31 mar. 2014

Revisando los clásicos: Santa María de Retortillo (nunc Iuliobriga)

A este lugar de Retortillo, en el que se ha localizado desde el siglo XVIII la Iuliobriga de las fuentes clásicas, le hemos dedicado ya un par de entradas del blog dentro de la serie «Testimonios de época visigoda en Cantabria», en las que hablamos del broche liriforme y de la estela de Teudesinde. En esta ocasión vamos a referirnos a los restos que quedan aún hoy sobre el terreno de la gran necrópolis cuya excavación inició J. Carballo en 1940.

La necrópolis de Santa María de Retortillo en 1940 (Carballo, 1941).
Aunque el interés por dejar al descubierto los edificios de época romana ha motivado que se destruya la mayor parte de la necrópolis que se instaló justo encima, hay algunos puntos en los que han quedado muestras de su gran extensión y del tipo de tumbas que se utilizaron. Es difícil saber si lo que ha quedado se puede atribuir a época visigoda o corresponde a los siglos posteriores. Pero no cabe duda de que ambas etapas, que quizá se desarrollaron sin solución de continuidad, dieron lugar a una de las necrópolis con mayor extensión y, seguramente, con mayor número de tumbas, entre las que se conocen en la región.

Las flechas blancas señalan lugares en los que hay tumbas visibles al NW de la iglesia.
La flecha blanca señala el lugar donde se conservan tres tumbas al SW de la iglesia.
El punto de vista opuesto, la iglesia desde las tumbas del SW.
Siendo cautelosos en el cálculo, ocupaba una superficie aproximada de 1000 m2, una superficie similar, a la que se puede estimar para otros grandes cementerios de época visigoda y altomedieval de la región como El Conventón de Rebolledo, Santa María de Hito o Santa María Valverde. Eso es lo que podemos deducir de los restos que se conservan en la actualidad en los márgenes de la zona que se conoce como «Foro», al oeste de la iglesia románica, de los que asoman por debajo del actual cementerio y de los que se conservan al norte de la iglesia. Y lo mejor de todo es que, a pesar de que la excavación de J. Carballo y las demás realizadas en esta zona «levantaron» una buena parte de la necrópolis y nunca reflejaron los pormenores de la excavación en una memoria, sabemos que quedan tumbas sin tocar. Quizá algún día se excaven y podamos completar la visión difusa y entrecortada que tenemos de este yacimiento clave en la Tardoantigüedad de Cantabria.

Las flechas blancas indican los restos visibles, el punto amarillo el último lugar
donde se excavó parte de la necrópolis de época visigoda (Foto: Iberpix).
Sarcófagos conservados al norte de la iglesia.
Es una buena manera de ir calentando motores para la Barferencia del próximo viernes en la que hablaremos de esta necrópolis y de otros yacimientos arqueológicos de época visigoda de la región. ¿No os parece?

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