31 ago. 2012

La pizarra figurada de San Vicente de Río Almar (2): ¿Sin cofia, sin boca y sin monta "a la amazona"?

Uno de los elementos que permitió a sus publicadores identificar a la figura que aparece sobre el caballo como una mujer (y permite seguir haciéndolo a quienes vuelven a estudiar la pieza años después) fue la supuesta cofia que cubre su cabeza, ya que se trataría de una prenda exclusivamente femenina. Sin embargo, la forma con la que aparece representada hace que me surjan serias dudas acerca de esa identificación, principalmente porque la prenda del dibujo rodea toda la cabeza, como puede observarse en la siguiente imagen y difiere de los tocados de los siglos VI-VIII d. de C. Al menos de los que yo conozco, vía grupos de recreación, reconstrucciones y alguna ilustración de la época.


Detalle de la cabeza de la figura montada de la pizarra de San Vicente de Río Almar (según Santonja y Moreno, 1991-1992)


Damas con tocado en el Pentateuco Ashburnham o "Biblia de Tours" (siglos VI-VII)

Recreación de vestimentas femeninas hispanovisigodas y merovingias (Foto: Clan del Cuervo)

Reconstrucción del atuendo de la "Dama de Grez-Doiceau" (Dibujo: B. Clarys)

Lo representado en la pizarra no parece corresponderse con prendas de ese tipo, así que habría que buscar otra explicación para ello. ¿Cuál? Quizá ésta: no sería una cofia ni un tocado femenino, sino la parte que cubre la cabeza de un sudario o mortaja (y/o una barbillera, que es el paño con el que se envolvían las cabezas de los muertos para sujetarles las mandíbulas). Las imágenes de muertos para épocas tempranas no es que sean muy abundantes, pero haberlas haylas. Y sí se observa que, en la muy alta Edad Media, los muertos son sepultados con la cabeza envuelta pero con la cara descubierta. Veamos un par de ejemplos (que, como todos los demás que tienen que ver con muertos, me ha proporcionado amablemente la otra mitad de este blog):


Imagen de entierro en la Biblia Bizantina

Imagen de entierro en el Psalterio de Stuttgart (siglo IX)

Además, en la iconografía medieval (tanto temprana como posterior) los resucitados y "aparecidos" (fantasmas, "revenants" y demás familia) son representados vistiendo el sudario, pero con la cara descubierta, aunque fueran enterrados con ella tapada. De nuevo, algunos ejemplos:

Detalle de la resurrección de Lázaro en un mosaico de Ravena (siglo VI)

Detalle de la "cantiga del revenant", con éste aparecido (siglo XIII)

Llegados a este punto, hay que preguntarse: ¿es una cofia y, por tanto, quien la viste una mujer? O, por el contrario, ¿lo que viste la figura que monta el caballo es parte de un sudario y nos encontramos ante la representación de un muerto? Quedémonos con esta última idea y volvamos a la cabeza. 

Uno de los rasgos que más llaman la atención en el rostro representado en la pizarra es la ausencia de boca. No parece que se trate de un olvido por parte del artista, puesto que ha marcado incluso las pupilas y contaba con espacio libre suficiente en la parte baja del rostro para hacerlo. ¿Y a qué se debe esa ausencia? La verdad es que no está muy claro, pero sí que podría haber una buena explicación para ella en una ilustración perteneciente a un "beato". En realidad, a la única página conservada del que se considera como el más antiguo de todos ellos: el "protobeato de Silos", del siglo IX d. de C.

Escena del 5º sello en el "protobeato de Silos"

En ella, que narra la apertura del 5º Sello del Apocalipsis, se ven las cabezas de los mártires y ninguna tiene boca (se fijan en ello tanto Santonja y Moreno en la nota 46 como Cid en su trabajo sobre la miniatura de la "Apertura del Quinto Sello", quien también hace referencia al tema de las pupilas que veremos a continuación). Ni siquiera la que se supone que pertenece a Cristo (que también fue un mártir a su manera), de mayor tamaño, nimbada y que ocupa una posición central justo bajo el altar. Por tanto, podría proponerse que, en la tradición más antigua, las ilustraciones del Apocalipsis representaban a los muertos sin boca, aunque la ausencia de más hojas de este códice hace que sea imposible saber con seguridad si este curioso tratamiento se daba en él a todas las figuras humanas o sólo a las de los difuntos. En cuanto a las pupilas, únicamente la cara de Cristo cuenta con las dos, mientras que las cabezas de los mártires tienen, como mucho una y se supone que esa ausencia también es un rasgo que define a los muertos. ¿Por qué Cristo entonces, que también murió, las tiene? Quizá porque murió y resucitó (es decir, está vivo, también a su manera), mientras que los mártires aún esperan a hacerlo (y de eso va ese pasaje apocalíptico, de sus "ganas" de resurrección.

Finalmente, el último argumento manejado para defender la feminidad de la figura sobre el caballo en la pizarra es que, supuestamente, aparece montando "a la amazona". Es decir, sentada con las dos piernas hacia el mismo lado, en una pose típica de las mujeres, que no montaban a horcajadas. Mi opinión es que las propias características del dibujo de la pizarra impiden precisar si se trata de alguien montando de esa manera o si, por el contrario, tiene que ver con la propia representación, no demasiado realista. Existen más ejemplos de la época y veremos alguno en futuras entradas de este hilo, pero, por ahora, nos quedaremos con éste, en el que el jinete es, indudablemente, de sexo masculino y que guarda algunas curiosas similitudes con el que nos ocupa:



Recapitulando: hay elementos suficientes en la representación de la presunta mujer de la pizarra para considerar que lo que cubre su cabeza no es una cofia o tocado femenino y que no monta "a la jineta", por lo que el tema de su sexo dista mucho de estar claro. Y también para proponer que podría tratarse de una figura ataviada con indumentaria fúnebre, con rasgos faciales de cadáver (aunque con un importante matiz) y que monta un caballo, sin que pueda establecerse que lo haga de ninguna forma en concreto.

En la siguiente entrada trataremos de responder a la pregunta de si se trata en realidad de "la mujer que cabalga sobre la bestia".





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