27 nov. 2012

De copas

Uno de los hallazgos más singulares que deparó la excavación en Riocueva durante la campaña de 2011 fue un pie de copa de vidrio de color azulado. El vástago es macizo, esbelto y está torsionado en forma de espiral. No se ha conservado la tulipa, ni la zona de la base, partes más finas seguramente disueltas por la acción del agua. Por su forma se corresponde con el tipo conocido como Foy 27, fechado por esta investigadora francesa en los siglos VII y VIII, al final de la época visigoda.

Pie de copa de Riocueva
Se trata de un servicio de mesa que se puede considerar como "vajilla de lujo", cuya refinada factura contrasta con la tosquedad de la cerámica común que la acompaña, ollas de cocina fundamentalmente. Eso nos inclina a pensar que podría no ser de una producción local. Sin embargo, los resultados de las analíticas realizadas al vidrio ofrecen resultados sorprendentes que podrían estar reflejando las aplicación de soluciones técnicas particulares, divergentes de la tradición romana todavía vigente en la mayoría de los talleres de la Europa occidental.

El pie de copa de en el momento de su hallazgo, junto a cerámica común
No es un tipo de objeto demasiado común en los territorios del reino visigodo de Toledo, tal vez por el tipo de contextos en los que aparece: siempre o casi siempre en espacios de hábitat, y nunca o casi nunca en contextos funerarios. Quizá porque es un objeto de uso cotidiano y no es habitual que en las tumbas de época visigoda se depositen piezas de vajilla diferentes de las clásicas jarritas de cerámica. En cuanto a su distribución, llama la atención que estas copas aparezcan con más frecuencia en las zonas en las que el control político del reino toledano y sus epígonos perduró más en el tiempo, incluso más allá del 711. De hecho, la mayor parte de los núcleos de cierta importancia en los que hay copas de vidrio similares a las de Riocueva siguieron ocupados al menos durante la primera mitad del siglo VIII manteniendo formas "visigodas" en la cultura material: Tolmo de Minateda, Bovalar, Puig Rom, Ruscino... Es, por lo tanto, un objeto verdaderamente "tardío", un "fósil guía" del final de la época visigoda (siglos VII-VIII) como han defendido acertadamente algunos investigadores.

Distribución de la copa Foy 27 en el territorio del reino visigodo de Toledo
¿Qué bebieron en esta copa? ¿Vino, cerveza, agua...sidra, quizá? No lo sabemos, es difícil de averiguar y sólo podemos aventurar alguna conjetura a través de indicios indirectos. Lo más probable es que se usase para beber vino, una bebida con más prestigio y mayor consideración que la cerveza ya desde época romana. De hecho, el cultivo de vid está documentado en Cantabria en la Alta Edad Media (Cartulario de S. M. de Piasca, año 822) y seguramente estas vides estaban ya plantadas en momentos anteriores.

7 comentarios:

  1. Todavía recuerdo el mosqueo cuando apareció. "¿Pero qué coño es esto?" No era metal, ni hueso, ni cerámica... Era el pie de una copa. Hay que joderse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estando tú de por medio, lo anormal sería un hallazgo normal...

      Eliminar
    2. ¿No se puede poner "me gusta" a tu comentario?

      Eliminar
  2. No puedo más que felicitaros no solo por el trabajo puramente arqueológico y de invesitigación, la felicitación va tb por el curro que haceis de divulgación, el cual os agradezco y animo a que lo continueis. Enhorabuena amigos ... ah y os debo algo no??

    ResponderEliminar
  3. Ánimo con el blog. Sé el trabajo que supone, pero estáis realizando una gran labor de divulgación.

    Yeyo

    ResponderEliminar
  4. Gracias por vuestros comentarios de ánimo, recompensan el esfuerzo que realizamos para mantener vivo el blog y para que sus contenidos resulten atractivos a todo tipo de lectores. A veces no es fácil convertir los resultados de la investigación en algo digerible por el público "no especializado", pero creemos que merece la pena intentarlo para que nuestro trabajo tenga más sentido aún.

    ResponderEliminar
  5. Pues yo lo hago únicamente por satisfacer mi insaciable e hipertrofiado ego, demostrándole al mundo lo mucho que sé y lo poco que se me valora. Porque de eso van los blogs, ¿no?

    Ahora en serio, me sumo al agradecimiento del colega coautor y, aunque cada vez me cueste más encontrar un rato para escribir, seguiré intentando contribuir a que el conocimiento circule y no se quede escondido en nuestros discos duros y en las páginas impresas de las revistas del ramo.

    ResponderEliminar