2 ago. 2012

Asueto estival, vol. 1: Villa Fortunatus

Aunque todos los años intento reservar una semana al descanso veraniego de antigua escuela (playa, piscina, siesta, etc.), siempre acabo seducido por alguna visita cultural en esos días. En este caso han sido un par de pequeñas incursiones a lugares que había dejado escapar o no había tenido tiempo de visitar durante mis anteriores incursiones vacacionales en el bajo valle del Ebro.

El primero de los lugares que he tenido oportunidad de visitar es el yacimiento arqueológico bautizado como Villa Fortunatus en Fraga (Huesca), una espectacular villa romana sobre la que se construyó en el siglo V una basílica paleocristiana con baptisterio y necrópolis. Después de dar un par de vueltas por el pueblo a la búsqueda de una señal que nos indicase el camino, tuvimos que recurrir al GPS de toda la vida (preguntar en la gasolinera) para localizar el yacimiento, escasamente señalizado. Allí nos recibió Paco, el guarda y guía, quien nos atendió exquisitamente, extendiéndose en las explicaciones y respondiendo a todas las preguntas que le planteamos.

Una visita agradable, a pesar del asfixiante calor que hacía dentro de la nueva cubierta de la que ha sido recientemente dotado el enclave, cercano a los 40º.  Conviene señalar que, a pesar del calor y de que no haya podido integrarse bajo la cubierta la zona de las termas, la obra confiere buena protección a los restos arqueológicos y la pasarela facilita el tránsito y la contemplación de las estructuras.

Vista del patio central y de la estructura de cubierta de la villa
El elemento más destacados de la villa romana, construida en el siglo II d.C. y reformada en época bajoimperial, son sus mosaicos, muchos de ellos conservados in situ  en muy buenas condiciones. Por desgracia para el visitante, las decoraciones musivarias más relevantes han sido trasladadas al Museo de Zaragoza, por lo que no se pueden contemplar en su contexto ni el calendario agrícola, ni el mosaico decorado con un crismón en el que figura la inscripción FORTV NATVS que da nombre actualmente a la villa. Además, llama la atención la amplitud del patio central en torno al que se organizan las estancias, de unos 300 m2.

Mosaico con la inscripción FORTV NATVS, Museo de Zaragoza (Foto: Wikipedia)
Mosaico conservado en el yacimiento
Sin embargo, lo que siempre ha reclamado mi atención sobre este lugar es el edificio que se instala sobre las estancias occidentales de la villa en torno al siglo V: una basílica para el culto cristiano. Orientada hacia el NE, para adaptarse a la disposición de los muros romanos sobre los que se asienta, tiene tres amplias naves, cabecera cuadrangular al exterior y semicircular al interior, iconostasis y baptisterio a los pies del templo. Algunos aspectos concretos, como la superposición de estructuras, la disposición elevada de la zona del ábside o la ubicación de sepulturas en zonas interiores del edificio a cotas relativamente bajas hace compleja la interpretación del edificio, que podría tener al menos dos fases de construcción, llegando con modificaciones hasta el final de la época visigoda.

Vista parcial de la basílica
Las dos zonas más singulares de la basilica son su capilla mayor elevada, que conserva en el centro el pie del altar monolítico con el habitual hueco para las reliquias, y el baptisterio a los pies de la basílica. La elevación del ábside en relación en el resto del edificio y la existencia de unas escaleras que aparentemente descendían hacia el interior de esa cabecera sobrelevada hicieron suponer en su momento que existía una cripta, pero lo cierto es que la plataforma del ábside es maciza y que las escaleras pertenecían a la fase romana y no tenían nada que ver con el edificio de culto. En cuanto al baptisterio, es una pequeña piscina que está en el exterior de la basílica, rodeada por cuatro columnas. Tendría en origen un aspecto muy similar al de la cercana basílica de Bovalar (Serós, Lérida), conservado en el Museu d'Història de Catalunya, con columnas y arcos sosteniendo la cubierta. En la zona del baptisterio se ha reutilizado una ara romana, colocada del revés.

Detalle de la plataforma del ábside, con el tenante de altar
Baptisterio
Dentro de los muros de la basílica y a su alrededor se disponen sarcófagos y tumbas de lajas que forman parte de la importante necrópolis asociada al templo. Por desgracia, muchas de las sepulturas fueron desmanteladas durante las excavaciones antiguas, pero los restos conservados permiten hacerse una idea e la extensión e importancia del espacio cementerial vinculado con este centro de culto que, si en inicio pudo dar servicio a los habitantes de la villa, seguramente con el tiempo atendió las necesidades espirituales de una población más extensa ya en época visigoda.

Tumba de lajas colocada en una de las habitaciones de la villa romana
Las excavaciones más recientes, que han contribuido decisivamente a profundizar en el conocimiento de este singular yacimiento, fueron llevadas a cabo por F. Tuset y confiamos en que pronto se publiquen los resultados.

2 comentarios:

  1. La verdad es que el sitio tiene una pinta estupenda. A ver para cuándo una villa cántabra como dios manda... Y por cierto: a lo mejor lo he soñado, así que corrígeme si me equivoco, pero ¿no habían llegado a la conclusión de que la iglesia (o al menos el uso como iglesia de la estancia) no era tan antigua como se suponía y había que llevarla más hacia época visigoda (VI o incluso VII) que a tiempos tardorromanos? Es que tengo esa idea en la cabeza y no sé de dónde la he sacado, pero me suena haber leído algo al respecto.

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    1. La "versión oficial", o al menos la que te cuentan en el yacimiento, es que la basílica se erigió en el siglo V para ser usada por el señor (cristiano) de la villa y que siguió en uso algunos siglos después. Como suele pasar en otros puntos de España, "visigodo" se dice en voz baja. Pero tanto algunos detalles estratigráficos y constructivos que se aprecian en el edificio, como la propia distribución de espacios hace pensar en que al menos una reforma importante tuvo en época visigoda. La similitud con la basílica de Bovalar es incontestable y a mí enseguida se me vino a la cabeza también la del Tolmo de Minateda, con el baptisterio a los pies y una distribución de espacios similar. En cualquier caso, si algún día se publica la monografías saldremos de dudas.

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