiaridades genéticas de los individuos B3 y B4. En un contexto del siglo VIII no sólo sus marcadores genéticos serían norteafricanos (que lo son), sino que al menos el mayor de los dos (B4) también lo sería (resulta tentador pensar que nos encontramos ante una madre y un hijo/a, como sugieren tanto la inmediatez de las tumbas como el hecho de que compartan un haplotipo que sólo se transmite por vía materna).

De dar por hecho ambos supuestos tendríamos que aceptar que ese cambio en la forma de representar el estatus mencionado por Larrea también se dio entre la población presente en Aldaieta (lo que tiene bastante lógica, más sabiendo cómo Álava se convierte durante el siglo VIII en un territorio de frontera entre Al-Andalus y el emergente Reino de Asturias). Y que esa población, además de recibir objetos "exóticos" como los anillos con leyendas cúficas (o sus imitaciones), acogió incluso a gentes venidas de más allá del Estrecho. Que ese aporte de población se limite a una sola persona (considerando que su posible hijo/a pudo nacer ya entre los Vascones) y probablemente mujer, podría estar indicando que se trató de un hecho puntual: una captura en una acción armada, un matrimonio para sellar una alianza, una entrega de rehenes para garantizar un tratado...

Y para terminar con la especulación, un último detalle: esa presunta "mujer norteafricana" no fue enterrada siguiendo los preceptos del Islam (en decúbito lateral derecho, mirando hacia La Meca y sin ningún objeto de ajuar). Ambos individuos (B3 y B4) fueron inhumados de una forma común entre los pobladores cristianos de la Hispania del siglo VIII y sin desentonar de otras muchas tumbas "aldaietenses". Se me ocurren dos posibles explicaciones para ello: o era una bereber no islamizada (cristiana o pagana) o su islamización era tan superficial que, al integrarse en su nueva comunidad, abandonó la fe musulmana y pasó a adoptar la de su grupo de acogida (cualquiera de los dos supuestos serviría como argumento para alguna de las discusiones que tuvieron lugar en los comentarios de "Una sangre no tan limpia (2)").

En cualquier caso, lo dicho en estos últimos párrafos no pasa de ser, una vez más y como no me he cansado de repetir, una mera especulación. Una especulación sugerente, sí, pero montada sobre dos "y si" que distan bastante de haber sido confirmados. Para salir definitivamente de dudas sobre este curioso asunto sería necesario, al menos, hacer un estudio del anillo y de  su inscripción que estableciese de forma definitiva (si es que es posible hacerlo) si es o no es lo que parece; y obtener dataciones absolutas mediante C14 de los individuos B3 y B4 (especialmente de este último) y/o realizar análisis sobre su dentición (de los isótopos del Estroncio, por ejemplo) que permitiesen conocer dónde vivieron ambos. Respecto a lo primero, no tengo ni idea de si ese estudio se ha hecho o no, pero que haya transcurrido tanto tiempo desde que "se levantó la liebre" y no hayamos tenido noticias al respecto da que pensar (da que pensar que a lo peor el anillo no porta una inscripción arábiga o pseudo-arábiga y se trata sólo de un motivo decorativo sin más). Y en cuanto a lo segundo, tampoco me consta que esté en marcha, aunque sí que ha habido algún movimiento al respecto. Espero que una Tesis Doctoral que está ahora mismo en redacción (y hasta aquí puedo leer) arroje algo de luz sobre este asunto y termine, para bien o para mal, con estas especulaciones.

14 ago 2012

Resaca mediática

Después de un fin de semana un tanto ajetreado por la publicación en prensa de los resultados de las excavaciones realizadas en la cueva de Riocueva en la campaña de 2011, volvemos a la normalidad. Ahora ya son muchos más (no sólo vosotros, fieles lectores de este blog) los que conocen el Proyecto Mauranus, aunque sólo sea por su cara más vistosa.

Como no todos habrán tenido la oportunidad de ver la versión "en papel" de la noticia, colgamos aquí lo que han publicado El Diario Montañés y Alerta, los dos principales diarios de Cantabria. Especial atención merece la versión de El Diario Montañés, ya que es el único medio que se ha preocupado de ampliar la información de la nota de prensa, poniéndose en contacto con nosotros.


La verdad es que estamos encantados con la repercusión que ha tenido la noticia, y aunque han sido muy pocos los medios de difusión nacional que se han hecho eco, vivir en la "era de la información" permite una difusión que hace algunos años era impensable. Cualquiera que se asome a un buscador de Internet y "pregunte" por Riocueva o por el Proyecto Mauranus va a conseguir información con suma facilidad.

La presencia en los medios nos facilita las cosas a la hora de solicitar financiación y siempre es una buena carta de presentación. Aunque la aportación económica del Gobierno de Cantabria ha permitido desarrollar hasta el momento la investigación sin muchos aprietos, necesitamos resursos económicos para cubrir algunas necesidades del trabajo de campo. En otros aspectos, la falta de dinero se suple con ilusión, muchas horas de trabajo en los ratos libres que nos dejan nuestras otras ocupaciones y la colaboración desinteresada de un buen número de investigadores (gracias a todos). Además, se ha generado un flujo importante de visitantes al blog, muchos de los cuales probablemente no conocía nuestro trabajo hasta ahora. Desde que se publicó la noticia el sábado, las visitas se han triplicado.

Hemos retirado el dossier para medios de comunicación (si alguien lo quiere, que lo pida) porque suponemos que ya ha cumplido su función. El que quiera saber más sobre los resultados de nuestros trabajos en Riocueva, que se pase por el blog. A partir de ahora, podemos contar muchas más  cosas sobre la campaña de 2011 de las que hemos avanzado aquí o aquí. Y en cuanto empecemos la nueva campaña, os iremos informando puntualmente del desarrollo de los trabajos.

Gracias a los que han hecho y hacen posible cada día este proyecto. Gracias también a todos los que nos han felicitado y a los que se interesan por nuestro trabajo. Y a los que sólo nos siguen por la prensa, intentaremos ofrecerles más titulares... Saber que no estamos solos nos empuja a seguir adelante en esto de la Arqueología.

11 ago 2012

El anillo de Riocueva

¡Por fin! Nos hemos estado guardando la gran noticia 10 meses, pero ya lo podemos gritar a los cuatro vientos....

¡¡Un anillo de oro!!

Hemos contado aquí algunos detalles sobre la excavación que realizamos en 2011 en la cueva de Riocueva, pero a la espera de que el yacimiento estuviese convenientemente protegido y de que el Gobierno de Cantabria, que financia las actuaciones arquelógicas, nos autorizase a comunicarlo, no habíamos dicho nada del anillo.

Os lo mostramos aquí en exclusiva, con un par de imágenes que no han publicado los medios todavía.



Aquí algunos enlaces de la presencia en medios:

> http://www.eldiariomontanes.es/20120811/local/cantabria-general/hallado-anillo-epoca-visigoda-201208111218.html

> http://www.20minutos.es/noticia/1561885/0/

> http://www.europapress.es/cantabria/cantabria-infinita-00662/noticia-hallado-anillo-oro-epoca-visigoda-cueva-riocueva-entrambasaguas-20120811115400.html

> http://www.teinteresa.es/cantabria/santander/Hallado-anillo-visigoda-Riocueva-Entrambasaguas_0_753524986.html

La nota de prensa fue redactada por nosotros y la han respetado bastante, de modo que remitimos a su lectura para ampliar información. En los próximos días contaremos más sobre este sorprendente hallazgo.

14 may 2012

Hace ya una década (2.0)



En el II Encuentro de Historia de Cantabria, celebrado en Santander entre el 25 y el 29 de noviembre de 2002, presentamos un póster que planteaba la atribución a época visigoda de las fases más antiguas de las necrópolis de Santa María de Hito, Camesa-Rebolledo y Santa María de Retortillo (Iuliobriga). Nos hubiese gustado tener la oportunidad de poner en común con otros investigadores y con el público asistente nuestro punto de vista, pero las intervenciones públicas quedaron reservadas a las ponencias y comunicaciones "por encargo" en las que se presentaban muy pocas novedades y se repetían demasiados tópicos. Nos tuvimos que conformar con malpresentar nuestro póster a unos pocos interesados improvisando una charla en el pasillo y con participar en algunos de los debates. Además, la mala suerte quiso que ni siquiera nos invitasen a incluir nuestro póster en las actas del Encuentro. Un tanto desilusionados, lo dejamos guardado en un cajón y no lo publicamos hasta 2007.

Diez años después las ideas principales de nuestra propuesta siguen siendo válidas y las nuevas evidencias han venido a reforzar nuestros argumentos.

He decidido reeditar la entrada para añadir un documento gráfico de incalculable valor: el poster pasillero y los autores del mismo 10 años más jóvenes... Lo más triste de todo es que si decidiesen hacer un nuevo Encuentro de Historia de Cantabria ahora mismo, estoy seguro de que nos volverían a condenar al pasillo. ¡Lástima!

A la izquierda J.A. Hierro, en el centro el póster, a la derecha E. Gutiérrez




Se puede descargar aquí una versión en PDF del póster:


 Se puede descargar aquí una versión en PDF de la publicación: