25 abr. 2013

Enterradas, desenterradas y vueltas a enterrar

Hace unos días recibí la llamada del jefe de la sección de Arqueología del Gobierno de Cantabria avisándome de que unos vecinos de Rucandio (Valderredible) habían dedicado sus vacaciones de Semana Santa a desenterrar sin permiso alguno unas tumbas excavadas en la roca que se encuentran a las afueras del pueblo. Me avisaba por si estaba interesado en visitar el lugar para completar la documentación de mi proyecto "Documentación de necrópolis excavadas en la roca de Valderredible y Las Rozas de Valdearroyo", al que ya he dedicado alguna entrada en el blog, incluyendo la que sirvió para iniciarlo hace más de un año. Tuve que esperar a que el tiempo invernal dejase definitivamente paso a una incipiente primavera, lo cual supuso una semana extra esperando el momento de acercarme a ver las tumbas, pero, por fin, pude contemplar el nuevo aspecto de la necrópolis altomedieval de San Juan.

Tumbas excavadas en la roca de San Juan de Rucandio (Valderredible)
Cuando la documenté en 2011, únicamente se veía la cabecera de una de las tumbas, bastante camuflada por la vegetación que había invadido el lugar en los últimos años. Ahora han quedado a la vista siete tumbas completas y los pies de otra, ocho en total.

San Juan de Rucandio antes y después de la "limpieza"
Tumba 1 en 2011, enmascarada por la vegetación
Tumba 1 en 2013, conserva musgo en las zonas que estaban a la vista en 2011
La zona de la necrópolis que ha quedado a la vista, seguramente una porción de un conjunto mucho más extenso, se asienta sobre un afloramiento rocoso con una ligera pendiente hacia el E, lo que ha obligado a realizar rebajes para acomodar la cubierta de algunas de las tumbas. No se conserva ninguna de las cubiertas. Hay dos tumbas infantiles y el resto son de individuos adultos. El conjunto se organiza en tres "escalones": el superior con una tumba infantil y los pies de otra que no se ha desenterrado por completo; el medio, en el que se disponen cuatro tumbas de adulto; y el inferior, que es el que presenta los rebajes más marcados, con una tumba infantil y otra de adulto. Todas las tumbas son antropomorfas, con el vano para el cuerpo de forma trapezoidal y la cabecera de formas diversas: semircular, ultrasemicircular y, en un caso, cuadrangular. La presencia de tumbas con la cabecera cuadrangular es muy poco frecuente en las necrópolis de Valderredible.

Detalle del grupo principal de tumbas
Tumba infantil con la cabecera cuadrangular
Tumba de adulto con la cabecera semicircular
No disculparé la actuación de quienes, sin autorización e incumpliendo la legislación vigente sobre Patrimonio Cultural, decidieron exhumar estas tumbas. Pero conviene conocer la historia de este yacimiento para entender un poco mejor qué es lo que ha sucedido. Simplemente han intentado devolver al paraje el "aspecto que siempre tuvo". Me explico. Según las informaciones recogidas por R. Bohigas Roldán en su obra Yacimientos arqueológicos medievales del sector central de la montaña cantábrica publicada en 1986: "En el lugar llamado San Juan había una pequeña necrópolis de tumbas excavadas en la roca, de tipo 'olerdolano', en número de ocho a diez. En este lugar había también una ermita dedicada a San Juan, de la que se ha derivado el topónimo. Recientemente las sepulturas han sido tapadas por los escombros producidos por la construcción de una pista de la Concentración Parcelaria, que discurre justamente por encima de la peña en la que se encontraban las tumbas excavadas" (pág. 197). Más que una excavación clandestina, ha sido un mero "desescombro".

Una vista general de la necrópolis "desenterrada" por los vecinos
En poco más de 30 años la necrópolis se ha enterrado, se ha desenterrado y pronto se volverá a enterrar. O al menos esa es la medida que se ha impuesto para dar por zanjado el suceso. Por el camino hemos ganado conocer un poco más sobre esta necrópolis y probablemente hemos perdido la oportunidad de documentarla en una mayor extensión y quizá de ponerla definitivamente en valor.

3 comentarios:

  1. Aprecio, tal vez, una postura de compresión y resignación hacia los hechos sucedidos. Desde mi punto de vista, la situación se está posicionando en un excesivo relajamiento del estricto celo en la preservación y aplicación de la normativa vigente.
    La verdad es que últimamente (¿o, tal vez, siempre?) ha existido un abandono y ostracismo hacia Valderredible y su rico patrimonio arqueológico medieval. Creo que todos conocemos penosos casos al respecto.
    Recientemente, se ha intervenido sin ningún tipo de permiso o dirección cualificada en varios eremitorios (que sepa La Horacada, peña Castrejón). Lo curioso es que la iniciativa surge de un ámbito del gobierno local dentro de un taller de empleo. Este hecho lo he puesto en conocimiento del Servicio del Patrimonio mediante comunicación telefónica y denuncia en su registro.
    La torre de Ruerrero conoce una obra de "restauración" (creo que no es el momento de criticar la actuación arquitectónica) que ha supuesto la excavación con pala mecánica de su entorno y acceso, así como el relleno de parte de su foso.

    !Bueno relax!....que son manifestaciones del medievo, ese periodo oscuro, el de los godos.

    P.D.: La nueva ley de patrimonio de la comunidad autónoma de Madrid parece relajarse y reducir las exigencias en la gestión y salvaguarda del patrimonio arqueológico. Por estos lares parece que nos adelantamos a las vanguardias del quebranto del patrimonio público.

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    1. Ignacio Castanedo28 abr. 2013 13:48:00

      El problema reside, como siempre, en actuar sin supervisión profesional. Si los voluntariosos autores hubieran consultado previamente su intención a la Consejería, posiblemente -y atendiendo a las características del lugar- se podría haber realizado una limpieza y documentación en condiciones. Por las fotos, el sitio parece chulo y se podría haber adecentado para poder ser visto por propios y extraños con un panelito y un vallado de estos rústicos...

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    2. Lo suscribo al 95%, querido amigo. Es más, todavía están a tiempo de actuar así, pero supongo que, escudándose en la cansina cantinela de la falta de fondos, se dejará pasar la oportunidad. Yo mismo se lo he intentado transmitir así a los que deciden sobre el asunto, pero no sé si me han conseguido escuchar.

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