10 mar. 2014

Riocueva 2013, episodio 21: proceso de selección

Seguimos quemando etapas en los "trabajos de laboratorio" pendientes de la campaña de excavación de Riocueva. No quiere decir esto que vayamos como un cohete, pero casi. En comparación con otros proyectos, se puede decir que prácticamente llevamos las tareas al día. Es justo señalar, en este caso, que el proceso no avanzaría con tanta fluidez si no fuese por la inestimable ayuda de Helena Paredes quien, cuando no está dedicada por completo a su nuevo proyecto profesional, va sacando adelante el asunto.

Helena en plena faena
La tarea que nos ocupa ahora es la selección. En algunos sitios llaman a esto "triar", pero yo desde jovencito lo he conocido como "seleccionar" y así me sigo refiriendo a la operación. Es una tarea simple que puede oscilar entre lo tedioso y lo apasionante, según inclinaciones personales, y consiste en recoger todos los elementos que quedan mezclados con el sedimento recogido en la flotación. ¿Cómo se hace? Bien simple... una vez que el sedimento está seco, se extiende sobre una bandeja de color blanco, para que nada distraiga, y con una pinza se van cogiendo los pequeños objetos que van apareciendo: trozos de huesos, pequeñas piezas como dientes o falanges, trozos de cerámica, fragmentos de carbón, semillas y, sobre todo, microfauna. Mucha microfauna. Es un procedimiento muy similar a cribar, sólo que en este caso se realiza con más calma, en mejores condiciones de visibilidad y cómodamente sentado. Por fortuna, ya que algunas muestras pueden tenerte retenido durante horas, muchas horas. De momento no ha aparecido ninguna cuenta de vidrio, que era una de las cosas que esperábamos encontrar. Eso quiere decir que no había muchas y que las que había las hemos recogido en la excavación o en la criba. Está mal decirlo, pero ¡bien por nosotros!

Un descanso en el proceso
Teniendo en cuenta que el material recuperado ofrece una visión bastante completa del contenido real de un sector de la excavación determinado que completa y matiza los datos de los hallazgos coordenados y de los de bolsa de nivel y criba, el esfuerzo merece la pena. Por poner un caso concreto, puede ser de gran ayuda en la cuestión de los huesos quemados. Tenemos bastante bien definida la zona en la que aparecen huesos quemados en la cueva y, gracias a las muestras seleccionada, se confirma que están localizados en lugares concretos, ya que hay varios sondeos donde no hay ni siquiera esquirlas de tamaño ínfimo con indicios de la acción del fuego. Con la recogida sistemática de fragmentos de carbón podemos hacernos una idea de su proporción en cada sector, para determinar si son más abundantes en las zonas con huesos quemados o no existe ninguna relación entre ambas categorías. Cruzando datos podemos entender mejor qué actividades se realizaron en la cueva y dónde se desarrollo cada actividad, con lo que tendremos una visión más completa del depósito sepulcral.

Pequeña muestra de la microfauna aparecida en uno de los sectores
Incluso la microfauna, aunque parezca insignificante y "circunstancial", puede aportar datos relevantes. Más allá de su valor como indicador climático, que en una época tan reciente puede resultar superfluo. Sin saber mucho del asunto, se aprecia una cierta desproporción entre roedores e insectívoros, siendo los primeros muchos más abundantes. También hay un desequilibrio entre unas y otras zonas de la cueva, sin perder de vista que la muestra más cercana está a unos 30 m de la boca. Curiosamente, en las zonas removidas por los animales cavadores hay menos cantidad de huesecitos y dientecitos que en zonas más intactas. En algunos casos la conservación es excepcional, recuperándose intactas piezas delicadas como vértebras o costillas. Seguramente algunos de los cientos de pequeños mamíferos de los que encontramos restos han entrado por sus propias patas, otros estaban en la boca o en el estómago de los carnívoros que han usado la cueva como madriguera y otros formaban parte de egragópilas regurgitadas por rapaces. ¿Quizá algunos de los que se aventuraron por su propia pata lo hicieron buscando los granos de panizo o mijo que tanto abundan en la cueva? En cualquier caso, nosotros cumplimos con nuestra parte del trato: recogemos los huesecitos, que aparecen por cientos. Lamentablemente, de momento no disponemos de un especialista para estudiar la microfauna y resolver las dudas de cómo, cuándo y por qué llegaron aquí los huesecitos dichosos. Quizá después de leer esto se anime alguien...


2 comentarios:

  1. É O ESCLARECEDOR EXEMPLO DE UMA BOA "PRAXIS", QUE RESULTARÁ SEGURAMENTE EM OPTIMUS RESULTADOS... ASSIM ESPERO A PUBLICAÇAO INTEGRAL DOS RESULTADOS ... SAUDAÇOES ARQUEOLOGICAS ...

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    1. Gracias, Antonio. Lo hacemos todo lo bien que sabemos. Esperamos poder contar con todos los datos recogidos en la memoria final, pero algunas veces es difícil encontrar especialistas para estudiar materiales. La fauna, la microfauna y los carbones, entre otras cosas...

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