27 oct. 2012

Cueva Güerta (Alesga, Asturias). El enterramiento de época visigoda en cueva que nunca fue tal

No es raro encontrar menciones a Cueva Güerta (Alesga, Asturias) en trabajos que tratan del uso de las cuevas asturianas en la Alta Edad Media (algunos ejemplos aquí o aquí). En la mayor parte de los casos se cita como el lugar en el que se descubrió un enterramiento que proporcionó un jarrito de bronce muy conocido, así como una "espada corta" que resultó destruida en el mismo momento del hallazgo. Y, ya de paso, suele ser interpretado como un lugar ocupado esporádicamente (??), bien por hispanovisigodos refugiados que llegan huyendo de la invasión árabe de 711 (la interpretación mayoritaria hasta la fecha), bien en el marco de la extensión de nuevas prácticas económicas hacia espacios considerados hasta entonces como marginales.

Boca de Cueva Huerta (Fotografía: Asturnatura.com)

Sin embargo, y como queda bastante claro desde su primera publicación, Cueva Güerta no sólo no albergaba dicho enterramiento en su interior sino que, hasta la fecha al menos, no debería ser incluida dentro de la lista de cavidades asturianas con yacimiento altomedieval. Ni sepulcral, evidentemente, ni de ningún otro tipo (al menos de momento: la cueva es muy, muy larga y sigue siendo explorada por espeleólogos). ¿Por qué? Pues porque el hallazgo no se produjo dentro de la cueva, sino "cerca de la entrada", al exterior. ¿Cuánto de cerca? Pues no lo sabemos, pero sin duda en algún lugar sobre el que pasa la actual carretera, ya que tuvo lugar durante las obras de construcción de ésta.

Jarrito descubierto en las inmediaciones de Cueva Güerta (Según Fanjul, inédito)

En realidad, el que debería ser llamado "yacimiento cercano a Cueva Güerta" consistía en una tumba de lajas, ubicada en una zona próxima a la caverna y que quedó al descubierto durante las obras de construcción de la carretera, en los años 30 del siglo XX. En su interior y como ya se ha dicho, un esqueleto humano, un jarrito de bronce (de esos que suelen apodarse "litúrgicos" aunque no lo sean necesariamente) y una presunta espada corta de hierro de la que no existen fotos, dibujos ni descripción.

A la vista de los escasos datos disponibles, lo más probable es que nos encontremos ante evidencias  de una necrópolis que, en principio, no tendría ninguna relación con el medio subterráneo ni con el uso sepulcral de algunas cuevas en época visigoda. Ya Avelló Álvarez (1985) señaló la existencia en las cercanías (a unos 500 m.) de los restos de un monasterio altomedieval con su correspondiente necrópolis, de un despoblado y de una fortificación también de esa época. Sin embargo, el hecho de la cercanía a la cueva y de la presencia en cuevas (conocida desde antiguo) de objetos de época visigoda, hizo que, de inmediato, se estableciese una infundada relación entre la tumba y la caverna, creando una especie de pequeño "mito" arqueológico que aún perdura. En un trabajo reciente (e inédito), A. Fanjul sostiene la posibilidad de que la tumba estuviera asociada a algún edificio religioso, lo que parece plausible.

En cuanto a la tumba en sí, los escasos datos disponibles acerca de sus características hacen que podamos considerarla como "excepcional", ya que proporcionó dos elementos que no suelen aparecer en las sepulturas de ese momento (siglos VII-VIII d. de C.): el jarrito de bronce y la presunta "espada corta". La presencia en tumbas de esos dos objetos (no digamos juntos) es bastante rara, aunque sí que se conocen algunos ejemplos. Para el jarrito, por ejemplo, una impresionante "copia" en cerámica procedente de la necrópolis de Piña de Esgueva. Para la "espada corta" y más allá de los scramasaxes de las necrópolis de tipo norpirenaico vasco-navarras, la de El Puerto de Santa María, recuperada del interior de una tumba, donde acompañaba a un jarrito de cerámica (aunque de un tipo que no tiene nada que ver con los de bronce); lo que constituye un magnífico paralelo para el caso que estamos viendo en esta entrada.

"Espada corta" del Puerto de Santa María (Según Giles Pacheco, 2000), del mismo tipo del que podría haber sido la de Alesga

En conclusión y para acabar: Cueva Güerta, al contrario de lo que se sigue sosteniendo, no tuvo un uso sepulcral en época visigoda. Y hay una necrópolis en sus inmediaciones que sigue esperando que alguien la "redescubra" y la excave.


4 comentarios:

  1. Muchas de esas cuevas -frente a la teoría invasionista- eran utilizadas ya en época romana para diversas actividades; refugios, corrales, etc. Creo haberlo leido a Fanjul. Es decir ya habian sido utilizadas en época romana y puede que prerromana. Naturalmente eso no invalida que hubieran servido de refugio en la turbulenta época de principios del siglo VIII. Un cordial saludo.

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    1. El tema de las cuevas es bastante complejo, porque, si bien es cierto que su uso se remonta en el tiempo bastante atrás, también lo es que la función sepulcral que observamos en época visigoda no se da ni antes ni después de esos dos siglos (VII-VIII). O al menos no se da ni con esa intensidad ni con las características que le son propias. En época tardorromana hay numerosas evidencias del uso de las cuevas (muchísimo más en el País Vasco que en Cantabria o Asturias), pero no está claro con qué fin. Algunos grandes abrigos (Los Husos en Álava o Iruaxpe en Guipúzcoa) fueron usados como lugar de habitación entre momentos bajoimperiales y la Alta Edad Media, pero la inmensa mayoría de cuevas con uso en los siglos IV-V, ni es habitable ni muestra continuidad. Nosotros hemos planteado una nueva interpretación en un trabajo que se publicará en el próximo número de Archivo Español de Arqueología, a propósito de los niveles tardorromanos de la cueva de Arlanpe (Vizcaya), de cuyo equipo de investigación formamos parte. Cuando salga quizá no sería mala idea escribir un par de entradas sobre el tema. En cuanto a los usos funerarios bajoimperiales que se han señalado para algunas de esas cuevas, en ninguno de ellos existen evidencias de peso de que sea así. En el caso asturiano de l´Alborá, lo que se dató fue un carbón, no los restos humanos, por lo que no se sabe si estos son coetáneos o más antiguos (como sucede en Arlanpe, por ejemplo). En los casos vascos de Goikolau y Ereñuko Arizti, donde no hay dataciones absolutas, en breve habrá noticias al respecto. Resumiendo: que las cuevas han sido usadas para muchas cosas a lo largo del tiempo, pero que algunas de esas cosas (quizá las más visibles arqueológicamente) no han sido las mismas y, por el contrario, han respondido a situaciones concretas de cada época.

      Un saludo

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  2. En Alesga habia una fortificación romana de las muchas esparcidas en el territorio asturiano, en este caso una torre de control que luego seria reutilizada en época altomedieval.

    http://www.academia.edu/737178/La_fortaleza_de_Alesga_Teverga_Asturias_Una_posible_turris_de_control_Altoimperial

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    1. Ya conocía el trabajo de Fanjul et alii, pero gracias de todas formas por el enlace. Todo apunta a eso que comentas: a la existencia en la cima donde luego se levantó la fortificación medieval de una "turris" romana, quizá del momento de la guerra de conquista y/o de la inmediata posguerra. En Cantabria hay un ejemplo de fortificación de ese tipo, en el alto del Robadorio, a más de 2.000 metros de altitud, controlando el paso por el puerto de San Glorio (y quizá otra en la parte meridional, aunque está inédita y necesita de comprobación)

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